El 'boom' de turistas polacos continúa y las llegadas se disparan un 23% en lo que va de año
Entre enero y febrero el flujo de viajeros procedentes de Polonia registró un incremento interanual del 22,7%

Playa turística.
España ha iniciado 2026 con un notable crecimiento en las llegadas de pasajeros internacionales, gracias en buena medida al dinamismo del mercado polaco. Según los últimos datos de Turespaña, entre enero y febrero, el flujo de viajeros procedentes de Polonia registró un incremento interanual del 22,7%, el mercado con mayor expansión en este arranque de año. El auge en la llegada de turistas de este país a España acumula ya tres años de crecimientos a doble dígito; un auténtico boom que pone las costas españolas en el punto de mira, no solo como destino vacacional, sino como opción de inversión inmobiliaria desde el inicio de la guerra en Ucrania.
Las tensiones geopolíticas derivadas de la invasión rusa, junto al fuerte crecimiento de la clase media en Polonia, han impulsado un notable aumento de turistas polacos en España en los últimos años. Este auge se refleja tanto en los datos de llegadas como en el incremento de pernoctaciones hoteleras, en las que el crecimiento de los visitantes polacos es especialmente significativo. Los expertos consultados por este diario atribuyen este movimiento en buena parte al parón del mercado ruso provocado por la guerra, pero también al ‘milagro’ de la economía polaca.
«Es un emisor que hay que mirar con mucha atención; cada vez hay más conectividad aérea y eso está haciendo que aumenten los españoles que viajan a Polonia y al revés», asegura José Manuel Lastra, vicepresidente de la Confederación Española de Agencias de Viaje CEAV. «Está creciendo por encima de otros mercados tradicionales que ostentan el liderazgo de los viajeros hacia España», explica Lastra en conversación con THE OBJECTIVE. Este impulso polaco se enmarca en una tendencia general de crecimiento del turismo internacional hacia España, que en enero recibió 6,7 millones de pasajeros aéreos, un 5,2% más que en el mismo mes de 2025, con subidas destacadas también desde Irlanda y Estados Unidos.
Varios años de crecimiento
El auge de viajeros polacos no es un fenómeno aislado de 2026. En 2025, España recibió un volumen creciente de turistas procedentes de Polonia, parte de un contexto en el que el conjunto de llegadas internacionales ya mostraba un sólido comportamiento tras la recuperación pospandemia. Según Turespaña, en 2024 los pasajeros procedentes de Polonia aumentaron más de un 40% respecto a 2023, contribuyendo al récord histórico de llegadas internacionales en ese año.
Este crecimiento sostenido responde, en parte, a la mejora de la economía polaca en los últimos años, que ha elevado la renta disponible y la propensión a viajar al extranjero, especialmente a destinos de clima cálido y conectados por vuelos directos, como los españoles. La expansión de rutas aéreas entre aeropuertos polacos y destinos españoles también ha sido un factor clave para facilitar estos desplazamientos.
Costa y compras
En términos geográficos, los viajeros polacos muestran una predilección por destinos como Canarias, la Comunidad Valenciana y la Costa del Sol, donde el clima, la oferta complementaria y las conexiones aéreas directas han consolidado a España como destino preferente durante los meses de temporada media y baja. Un fuerte repunte en las llegadas a España de estos ciudadanos que no se circunscribe al sector turístico. Muchos de los que vienen por este motivo acaban comprando una segunda residencia. La presencia de compradores polacos en el mercado inmobiliario español experimentó otro año fuerte en 2025, consolidando una tendencia de crecimiento sostenido que lleva más de una década.
Según los últimos datos de Registradores de España, ciudadanos de Polonia adquirieron 4.136 viviendas en España el año pasado; el octavo colectivo extranjero más activo en el país, con un peso de alrededor del 4,26 % de todas las compras efectuadas por no residentes. La Costa del Sol emerge como el principal imán para estos compradores, que ven en la zona no solo un destino vacacional con clima mediterráneo y más de 300 días de sol al año, sino también una alternativa de inversión frente a la incertidumbre económica y geopolítica en Europa central y oriental.
El comportamiento de este mercado es estratégico para el sector turístico español, ya que ayuda a diversificar la base de visitantes más allá de los tradicionales emisores europeos occidentales —Reino Unido, Francia o Alemania—, especialmente en un momento en que algunos de estos mercados han mostrado crecimiento más moderado o incluso retrocesos puntuales, según los expertos. Este patrón refuerza la apuesta del sector por campañas de promoción dirigidas a países de Europa del Este y otros mercados emergentes.
