THE OBJECTIVE
Joaquín Leguina

Una sociedad podrida

«Con una demografía catastrófica le vendría bien un buen puñado de inmigrantes, pero de impedirlo se encarga la nueva raza vasca, que no otra cosa es el euskera»

Opinión
48 comentarios
Una sociedad podrida

Ilustración de Alejandra Svriz.

Ya se ha iniciado la campaña electoral en las tres provincias vascas y todas las encuestas preelectorales dan como ganadores a dos partidos separatistas, el PNV y EH Bildu.

Que Bildu pueda ganar las elecciones muestra hasta qué punto la sociedad vasca carece de memoria. Oigamos al padre de una de las víctimas de ETA. Se trata de José de Jesús Caballero, de 69 años, entrevistado por el periodista Quico Alsedo en su casa de Talavera:

«El Gobierno les está dando lo que quieren y ya está. No se han arrepentido de nada, no han colaborado en nada. Ahora parece que las víctimas molestamos, pero yo a mi hijo voy a visitarle al cementerio todos los días, cada año subimos a Huesca al homenaje… Ni olvido ni perdono. Pero porque no puedo».

El hijo se llamaba José Ángel y era, como su padre, guardia civil, y el 20 de agosto de 2000 el cuerpo de José Ángel voló 10 metros cuando, a las 6.10 horas, una bomba reventó el coche de la Guardia Civil en que el chaval se disponía a patrullar por Sallent de Gállego. Tenía 22 años.

Pero volvamos a las elecciones vascas con varios asesinos etarras en las listas de Bildu: ¿de verdad estos separatistas quieren la independencia? De boquilla, sí, en el fondo, no, porque tendrían que pagar los altos déficits que allí generan las pensiones. Déficits que ahora les pagamos el resto de los españoles sin que los que allí viven pongan un solo euro.

«En 1976 el 8,4% de los que allí habitaban tenía 65 años o más y hoy representan el 23,8% de la población»

Un poco sobre la demografía vasca. Allí viven 2.276.600 personas, de las cuales 1.870.000 son españoles autóctonos. El resto son inmigrantes.

En 1976 el 8,4% de los que allí habitaban tenía 65 años o más y hoy representan el 23,8% de la población. En otras palabras: aquella es una población envejecida a causa de una fecundidad en caída libre (de 2,84 hijos por mujer en 1976 a 1,16 en la actualidad). De 41.000 nacimientos en 1976 a 13.600 en la actualidad. Pero es que si medimos la fecundidad que tienen allí las mujeres nacidas en España el índice cae al 1,10.

Conviene recordar que para que la población no decrezca es necesario que el número de hijos por mujer no baje de 2,05. Y en el País Vasco hubo en 2023 10.500 más muertes que nacimientos. En el caso de Guipúzcoa la cosa es aún peor: 4.660 muertes más que nacimientos entre una población autóctona de 616.000 personas. El número de muertes por cada nacimiento ha crecido casi el 600% entre 1976 y la actualidad.

Según el censo de 1970, el 1,1% de la población vivía sola. Hoy es el 12,1%. En 1976 en cada hogar vivían 4,1 personas y hoy sólo 2,4.

En fin, una demografía catastrófica a la que le vendría bien un buen puñado de inmigrantes, pero de impedirlo se encarga la nueva raza vasca, que no otra cosa es el euskera. Como muestra, un botón: dos niñas colombianas que sacan notables y sobresalientes y que ya planean ir a la universidad llevan 44 días sin pisar un aula porque el Gobierno vasco no permite a sus padres ejercer su derecho a elegir la lengua de aprendizaje de sus hijas y escolarizarlas en su municipio en castellano. A propósito de esto conviene recordar lo que dice el artículo 3 de la Constitución Española: «El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla».

Publicidad
MyTO

Crea tu cuenta en The Objective

Mostrar contraseña
Mostrar contraseña

Recupera tu contraseña

Ingresa el correo electrónico con el que te registraste en The Objective

L M M J V S D