Tubos Reunidos agrava la sangría de Álava, epicentro de la desindustrialización española
El ERE de la compañía profundiza la crisis de la provincia donde más retrocede el peso del empleo manufacturero

Concentración de trabajadores de la plantilla de Tubos Reunidos, el pasado 13 de febrero en Álava. | EP
El ERE formalizado por Tubos Reunidos, que afecta a 285 trabajadores, ahonda en la herida manufacturera de Álava. Esta provincia es paradigmática del proceso en que se encuentra inmersa la economía española, que en los últimos años se ha tercializado y ha generado crecimiento, mutando hacia un modelo más basado en los servicios, a pesar de que el sector secundario tiende a ofrecer puestos de trabajo más estables y relativamente mejor remunerados que el resto de actividades. El territorio alavés es uno de los puntos de España donde el empleo industrial pesa más sobre el conjunto, un 26,1% del total en el último trimestre de 2025, según el Instituto Nacional de Estadística, pero también es, con diferencia, donde más ha retrocedido este indicador, con un descenso de 3,2 puntos en los últimos diez años.
La siguiente provincia más afectada es Guipúzcoa, con un decrecimiento de 2,9 puntos en el mismo periodo, seguida de Gerona (dos puntos), Salamanca (1,9), Valladolid (1,1), Barcelona (1), Baleares (0,9), Valencia (0,7) y León (0,3). Si se tiene en cuenta la tendencia más reciente de este dato, son Jaén, Guipúzcoa y Ávila, por este orden, las provincias más castigadas por este proceso de desindustrialización desde 2019, mientras que Valladolid, Guipúzcoa y Jaén son las que más han retrocedido en el último año. En el conjunto del país, este sector aporta el 12,7% de la ocupación, cifra muy inferior a la de Polonia, que ha adelantado a España en riqueza —medida en renta per cápita— en el indicador avanzado del Fondo Monetario Internacional para 2026 con una apuesta decidida por la industria, que concentra cerca del 30% del empleo.
Tubos Reunidos avanza hacia uno de los mayores despidos colectivos que han registrado las fábricas del País Vasco en las últimas décadas. La compañía presentó este viernes a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) sus resultados de 2025, que contabilizan pérdidas de 118,1 millones de euros, en parte por «las políticas arancelarias restrictivas», que han reducido el mercado en Estados Unidos, aunque la cifra de negocio fue de 365,7 millones de euros, superior a la del ejercicio anterior. El plan de viabilidad de la empresa contempla la externalización de la logística y de la acería, de forma que se pasaría de la producción propia a adquirir el metal de un proveedor. Este es uno de los puntos que ha generado más polémica, ya que existen dudas sobre la posibilidad de conseguir, bajo las condiciones actuales del mercado, un suministro externo estable y más barato, cuando se esperan tensiones en el sector acerero global a raíz de la guerra de Irán y también mayores costes de transporte.
Algunos trabajadores hablan directamente de que la dirección busca «una forma de deshacer la fábrica por piezas», ya que, tras una mala gestión, se pasa a «cerrar totalmente la acería» cuando «todas las acerías del mundo tienen acería interna» y cuentan con producción propia. Según esta versión, «no han demostrado con números que salga más barato comprar fuera con números y empresas concretas», limitándose a poner sobre la mesa un plan «genérico». «Siempre puedes planificar mejor internamente, tienes control absoluto y, según tus necesidades, puedes producir, y no sabemos qué puede pasar con la situación geopolítica; no descartamos que pueda ser muy complicado proveerse de material con el coste añadido del Brent», manifiestan las voces críticas.
La compañía ha negado tajantemente a THE OBJECTIVE que esta opción esté sobre la mesa. «Si fuese un cierre por fases, no estaríamos hablando; el objetivo de la empresa es hacer todo lo posible por salvarla», aseguran los representantes de Tubos Reunidos, que añaden que de los últimos diez años, solo dos han dado beneficios, por lo que la situación económica es delicada y la meta del plan de viabilidad «no es ganar más», sino «buscar distintos proveedores y encontrar la alternativa más económica» para reforzar la competitividad de la firma, que previamente ya había intentado reducir costes reunificando su producción de Vizcaya y Álava solamente en la planta de Amurrio, que ahora se encamina hacia su cierre.
Una fuente sindical que ha estado presente en el periodo de consultas se muestra crítica con el plan de externalización, del que no hay «nada acreditado y realmente fiable», aunque sí se han identificado algunos «posibles productores y presupuestos», de los cuales algunos están cerrados y otros no parecen factibles. «Llegaron a hablar de comprar el acero en Estados Unidos, laminarlo aquí y volverlo a enviar hecho tubos a EEUU, para ver si podría saltarse el arancel», expresa este interlocutor, que tacha este planteamiento de «esperpéntico» y tampoco ve esta propuesta como «una salida real». De hecho, sospecha «motivos ocultos», basándose en que «tampoco quieren desmantelar la acería una vez parada», sino que «hablan de tenerla en modo mantenimiento entre 5 y 10 años, a la espera de que mejoren las cosas».
En los últimos años, Álava ha registrado pérdidas significativas de empleo industrial como las de la vidriera Guardian, las automotrices Lipmesa y Glavista, la hormigonera Norten PH, las válvulas de Valvospain y los materiales de interiores de Ofita. El hachazo en la plantilla de Tubos Reunidos es un nuevo golpe en esta crisis, que se concentra especialmente en el valle de Ayala.
