THE OBJECTIVE
César Calderón

Los pies de barro de Vladímir Putin

«Muy poca gente va a creerse de verdad otra autoría para el atentado que no sea la islamista. Y eso es un problema para Putin, más serio que Ucrania»

Opinión
10 comentarios
Los pies de barro de Vladímir Putin

El presidente ruso, Vladímir Putin. | Ilustración: Alejandra Svriz

Los regímenes totalitarios como el que encabeza Vladímir Putin en la rusia post-soviética se basan en una transacción tácita, en un contrato social hobbesiano de baja intensidad nunca explicitado mediante el cual los súbditos consienten el control e incluso un determinado grado de violencia gubernamental a cambio de que el Estado provea a sus vidas y a las de sus familias de la seguridad necesaria para el desarrollo de las mismas. 

Una transacción que hace que mientras quienes viven en un Estado de estas características no tengan excesivos problemas en consentir la corrupción, el autoritarismo y los abusos de poder de los gobernantes y su entorno, no suceda lo mismo con cuestiones relativas a la seguridad pública, una materia en la que los autócratas deben esmerarse si quieren seguir contando con el favor de sus gobernados.

Esta es la razón, además de la de controlar a las casi siempre raquíticas oposiciones internas, por la que las autocracias tratan de revestirse de una apariencia de Estados seguros creando macro-estructuras policiales y militares que independientemente de su eficiencia real contribuyan a reforzar mediante su número y su ubicuidad el espejismo de que quienes allí viven, pueden pasear tranquilamente por las calles sin temor a sufrir robos, asaltos, violaciones o asesinatos.

«Los regímenes totalitarios como el que encabeza Putin se basan en un contrato mediante el cual los súbditos consienten control e incluso determinado grado de violencia a cambio de que el Estado provea la seguridad necesaria»

Una ficción que en Rusia, como antes en tantos otros lugares, acaba de saltar por los aires con el vil y despreciable atentado islamista cometido este viernes que ha acabado con las vidas de más de 100 inocentes ciudadanos rusos, una masacre que a pesar de todos los esfuerzos que puedan desplegar el Kremlin y todo su ecosistema de medios oficiales y asalariados, muy poca gente va a creerse de verdad otra autoría que no sea la islamista.

Y eso es un problema para Putin, un problema mucho más serio que la guerra de Ucrania porque afecta a todo el relato de su mandato.

Uh problema que no puede resolverse con más represión ni culpabilizando a un enemigo externo que además comparte con Rusia, la tercera Roma según el relato nacional-bolchevique, religión y cultura.

Publicidad
MyTO

Crea tu cuenta en The Objective

Mostrar contraseña
Mostrar contraseña

Recupera tu contraseña

Ingresa el correo electrónico con el que te registraste en The Objective

L M M J V S D