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Análisis

Qué ha pasado realmente en el Sabadell para que el ganador de la opa se haya tenido que ir

González-Bueno deja su cargo por sorpresa pese a salir victorioso de la opa de BBVA, que supuso algún rifirrafe interno

Qué ha pasado realmente en el Sabadell para que el ganador de la opa se haya tenido que ir

Marc Armengol, nuevo consejero delegado del Sabadell, junto a César González-Bueno | Europa Press

La próxima salida de César González-Bueno del Sabadell como consejero delegado del mismo, anunciada esta semana, ha sorprendido en el mundo financiero y empresarial. Nadie hacía presagiar que uno de los ganadores de la contienda corporativa más intensa de los últimos dos decenios dejara su puesto de manera tan repentina. Es más, todo el foco estaba puesto en el futuro de los que fueron los grandes derrotados de la batalla, el presidente y número dos de BBVA, Carlos Torres y Onur Genç. Ambos se resisten a dimitir y luchan por mantenerse al frente de la segunda entidad en plena rumorología de que más pronto que tarde alguno o los dos tendrán que dar el paso dado por el ejecutivo madrileño tras el fracaso de la oferta pública de adquisición (opa) lanzada con carácter hostil.

Desde que se produjo el anuncio ha habido muchas interpretaciones sobre el relevo en la cúpula del Sabadell. González-Bueno ha señalado que fue una decisión suya, que fue quien tomó la iniciativa por una cuestión personal y porque era el momento más adecuado para la entidad catalana, que se enfrenta a grandes retos en el futuro ante la irrupción de la inteligencia artificial y la pérdida de más de un 20% de los beneficios una vez se ejecute la venta de la filial británica al Santander.

Durante la opa, que se alargó más de año y medio, González-Bueno y el presidente Josep Oliu se entendieron casi a la perfección a la hora de diseñar y ejecutar el plan de defensa del Sabadell para mantener su independencia. Pero el proceso generó roces, desgastes y algún que otro rifirrafe. Algunas fuentes señalan a THE OBJECTIVE que al todavía consejero delegado no le sentó nada bien una filtración que se produjo a finales del pasado septiembre, cuando el desenlace de la operación aún se desconocía y todo apuntaba a que BBVA podía vencer.

Entonces, elEconomista publicó que el grupo vasco estaba tendiendo puentes con Oliu para mantenerlo en la presidencia del Sabadell si lograba alcanzar más del 30% del capital, clave para haber podido seguir adelante en su toma de control, con el fin de apaciguar los ánimos del tejido político y empresarial de Cataluña. En dicha hoja de ruta, indicaba, no se incluía la permanencia de González-Bueno.

Esta información desató en el aún número dos del Sabadell un gran malestar, señalan las fuentes consultadas por este periódico, que se atreven incluso a decir que fue el germen de su salida repentina. Otras fuentes, en cambio, apuntan a que la marcha se debe a las aspiraciones que tenía de alzarse con la presidencia del Sabadell una vez se jubile Oliu y que se han visto truncadas porque este no tiene intención de abandonar el barco pronto a pesar de que cumplirá 77 años este mes de abril.

Sea como fuere, el Sabadell contará a partir de esta primavera con un nuevo capitán que aproxima aún más al banco a sus orígenes catalanes después de haber devuelto la sede a Barcelona durante el periodo de la opa para contentar al Gobierno regional de Salvador Illa y, por ende, al Ejecutivo de Pedro Sánchez. Saldrá del organigrama González-Bueno y entrará Marc Armengol, histórico de la casa que tomará el timón de la entidad bajo la supervisión de Oliu y el resto del consejo.

El momento del relevo es el adecuado, porque el Sabadell tenía que encontrar acomodo para Armengol, ya que era desde 2024 el consejero delegado de la filial británica que pasará a manos del Santander, y el presidente del grupo quería retenerlo. Por tanto, qué mejor oportunidad para hacer los cambios y empezar a poner las bases de la nueva era, en la que pretende liderar otra oleada de fusiones, a pesar de que ninguna otra entidad está por la labor de abordar.

Tras el anuncio de su salida, las miradas volverán a centrarse en Torres y Genç, que se aferran al sillón y muestran una sintonía plena en público, como se vio en la reciente presentación de los resultados de BBVA de 2025. Uno y otro han dejado claro que su futuro no depende del resultado de la opa y que cuentan con el respaldo de los accionistas para mantenerse en el cargo. En el seno del grupo vasco, pese a las intenciones de ambos, continúa la corriente de que pronto habrá cambios profundos en la cúpula. Familias ligadas al PNV han reactivado sus planes para volver a controlar el banco que un día tuvieron en sus manos y que perdieron hace más de 20 años. Para ello, necesitarían el apoyo del Gobierno y que el presidente fuera derrocado.

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