Cataluña exhuma 50 cuerpos de la batalla del Ebro con el riesgo de no poder identificarlos
La inmensa mayoría de cuerpos desenterrados no pueden ser reconocidos pese a los análisis de ADN

Exhumación de cuerpos.
El Departamento de Justicia y Calidad Democrática de la Generalitat de Cataluña, a través de la Dirección General de Memoria Democrática, ha finalizado este miércoles la excavación de una fosa en el cementerio de la Bisbal de Montsant (Priorat), donde se han recuperado los restos de 50 militares de la Guerra Civil fallecidos durante la batalla del Ebro. La intervención, incluida en el Plan de fosas 2023-2025, ha permitido localizar una fosa con 48 soldados y exhumar, además, a dos militares republicanos enterrados en nichos del mismo cementerio.
Según han informado en un comunicado, los restos se trasladarán ahora al laboratorio para llevar a cabo los estudios antropológicos y los análisis de ADN con el objetivo de intentar identificar a las víctimas y devolverlas a sus familias a través del Censo de personas desaparecidas y del Programa de identificación genética. No se trata de una tarea fácil. Como ha ido publicando THE OBJECTIVE sobre la base de los datos oficiales, solo se logra identificar el 4% de los cuerpos.
Excavación compleja
Las tareas de excavación arqueológica se iniciaron el 25 de junio de 2025 y se han alargado hasta febrero de 2026. La intervención ha sido especialmente compleja, ya que la presencia de entierros posteriores al entorno de la fosa desaconsejaba el uso de medios mecánicos y ha obligado a efectuar toda la excavación manualmente.
A esta dificultad se han añadido las lluvias persistentes de otoño e invierno, que han ralentizado considerablemente el desarrollo de los trabajos. Como informó THE OBJECTIVE, el fuerte viento en Cataluña de este invierno obligó a cancelar vuelos, paralizó carreteras y el servicio de Rodalies y dejó varios heridos.

Cuerpos exhumados
La mayoría de los 48 soldados inhumados se hallaban «en posición decúbito dorsal, bien alineados y con espacios de paso entre los cuerpos». Esta disposición —explican— sugiere que las personas que los enterraron disponían de tiempo y los depositaron con cuidado y respeto en la fosa, algo poco habitual en contextos de este tipo.
Paralelamente, el equipo arqueológico también ha exhumado los restos de un capitán y un comisario que se encontraban enterrados en los nichos 113 y 114 del cementerio. Según la documentación disponible, ambos habrían fallecido accidentalmente el 30 de junio de 1938 en un control en la carretera de la Torre del Español y fueron enterrados al día siguiente en una ceremonia solemne, pero sin inscripción identificativa ni registro oficial de su inhumación.
Heridas de guerra
Los restos recuperados presentan evidencias claras de su vinculación con la batalla del Ebro y la actividad del hospital militar de la cueva de Santa Llúcia. En varios esqueletos se han detectado lesiones traumáticas compatibles con impactos de proyectiles de armas de fuego y otras heridas propias de un contexto bélico.
También se han documentado indicios de tratamientos médicos practicados en el hospital, como inmovilizaciones de fracturas con yeso o con férulas de Kramer. Igualmente, se han identificado diversas intervenciones quirúrgicas, como amputaciones, tubos de drenaje, restos de hilo de sutura y grapas quirúrgicas, e incluso algún caso de trepanación.
Un anillo de la UGT
La mayoría de los cuerpos presentan pocos elementos de vestimenta, algo que refuerza la hipótesis de que muchos de los soldados habrían sido atendidos en el hospital antes de morir. Por lo que respecta al material recuperado, se han localizado pocos objetos personales, principalmente relacionados con la vestimenta (botones, restos de calzado y fragmentos de tejido), así como algunos objetos personales como una cuchara, un espejo, restos de una pulsera y algún anillo. Entre ellos destaca especialmente un anillo con el sello del sindicato UGT.

Según la documentación histórica y varios testigos orales, en este lugar habrían sido inhumadas al menos 70 víctimas del conflicto: 67 soldados del Ejército Popular de la República y tres prisioneros franquistas. La mayoría habrían muerto en el hospital de campaña del XV Cuerpo de Ejército republicano, instalado en la cueva de Santa Llúcia, en el mismo término municipal.
Aunque se han hecho prospecciones en el entorno inmediato, el resto de víctimas documentadas no se han podido localizar y es posible que algunas fueran enterradas en otros puntos del cementerio o en otros lugares que todavía no se han podido determinar. Entre las personas documentadas en el registro de inhumaciones se encuentran 14 combatientes de las Brigadas Internacionales procedentes de Alemania, Austria, Canadá, Estados Unidos, Gran Bretaña, Países Bajos, Polonia, Rumanía y Suecia. Estos nombres, como el del brigadista Harry Dobson, figuran en el libro de inhumaciones del Registro Civil de la Bisbal de Montsant.
Fiasco en la identificación
En 2020 y 2021, solo el 3,77% de los cuerpos desenterrados pudieron ser identificados. Así lo admitió el Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática que dirige Félix Bolaños en respuesta a una solicitud realizada a partir de la Ley de Transparencia por la Asociación Reivindicativa de la Memoria Histórica Raíces. Según esta entidad, los datos evidencian «el absoluto fracaso en las identificaciones de las víctimas», por cuanto en 2020 y 2021 fueron exhumadas 943, pero de estas solo se logró identificar a 35.

Si los datos facilitados por Presidencia se disgregan por regiones, hay dos casos que destacan. El primero es Andalucía, donde en esos dos años se produjeron 354 exhumaciones, más de un tercio del total de las nacionales, y no se identificó a una sola persona, a pesar de que la autonomía se ha nutrido de tres vías de subvenciones distintas, recibiendo 428.294 euros el año pasado con el objetivo de exhumar cinco fosas distintas (Línea de la Concepción, Osuna, Jaén, Almargén, Víznar y Cala).
En segundo lugar, Cataluña posee unos registros igualmente desalentadores: de 177 víctimas exhumadas en dos años, tampoco hubo una sola identificación. Y eso que el Gobierno de España otorgó 335.000 euros a la Generalitat en 2021. Pero el dinero público destinado a ambas regiones —la andaluza y la catalana— no ha servido para identificar a ninguna víctima de la Guerra Civil.
