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Transporte

Puente prevé 15 años de problemas en el tren al lanzar Renfe su propia línea de autobuses

Transportes crea una compañía para asegurar la movilidad ante década y media de obras y fallos en la red ferroviaria

Puente prevé 15 años de problemas en el tren al lanzar Renfe su propia línea de autobuses

El ministro de Transportes, Óscar Puente | Eduardo Parra / Europa Press

La puesta en marcha de la nueva compañía de autobuses de Renfe revela un escenario de problemas en el servicio de trenes que se extenderá en el tiempo. Según la licitación diseñada por el Ministerio de Transportes dirigido por Óscar Puente, la corporación tendrá que estar preparada para trasladar viajeros por carretera afectados por problemas derivados de averías, fenómenos meteorológicos y problemas por las obras durante tres lustros.

El concurso alumbrará una empresa con una titularidad repartida. Renfe tendrá el 49% de la misma, mientras que la corporación adjudicataria poseerá el 51% restante. Los pliegos establecen diez años de contrato más cinco años adicionales de prórrogas. Un total de 15 años.

«El plazo de duración inicial del Acuerdo Marco será de 10 AÑOS. Será susceptible de ser prorrogado a instancia de Renfe Viajeros por periodos sucesivos hasta un máximo de 5 AÑOS ADICIONALES a la duración inicial del Acuerdo Marco, pudiendo ser el plazo de duración total del Acuerdo Marco, más sus eventuales prórrogas, de 15 AÑOS», refleja el documento público, consultado por THE OBJECTIVE para elaborar esta información.

Con estas condiciones contractuales, el operador público ferroviario deja ver que el remozamiento y mantenimiento exhaustivo de las infraestructuras va para largo —o ha llegado para quedarse—, y que las averías y el cambio climático acarrearán problemas en la red ferroviaria como los que ya se han visto en los últimos meses.

Los pliegos del contrato detallan que el objetivo de la contratación es facilitar a los clientes de Renfe Viajeros «un transporte alternativo por carretera, como consecuencia de cortes de vía y suspensión del tráfico ferroviario, bien por realización de obras en la infraestructura, bien por cualquier otra incidencia que afecte al tráfico ferroviario, tales como averías, incidencias técnicas, condiciones meteorológicas adversas o cualquier otra causa».

El sistema ferroviario busca una transformación radical

Los problemas en la red ferroviaria han hecho que el tren viva uno de los peores momentos —si no el peor— de su historia, pese a que Puente declaró hace meses que vivía «el mejor momento de su historia». Es cierto que la liberalización trajo consigo la llegada de Iryo y Ouigo y la reducción drástica de los precios, pero en paralelo las incidencias y retrasos se han disparado. El trágico accidente de Adamuz (Córdoba) que acabó con la vida de 49 personas ha sido el punto de inflexión.

Días después del siniestro y tras múltiples protestas —y una huelga— del sector ferroviario contra Óscar Puente y el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, el Ministerio y los sindicatos llegaban a un acuerdo para incrementar la inversión en mantenimiento en 1.800 millones, crear 3.650 empleos y reforzar la seguridad del ferrocarril público.

«Se trata de un acuerdo importante para seguir mejorando el sistema ferroviario español y garantizar su competitividad presente y futura», señaló el ministro tras anunciar la firma.

Un plan con un horizonte de cuatro años —hasta 2030—, si bien desde Transportes son conscientes de que las inversiones deben ampliarse. La llegada de los nuevos operadores ferroviarios ha supuesto una sobrecarga de las infraestructuras, que se encuentran más tensionadas que nunca.

A pesar de que desde la cartera Puente se asegura que la red es mantenida y revisada según sus necesidades, los sindicatos consideran que se puede hacer más. Todo esto sucede con el telón de fondo de la investigación de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) sobre lo sucedido en Adamuz. Está pendiente que dé un veredicto que determine la causa del suceso.

Con las conclusiones sobre la mesa, el Ministerio de Transportes y Adif elaborarán medidas destinadas a que no vuelva a repetirse una tragedia que se ha convertido en la más grave de la alta velocidad española.

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