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Opiniones libres de algoritmos

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El pensamiento como bandadas de pájaros

"Estamos usando las redes sociales para confirmar nuestros sesgos, para aumentar la pereza intelectual y para reconocernos en el grupo de los virtuosos"

Foto: Rowan Heuvel | Unsplash

Entro en Twitter más como un tic que buscando algo. Mi padre me pregunta si se pierde algo por no estar en Twitter y yo dudo cero segundos: no. Pienso que de hecho gana tiempo. Hablo solo de Twitter porque me borré de Facebook después de leer el famoso artículo de John Lanchester sobre la red social y aquello de trabajar gratis para Mark Zuckerberg, aunque todos vivimos con un paquete más o menos grande de contradicciones y todavía conservo Instagram. Cada día pienso en salir de Twitter para abandonar esa burbuja y mirar hacia arriba cuando salgo a la calle en lugar de al teléfono.

El día de la fiesta nacional (yo me quedo en la cama igual, como Brassens, hasta que me dejan mis hijos) a un paracaidista se le enganchó el paracaídas en una farola estropeando el espectacular aterrizaje previsto. Enseguida se hizo viral. Enseguida se compartió acompañado de comentarios como “yo en la vida”, “el paracaidista me representa”, etc. ¿Hay algo más universal que el fracaso?, me pregunté. ¿Hay algo más narcisista que señalarse como el más fracasao?, me pregunté después de comentar que el accidente era una metáfora de mi vida. También hubo chistes y bromas, más o menos ingeniosas. Hasta una especie de manifestación en la que ese aterrizaje fallido era como una metáfora del Estado fallido que es España (?). Poco después, empezaron a surgir los comentarios de apoyo al paracaidista: que menos risas, que qué mal rato, que qué profesionalidad la suya, que cuánta precariedad en las fuerzas armadas y el gran trabajo que hacen, etc. Buscando, supongo, hacer reflexionar y cambiar la dirección de la opinión, el efecto: el silencio que se rompe con un tímido aplauso primero al que se suman todos los que están presentes.

Pensaba si las corrientes de opinión y los dibujos que hacen con su movimiento se verán igual de impresionantes que las bandadas de pájaros surcando el cielo. Luego vi un vídeo de unos perros pastando ovejas en Nueva Zelanda, y me pareció que se parecía más a eso: ovejas siguiendo a su rebaño.

Me acordé de Jonathan Haidt, el psicólogo estuvo en España hace poco para presentar su libro más reciente, coescrito con Greg Lukianoff, La transformación de la mente moderna (en Deusto editorial, con traducción de Verónica Puertollano). En una entrevista con Daniel Arjona en El Confidencial dijo que las redes sociales se pueden usar para destruir la democracia: “Para amplificar el conflicto, el tribalismo y el razonamiento motivado, para destruir lo que necesita la democracia para vivir”. Ayer, tras la publicación de la sentencia del procés, vimos un ejemplo de eso. También de que estamos usando las redes sociales para confirmar nuestros sesgos, para aumentar la pereza intelectual y para reconocernos en el grupo de los virtuosos.

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