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Teodoro León Gross

El que gana, pierde (10 notas de la noche electoral)

«Sólo Vox, España Vaciada y Ayuso tienen algo que celebrar después del error del PP al convocar estas elecciones»

Opinión
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El que gana, pierde (10 notas de la noche electoral)

Santiago Abascal y Juan García-Gallardo. | EFE

Antes de ir a las notas, estos son los diez puntos:

1.- El que gana, pierde

2.- Paradoja: Ganando el PP, fracasa Casado

3.- Ayuso, éxito gratis

4.- Vox y la Teoría de la Cabra

5.- El votante de Ciudadanos [no] se muda a la melancolía

6.- Sánchez también pierde.

7.- Al despertar, Tezanos seguirá ahí

8.- Bloque izquierda a menos

9.- El Frente Estrecho de Yolanda Díaz

10.- La amenaza de la España Vaciada

1.- El que gana, pierde. Invirtiendo aquel título de Graham Greene de «El que pierde, gana», aquí el que gana, pierde. Y es también una historia de impulsos irracionales: elecciones convocadas a destiempo, sin fundamento, liquidando a un socio moderado por tacticismo ajeno a la realidad del territorio para dar impulso al líder nacional… Esto no podía acabar bien; y no ha acabado bien.  Se ha perdido el socio moderado y se va a depender de la extrema derecha, con un alto coste reputacional, sin lograr ningún objetivo del Plan. ¡Vaya plan! El golpe de efecto destinado a quedarse con una mayoría casi absoluta para gobernar en solitario los golpea a ellos. Y duramente. Que todo esto haya sido para ir de 29 a 31 y atarse a Vox supone un balance desastroso.

 2.- Paradoja: Ganando el PP, fracasa Casado. El PP podrá formar Gobierno, y dependerá de Vox. Decían «o Gobierno en solitario o Gobierno en solitario» pero la aritmética no engaña, a diferencia de las letanías electorales. Abascal ya les ha advertido que no habrá cheque en blanco: «Qué cara de vicepresidente se le está poniendo a Juan García-Gallardo» han sido sus primeras palabras. Casado ha hecho una campaña de instinto animal, y no sólo por ir de granja en granja: olió la sangre y falló. Su delirante discurso final del orgullo de la hispanidad delata su incapacidad para achicar el espacio a Vox. «¡Aquí el que se la juega soy yo», acabó clamando Mañueco para tratar de liberar a Casado del peso del fracaso. En vano.

3.- Ayuso, éxito gratis. Casado se debilita, Ayuso se refuerza. Con un valor añadido: de momento es la única que parece saber gestionar a Vox, achicando sus espacios y colaborar con ellos a la vez.

4.- Vox y la Teoría de la Cabra. 13 escaños es el exitazo de la noche. Alfonso Guerra, en los ochenta, formuló la Teoría de la Cabra: cuando un partido está en su ola, ya puede presentar una cabra que acabará triunfando. Claro que eran tiempos del bipartidismo. Hoy el fenómeno es Vox, como tercera fuerza superando los 200.000 votos; y lo mejor que le pudo ocurrir, como observó certeramente aquí David Mejía, es que se les excluyera de los debates. Mientras los tres grandes partidos de 2019 porfiaban, ellos mantenían sus estrategias de comunicación sin exponerse a la réplica. A Vox de momento le suma todo; incluso Macarena Olona y los obreros hablando de las tetas. Rentabilizan de todo. La estrategia de comunicación, y en definitiva Vox no es otra cosa que una estrategia de comunicación, sigue carburando. Eso sí, no todo serán mieles. Si Vox entra en el Gobierno, le sucederá como a Podemos: el poder pondrá pronto en evidencia las ficciones de su discurso.

5.- El votante de Ciudadanos no se muda a la melancolía. El votante de Ciudadanos –de 12 a 1 escaño, su viabilidad está cada vez más en entredicho– se ha reubicado con pragmatismo, como es característico del votante de perfil centroliberal. No se ha ido a la melancolía de lo que pudo ser sino a apuntalar el centroderecha mientras el PP sigue cediendo a Vox. En 2019 fueron 200.000, mejorando los 140.000; hoy son poco más de 50.000. Para defender el espacio de Ciudadanos, han abandonado a Ciudadanos.

6.- Sánchez también pierde. Con perder Casado, también pierde Sánchez. De hecho, pierde del todo, dejándose 7 escaños y dejando de ser incluso la fuerza más votada. Nada a lo que aferrarse más allá del error de Casado, y es lo que hará la maquinaria de propaganda del PSOE con sus antenas mediáticas. Pero eso es un síntoma más del fracaso. La victoria del PSOE en 2019 debió mucho al momentum y a la aparición de Ciudadanos con 200.000 papeletas en el centroderecha, mientras se desinflaba Podemos que había tenido una irrupción significativa hasta superar los 150.000 en 2015. En realidad, el resultado del PSOE sólo mejoraba el año fatídico de 2011, cuando la gestión de la crisis hundió al PSOE de Zapatero y llevó a Rajoy a la Moncloa. De Tudanca mejor callar piadosamente. Han logrado seguir empeorando 35 años después.

7.- Al despertar, Tezanos estará ahí. El dinosaurio de la vergüenza seguirá haciendo el trabajo sucio con dinero público para tratar de manipular la opinión pública. Y así una y otra vez.

8.- Bloque izquierda a menos. El bloque de la izquierda es claramente derrotado a pesar de Tezanos. La mayoría de la derecha es mayor ahora. Podemos en 2015 tenía casi 165.000 + 55.000 de IU-Equo. En las últimas, y junto a Equo, ya era quinto habiéndose dejado 100.000 papeletas.  Quedó quinto por detrás de Vox. El PSOE va a menos, pero toda la izquierda va a menos.

9.- El Frente Estrecho de Yolanda Díaz. El fracaso de Podemos alienta la vía del Frente Amplio  de Yolanda Díaz, pero ella  va a seguir rehuyendo los riesgos, y no irá a Andalucía como no por casualidad se ha borrado de Castilla y León. Hasta las generales, no activará su proyecto. Su único acto allí ha sido, al final de la campaña, en un pueblo de menos de 1000 habitantes gobernado por Izquierda Unida, donde la izquierda tiene tres de cada cuatro votos. Su proyecto de Frente Amplio de momento sigue siendo un Frente Estrecho.

10.- La amenaza de la España Vaciada. 3 escaños de UPL, 3 de Soria Ya, 1 de Por Ávila… La idea de un Congreso con un Teruel Existe en cada provincia de España, como Jaén Merece Más, que vaya cuajando en cada demarcación explorando los agravios, es inquietante. Lo sucedido en Castilla y León apunta ahí. El fuego del localismo sólo puede distorsionar la gestión del interés general. Y así están las cosas: en el primer gran examen de la España Vaciada, se ve su potencialidad, más allá de beneficiarse de los restos de la Ley D’Hondt. Y se ve también el riesgo. Ya sucedió que los últimos Presupuestos Generales se pactaron con once partidos a golpe de contraprestaciones. El regionalismo de León (con Zamora y Salamanca), por demás, va en serio; con una participación bajísima que también indica la sensación de abandono en ese territorio. 

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