THE OBJECTIVE
Guadalupe Sánchez

Mrs. Handsome

«No sólo Pedro Sánchez goza de un ego insaciable. Parece que su esposa, Begoña Gómez, también llegó a Moncloa con hambre de halagos y reconocimiento»

Opinión
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Mrs. Handsome

Ilustración de Alejandra Svriz.

Hace un par de semanas este periódico revelaba que Pedro Sánchez había colocado como asesora en el Congreso de los Diputados a una señora, de nombre Montse Gusano, cuyo principal cometido es gestionar la cuenta de la red social X (antes Twitter) llamada ‘Mr. Handsome’ -que traducido del inglés significa ‘Señor Apuesto’-. El laborioso cometido de la susodicha es ensalzar la guapura del presidente y hacer apología de su gallardía y belleza en sus publicaciones. Por tan sacrificado encargo, de innegable utilidad pública, la agraciada percibe del erario en torno a los cuarenta y ocho mil euros. No es magia, son tus impuestos.

Pero no sólo Pedro goza de un ego insaciable. Parece que su esposa, Begoña Gómez, también llegó a Moncloa con hambre de halagos y reconocimiento. Su trayectoria formativa y profesional antes de convertirse en primera dama está envuelta en el misterio. Apenas existe información en Internet, lo que ha llevado a algunos a sospechar que podría haber borrado su huella digital. Me temo que nunca lo sabremos.

En un programa del Congreso Nacional de Marketing y Ventas de 2017 se presentaba a Begoña como directora de negocio para España y Portugal de INMARK. En este documento se la describe como: «Experta en el Tercer Sector, en el desarrollo de planes de captación de fondos privados para las principales ONG. Directora en la UCM del Máster de captación de fondos para ONI. Es licenciada en Marketing, Máster en MBA y CRM por ESIC. Ponente y profesora en diferentes escuelas de formación. Colaboradora habitual como articulista en medios de comunicación».

En 2018, tras ser fichada por el Instituto de Empresa como directora del recién creado Instituto de Estudios Africanos, el diario El Independiente publicó que la labor de Begoña en INMARK consistía realmente en reclutar personal para que recogieran donativos para las ONG. En OK Diario aseguraron que el título que le sirvió para dirigir ese African Center no lo consiguió en ESIC (una escuela de negocios que ofrece grados universitarios), sino en la M&B Escuela Superior, un centro privado madrileño que expedía títulos no homologados oficialmente para lo que no se exigía como requisito tener aprobada la Selectividad, bastando el bachillerato para poder matricularse.  En El Español afirmaron que, tras ponerse en contacto con el Instituto de Empresa, el equipo del presidente del Gobierno, la Universidad Complutense de Madrid -donde Gómez codirigía cursos de formación-, y el ESIC, ninguno se avino a facilitarles una breve trayectoria académica de la esposa del presidente del Gobierno.

A pesar de las evidentes sospechas sobre sus carencias formativas, en 2020 fue nombrada directora de la Cátedra Extraordinaria Transformación Social Competitiva y codirectora y profesora del Máster con el mismo nombre, diseñado para captar fondos públicos. Por cierto, del tribunal que la escogió para tan importante desempeño formaba parte Juan Carlos Doadrio que, para más señas, fue el vicerrector que dimitió ante la decisión de esa Universidad de reconocer a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, como ‘Alumni Ilustre’, por ser «la primera alumna de la facultad en ostentar la Presidencia de una comunidad autónoma y la primera en la historia autonómica española licenciada en el área». Una lástima que esos escrúpulos demostrados por el vicerrector en el reconocimiento de Ayuso -que sí posee la licenciatura en cuestión- no apareciesen también cuando nombró a la esposa de Sánchez. Casualidades de la vida.

«Begoña no es una ciudadana privada, sino que goza de una proyección pública propiciada, en buena medida, por su ascenso profesional a costa de su relación con el presidente»

 La cosa es que, según viene publicando El Confidencial, el nombre y la firma de Begoña aparece en cartas de apoyo a empresas que resultaron decisivas en la puntuación que obtuvieron para hacerse con más de diez millones de euros en concursos públicos, imponiéndose a otras mercantiles que presentaron mejores ofertas económicas. 

También debe de ser casualidad que Carlos Barrabés, uno de los accionistas de las empresas que ganaron esos concursos con la inestimable colaboración de las cartas firmadas por Begoña como directora del Máster, fuera quien diseñara y llenara de contenido ese Máster en cuestión. Y por si fuera poco, la casualidad también ha querido que el tal Barrabés sirviera de nexo entre Begoña y Air Europa, del grupo Globalia, con cuyos directivos también se reunió la esposa del presidente antes de que fuera rescatada. La última casualidad dentro de este gran cúmulo de casualidades es que Wakalua, empresa que patrocinó el African Center durante el tiempo que estuvo al frente Begoña, fue creada por el grupo Globalia para ese preciso cometido. 

Ascender profesionalmente a costa del parentesco conyugal presidencial está feo, muy feo. Pero el panorama que se atisba en el horizonte parece trascender a meras cuestiones estéticas. Si los hechos descritos son constitutivos de algún tipo de ilícito no me corresponde ni a mí ni a usted determinarlo, sino a los tribunales. Lo que sin duda merecemos los ciudadanos son explicaciones, por más que Feijoó haya renunciado a pedírselas a su protagonista en el Senado.

Porque si para algo tienen que servir esas comisiones –además de para procurar un sobresueldo a sus miembros– no es para solapar la acción de la justicia, sino para dilucidar responsabilidades políticas. Begoña no es una ciudadana privada, sino que goza de una proyección pública propiciada, en buena medida, por su ascenso profesional a costa de su relación conyugal con el presidente. Que ella o terceros se hayan podido valer de ese parentesco por afinidad para obtener algún tipo de ventaja económica que involucre dinero público proveniente de alguno de los ministerios del Gobierno que encabeza su esposo, debería desembocar en la ineludible e inexcusable dimisión de Pedro Sánchez. El matrimonio ‘Handsome’ nos debe unas cuantas respuestas.

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