Marruecos y el Frente Polisario se citan en marzo para resolver el conflicto del Sáhara
El reino alauita ha elaborado un plan de autonomía, pero sus interlocutores solo contemplan la autodeterminación

Manifestantes a favor del Sáhara en noviembre de 2025 en Madrid. | I. López Isasmendi (Zuma Press)
El futuro del Sáhara Occidental tiene una fecha marcada en rojo en el calendario. Marruecos y el Frente Polisario se han citado a mediados de marzo para intentar resolver un conflicto enconado desde hace medio siglo. Las negociaciones se llevarán a cabo en la Embajada de Estados Unidos en Madrid y contarán con la participación de emisarios del país norteamericano y de la ONU. También estarán Argelia y Mauritania, aunque como observadores, explican a THE OBJECTIVE fuentes diplomáticas. El reino alauita ha elaborado una oferta de autonomía para la antigua colonia española, pero sus representantes solo contemplan la celebración de un referéndum de autodeterminación.
Los primeros contactos entre Marruecos y el Frente Polisario tuvieron lugar a mediados de enero en Washington, pero la cita se celebró en secreto. Tampoco trascendieron los encuentros que ambos interlocutores mantuvieron el 8 y el 9 de febrero en la Embajada de Estados Unidos en Madrid por iniciativa de la Administración Trump, que quiere firmar un acuerdo que ponga fin al conflicto antes de que finalice el mandato de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (Minurso), que expira el próximo 31 de octubre. Las posiciones están muy alejadas.
Las reuniones de principios de febrero contaron con la mediación de Massad Boulos, asesor de Donald Trump para Asuntos Árabes y Africanos, y el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Michael Waltz. Como avanzó El Confidencial, les acompañaba una delegación de Marruecos que encabezaba el ministro de Exteriores, Nasser Bourita, y otra del Frente Polisario. También participaron el enviado especial de Naciones Unidas, Staffan de Mistura, y representantes de los países vecinos de Argelia y Mauritania como observadores.
Posiciones sobre el Sáhara
Fuentes diplomáticas relatan a este diario que las negociaciones para llegar a un acuerdo que ponga fin al conflicto del Sáhara comenzarán en marzo, aunque la cita podría retrasarse algunas semanas. Los encuentros de febrero tan solo sirvieron para «calentar motores». En opinión de estas fuentes, se trató de una simple «toma de contacto» para ver en la situación en la que se encuentran las partes. Marruecos prepara una oferta de autonomía, algo que rechaza frontalmente el Frente Polisario, que apuesta por la autodeterminación pactada hace 35 años.
El borrador ha sido elaborado por tres consejeros reales y ha contado con la colaboración de varios miembros del Gobierno alauita. Sin embargo, esa propuesta requiere reformar la Constitución de Marruecos, un país centralizado. Dicha solución podría generar controversias internas, especialmente en el Rif, una región que reclama el reconocimiento de su identidad. Los principales líderes del movimiento rifeño fueron detenidos tras las protestas de 2017 y siguen encarcelados.
Marruecos aspira a que Minurso abandone el Sáhara Occidental. Uno de sus cometidos es organizar el referéndum de autodeterminación que Marruecos y el Frente Polisario pactaron en 1991. Rabat ha mostrado desde entonces poco entusiasmo en avanzar en la resolución del conflicto y lleva años trabajando en buscar apoyos al plan de autonomía que presentó en la ONU en 2007.
Los países de la UE lo respaldaron a finales de enero en Bruselas. España lo hizo casi cuatro años antes mediante la carta que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, envió al rey Mohamed VI y que supuso un giro histórico sobre la antigua colonia. El dirigente socialista no consultó el cambio ni al Consejo de Ministros ni al Congreso, lo que motivó las quejas tanto de sus socios como de la oposición.
El viraje de Sánchez
El viraje tuvo lugar en marzo de 2022, solo tres meses después de que los emisarios de Sánchez y de Marruecos se reunieran en dos ocasiones, una en Marrakech y otra en Málaga, para cerrar la crisis abierta por la infección de los dispositivos móviles del presidente con Pegasus, el programa de espionaje de origen israelí. El Gobierno ocultó un año los hechos, que tuvieron lugar en mayo de 2021, cuando el líder socialista acudió a Ceuta en plena llegada masiva de inmigrantes después de que el reino alauita relajara la seguridad.
El enviado de Trump calificó de «máxima prioridad» resolver el conflicto del Sáhara en unas declaraciones a un diario libanés hace semanas. A finales de enero se entrevistó en Argel con el presidente argelino Abdelmadjid Tebboune, uno de los valedores del Frente Polisario, al que Estados Unidos ha elegido como interlocutor del pueblo saharaui. Boulos considera que la negociación debe partir de la resolución 2797, aprobada el pasado octubre por el Consejo de Seguridad de la ONU y que aboga por una solución «justa, duradera y mutuamente aceptable».
El Frente Polisario se cierra de momento a cualquier solución que no sea celebrar un referéndum de autodeterminación. El Sáhara Occidental fue colonia española entre 1884 y 1975. Su proceso de descolonización se interrumpió cuando España lo abandonó tras la Marcha Verde en noviembre de 1975 y conforme a lo dispuesto en los acuerdos tripartitos de Madrid, que las organizaciones internacionales no admiten.
Marruecos ocupa gran parte de su territorio, uno de los 17 no autónomos en el mundo que se encuentra bajo supervisión de la ONU, que sigue sin organizar el referéndum de autodeterminación al que se comprometió hace 35 años. El Frente Polisario considera que España continúa siendo la potencia administradora «a pesar de los reiterados intentos de desligarse». De hecho, el Sáhara fue la provincia número 53 entre 1958 y 1976, año en el que se proclamó la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). Que vuelva a serlo parece misión imposible, pero muchos observadores lo ven como un paso intermedio hacia su independencia definitiva.
