Cambio de tendencia en los impagos de inmobiliarias y bares: ya subían antes de Irán
Ambos sectores elevaron las insolvencias de sus préstamos, tras años de bajadas, en la recta final de 2025

Una terraza de un bar | Europa Press
Inmobiliarias y bares han dado un giro en la tendencia que venían mostrando en los últimos años con respecto a sus compromisos de pagos por los créditos bancarios. Y lo han hecho antes de que estallara la guerra de Irán, que amenaza con una subida generalizada de los impagos si el conflicto se alarga.
Los datos más recientes muestran que ambos sectores han elevado el volumen de préstamos morosos. Esta circunstancia se produjo en el último trimestre de 2025, según los datos recabados por THE OBJECTIVE en el Banco de España. Especialmente es destacable el repunte en la hostelería —bares, restaurantes y establecimientos de comida—, que venía reduciendo las insolvencias desde poco después de la pandemia, hasta el punto de que llegó a colocar la morosidad por debajo de los niveles anteriores a la covid.
En concreto, la restauración ha elevado hasta los 1.324 millones el volumen de impagos, lo que supone un alza de casi el 4% con respecto al pasado septiembre. La subida aún es limitada, pero se ha producido en la antesala de una posible recesión de la economía y una subida exponencial de la inflación. De producirse este escenario, habrá un repunte en los tipos de interés y los ciudadanos rebajarán sustancialmente el dinero que destinan a comer y beber fuera de sus hogares ante las mayores dificultades económicas.
Las inmobiliarias, por su parte, también han virado la evolución que venían mostrando, aunque con una menor claridad y un impacto inferior al de la hostelería. En el último trimestre, según las cifras del supervisor, elevaron la morosidad con los bancos hasta los 1.124 millones de euros, casi un 1% más.
Este aumento se ha producido después de que las entidades financieras abrieran el grifo de los préstamos con las promotoras ante la necesidad de levantar inmuebles ante la escasez de viviendas, en un momento de alta demanda y encarecimiento de los pisos a los niveles anteriores a la crisis de 2008.
La banca volvió a otorgar más dinero a las inmobiliarias a mediados de 2024. En la actualidad, este flujo se ha detenido, no porque no haya interés en prestar, sino por la falta de nuevos proyectos. Los ejecutivos del sector financiero reclaman más obras para evitar el colapso del sistema residencial y están dispuestos a poner su granito de arena a través de los créditos. Por ello, insisten a las autoridades para que liberen suelo con urgencia y se desarrollen proyectos.
Por el momento, las entidades monitorizan la situación internacional para actuar con rapidez y adelantarse a un abrupto crecimiento de los impagos en todos los sectores si la guerra perdura, no solo en bares e inmobiliarias. Hay actividades que podrían sufrir especialmente, como son la agricultura, por los fertilizantes y el combustible, las aerolíneas y otros segmentos más específicos. Los hogares también, sobre todo aquellos que aún tengan contratada una hipoteca a tasas variables. Casi la mitad de la cartera de préstamos para vivienda de los particulares depende del euríbor, aunque se trata en su mayoría de operaciones antiguas, por lo que el impacto podría ser más reducido. No obstante, los particulares tendrían que hacer frente a una carestía de la cesta de la compra y otros servicios.
La previsión que manejan los bancos es que la guerra dure poco, pero nadie puede determinar con certeza el periodo de tiempo. En función de la extensión, así serán las consecuencias para la economía. Hace unos días, BBVA estimaba que el euríbor, que se ha disparado tras el inicio del conflicto, volverá a caer y cerrará el año en niveles similares a los que estaba cotizando antes de la batalla que libran EEUU e Israel contra el régimen de los ayatolás, que mantiene cerrado el estratégico estrecho de Ormuz.
El grupo de origen vasco daba a entender que habrá una única subida de los tipos de interés oficiales, en el peor de los escenarios. Los mercados apuntan a que esta podría producirse en junio o julio, aunque no se descarta que haya más movimientos o que estos se anticipen si la inflación se descontrola. En España, el IPC ya refleja un incremento de los precios. Este índice registró en marzo el mayor avance desde meses después de la invasión de Ucrania por parte de Rusia y se colocó en el 3,3%, debido al encarecimiento de los carburantes al haberse disparado el petróleo.
