El Gobierno entra en modo electoral y compra 35.300 urnas extra con meses de antelación
Interior ya ha asegurado también la adquisición de cabinas, papeletas y sobres en previsión de unos nuevos comicios

Pedro Sánchez y Begoña Gómez, en el cierre de campaña del PSOE para las elecciones del 23-J.
El Ministerio del Interior ha decidido anticipar la licitación de un nuevo suministro de urnas para las elecciones generales y cerrar con margen una de las piezas más sensibles de la logística electoral. Lo hace sin convocatoria de comicios anunciada y meses antes de que expire el acuerdo actualmente en vigor, cuya vigencia se extiende hasta julio de 2026. El movimiento no responde a una urgencia contractual inmediata, sino a una estrategia de previsión tras un ciclo electoral especialmente intenso.
La decisión no llega aislada. En los últimos meses, Interior ha ido asegurando de forma anticipada otros elementos esenciales del dispositivo electoral. Ya ha contratado cabinas de votación, papeletas y sobres, tanto para voto presencial como para voto por correo, contratos ya cerrados y publicados. Con la licitación de urnas, el Ministerio completa ahora el núcleo duro de la logística electoral.
La clave es que se trata de un nuevo suministro, no de una prórroga automática, según los documentos a los que ha accedido THE OBJECTIVE. Interior activa de este modo el procedimiento con tiempo suficiente para evitar tensiones si el calendario político se acelera. En términos administrativos, la decisión resulta relevante porque adelanta el cierre de la logística básica cuando todavía queda más de un año de cobertura contractual garantizada.
¿Elecciones generales en 2026?
La estrategia seguida por el Ministerio del Interior no es improvisada. En los últimos ejercicios, el departamento ha optado por fragmentar y anticipar la contratación de los distintos elementos del proceso electoral para reducir riesgos operativos. Primero aseguró cabinas; después, papeletas y sobres; ahora, completa el esquema con las urnas. El objetivo es evitar cuellos de botella administrativos y garantizar disponibilidad en todo el territorio. Además, se busca no depender de tramitaciones aceleradas si el calendario político se comprime.
En los últimos procesos electorales —elecciones europeas de junio de 2024, municipales y autonómicas de mayo de 2023 y generales del 23 de julio de 2023— el Ministerio tuvo que recurrir a refuerzos puntuales de urnas para atender picos concretos de demanda. Esos suministros fueron temporales y acotados, ligados a periodos muy breves, y no supusieron una ampliación estructural del parque de urnas del Estado. No eran acumulables ni permanentes, pero sí pusieron de manifiesto una presión logística creciente.
Ese patrón se ha repetido en cada gran cita reciente. El sistema ha funcionado, pero con menos margen de maniobra que en convocatorias anteriores. Interior no suma urnas elección tras elección; gestiona picos, activa refuerzos cuando es necesario y retira material una vez finalizados los procesos. Precisamente por eso, la experiencia acumulada empuja ahora a cerrar con antelación el suministro básico para el próximo ciclo electoral.
Nuevos votantes extranjeros
La anticipación también se explica por un escenario demográfico distinto. Desde las últimas elecciones generales, el censo electoral ha crecido de forma sostenida. El aumento de ciudadanos con derecho a voto ha sido significativo y ha venido acompañado de una distribución territorial más compleja, especialmente en grandes áreas urbanas. Las estimaciones más prudentes, a partir de los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística, sitúan el incremento del censo claramente por encima del nivel de 2023. Entre 2023 y 2025 se han nacionalizado en torno a 250.000 inmigrantes cada año, unos 750.000. A estos habría que añadir los jóvenes que han cumplido 18 años desde el 23-J.
35.300 urnas para cuatro años
El nuevo contrato fija una referencia de 35.300 urnas y tendrá una vigencia de cuatro años a partir de su formalización, lo que permitirá cubrir varios procesos electorales sin necesidad de activar contratos de urgencia ni recurrir a tramitaciones aceleradas. La licitación se estructura como acuerdo marco y busca garantizar la disponibilidad, reposición y suministro del material electoral básico durante todo el periodo, reforzando la capacidad de respuesta de la administración ante distintos escenarios electorales.
El contrato se articula en dos lotes y cuenta con un presupuesto base de licitación de 1.722.013 euros, con un importe sin IVA de 1.423.151 euros, según la documentación publicada en la Plataforma de Contratación del Sector Público. El procedimiento es abierto y permite la adjudicación a uno o varios operadores. Las empresas interesadas pueden presentar ofertas hasta el 20 de marzo, con apertura de la documentación administrativa prevista para el 25 de marzo y de las ofertas económicas el 22 de abril, todo el proceso por vía telemática.
La anticipación coincide con un contexto político abierto. El Gobierno continúa operando con Presupuestos prorrogados y en un entorno de mayor incertidumbre parlamentaria. Nada de ello implica una convocatoria inmediata, pero sí acorta los tiempos de reacción ante cualquier cambio de escenario. En paralelo, distintas formaciones políticas ya apuntan a la posibilidad de hacer coincidir unas elecciones generales con las autonómicas andaluzas, previstas legalmente para junio de 2026, un escenario que volvería a concentrar la presión logística en un corto espacio de tiempo.
Papeletas y cabinas aseguradas
Con cabinas, papeletas, sobres y ahora urnas aseguradas, el Ministerio deja completo el armazón material necesario para unas elecciones generales, aunque pueden surgir adquisiciones de última hora. El Gobierno no fija las fechas ni anuncia comicios, pero opera ya en modo electoral. Así, ha cerrado con meses de antelación los suministros esenciales para que, cuando llegue la próxima cita, la maquinaria electoral funcione sin improvisaciones ni sobresaltos.
