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Economía

Las gasolineras hacen caja con la crisis energética: su margen roza los 26 céntimos litro

Un estudio de Esade señala que el margen bruto se sitúa «muy por encima» de los niveles prepandemia

Las gasolineras hacen caja con la crisis energética: su margen roza los 26 céntimos litro

Una mujer reposta en una gasolinera. | Eduardo Parra (Europa Press).

El margen bruto de distribución de la gasolina 95 y el diésel, definido como la diferencia entre el precio antes de impuestos y la cotización internacional de referencia, no ha dejado de aumentar en la última década y se acerca ya a su máximo histórico de 2020.

Un estudio de Esade señala que, aunque en 2021 y en lo que va de este año se aprecia una ligera caída respecto al máximo de 2020, de 26 céntimos por litro, el margen bruto se sitúa «muy por encima» de los niveles prepandemia. En concreto, está en una media de 25 céntimos por litro, mientras que entre 2011 y 2018 estaba entre los 14 y 19 céntimos.

La escuela de negocios destaca que el estallido de la pandemia y la mayor volatilidad que acompaña a los mercados desde entonces ha empujado el margen bruto por encima de los 20 céntimos por litro. «Pese a que puede haber factores estructurales detrás, como un aumento de los costes fijos y de aprovisionamiento o las obligaciones normativas, hay una parte no explicada que podría estar muy relacionada con la existencia de poder de mercado y la falta de competencia entre las empresas del sector», añade.

Según datos de la Comisión Nacional de los Mercados de la Competencia (CNMC), el salto más grande se produjo de 2019 a 2020. El margen bruto de distribución de la gasolina el último año antes de la covid-19 fue de 21 céntimos y pasó a 26 céntimos un año más tarde. Por su parte, el margen bruto del diésel se situó en 19 céntimos en 2019 y en 25 céntimos, en 2020.

Invasión de Rusia a Ucrania

Desde Esade recalcan que este indicador comprende tanto la rentabilidad del operador mayorista y/o distribuidor minorista como todos los costes asociados a la distribución del carburante desde su origen (refinería o puerto de importación) hasta su destino final (estación de servicio), los costes asociados al punto de venta, y otros costes derivados de obligaciones normativas, como el mantenimiento de existencias mínimas de seguridad.

La invasión de Rusia -segundo proveedor de petróleo a nivel global- a Ucrania ha provocado que el precio del petróleo crudo Brent, de referencia en Europa, y sus productos derivados no haya dejado de subir. El Brent se ha incrementado más de un 25%, llegando a superar la barrera de los 100 dólares por barril, mientras que la cotización del gasóleo y la gasolina se ha duplicado respecto a los valores de finales de 2021.

Dado que las causas de la actual escalada están relacionadas con la oferta de crudo a nivel internacional, los países importadores netos de esta materia prima, como España, «tienen poca capacidad para influir en el mercado y revertir la situación». «El resultado es que, en los últimos meses, el precio en el surtidor está alcanzando récords históricos», apuntan desde la escuela financiera.

Por otro lado, Esade ha analizado los datos diarios de precios de la gasolina y del diésel desde finales de 2021 y hasta mediados de junio de las más de 11.000 gasolineras españolas. Estima que la entrada en vigor de la bonificación del Gobierno de 20 céntimos por litro supuso un incremento de precios que «no se puede explicar con la evolución que han seguido sus principales componentes, la cotización de los productos petrolíferos y el tipo de cambio».

En concreto, afirma que las estaciones de servicio han respondido a la introducción del descuento con aumentos del precio de la gasolina (0,7 céntimos) y del gasóleo (3,52 céntimos). También concluye que en ambos productos, son las gasolineras con precios más bajos, las denominadas low cost, las que más han incrementado sus precios (en el caso del gasóleo, han elevado su precio entre cinco y ocho céntimos por litro).

«Las gasolineras que han capturado una mayor parte de la bonificación han sido las independientes y, en menor medida, las distribuidoras minoristas que forman parte de la red de las grandes compañías», asegura. Durante las dos
primeras semanas de aplicación, todos los productos vieron caídas de sus precios sin descuento de entre un 1% y un 2%. Según Esade, a partir del 15 de abril y hasta el 10 de mayo, los precios volvieron a su tendencia ascendente, con una subida particularmente fuerte en el gasóleo tipo A y la gasolina 95, situando el rango de precios entre 1,9 y 2 euros por litro.

Esto choca con la conclusión de la CNMC. El organismo que preside Cani Fernández afirma que las estaciones de servicio no se están apropiando de la bonificación y considera que el descuento se está trasladando al consumidor. Competencia destaca que el encarecimiento de los precios en las gasolineras está ligado al alza de la cotización de los productos refinados en los mercados internacionales.

Actualmente, existen estaciones de servicio en España divididas entre instalaciones independientes, sin contrato de exclusividad de suministro con un operador al por mayor de productos petrolíferos; instalaciones abanderadas, integradas en la red de distribución de operadores al por mayor con gestión de un distribuidor minorista, y gasolineras de operadores al por mayor.

Según los últimos datos disponibles, las primeras suponen un 40% del mercado, mientras que los otros dos grupos completan el 60% restante. Dentro de este último destaca Repsol, operador con mayor presencia en el mercado con un 25% de las instalaciones de suministro. Le siguen Cepsa, con un 12,5%, y BP, con un 6,6%. En conjunto, estas tres compañías suman más del 40% de las estaciones de servicio.

Repsol, Cepsa y BP se repartieron el monopolio

A partir de 1992, Repsol, Cepsa y BP fueron las petroleras que recibieron los activos comerciales del antiguo monopolio, la Compañía Arrendataria del Monopolio de Petróleos (Campsa), por lo que son los operadores tradicionales del
mercado español. Otras compañías como Shell y Galp tienen una cuota de mercado del 5%, situando a las grandes operadoras con más de la mitad de las instalaciones.

Las gasolineras son las encargadas de la aplicación de la bonificación en la factura final. Tienen así que adelantar el importe correspondiente al descuento. Para proceder a su devolución, en los primeros 15 días naturales de los meses de mayo, junio y julio las empresas de distribución tienen que presentar ante la Agencia Tributaria una solicitud por las bonificaciones
efectuadas
en el mes anterior. Así, la devolución del importe correspondiente no llega hasta un mes más tarde.

Con el fin de evitar problemas de liquidez, la Agencia Tributaria puso en marcha un mecanismo de anticipos. Los recursos que financian la bonificación salen de las arcas públicas. No obstante, los grandes operadores al por mayor de productos petrolíferos con capacidad de refino en España y con una cifra anual de negocios superior a 750 millones de euros, también deben contribuir. Las empresas que reúnen estas condiciones (Repsol, BP y Cepsa) pueden o bien aportar 5 de los 20 céntimos de la bonificación o realizar un descuento comercial equivalente de, mínimo, esa cuantía.

El refino

En la última década se han cerrado 24 refinerías en la Unión Europea (UE), lo que supone más del 10% de la capacidad del continente, principalmente por el entorno de poca rentabilidad que ha existido en el sector en Europa, mientras que el consumo de gasolina, diésel y queroseno ha aumentado un 1,3%. Un estudio de Freemarket pone de manifiesto que la consecuencia del shock de oferta y de que Europa «no haya hecho los deberes en refino» hace que los precios de referencia mundiales hayan aumentado significativamente.

Bajo este contexto, el diésel, que representa el 80% del consumo de combustibles en España, ha subido más del doble que el precio del crudo Brent desde la invasión de Ucrania. Los expertos prevén que la situación de tensión en el suministro de combustibles continúe durante todo 2022.

Por el contrario, en el territorio nacional, los operadores del sistema de refino (Repsol, Cepsa y BP) han invertido más de 7.000 millones de euros y han aumentado su capacidad un 16% desde 2009. El margen de refino de Repsol se incrementó en 3,4 veces en el segundo trimestre del año frente al primero, pasando de 6,8 dólares por barril a 23,3 dólares, según cifras facilitadas por la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

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