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Política

Optimismo en Moncloa tras el 15-M: Sánchez calcula que Vox quitará seis escaños al PP

El núcleo duro del presidente espera que los de Abascal no hayan llegado a su techo y que Feijóo se confíe en exceso

Optimismo en Moncloa tras el 15-M: Sánchez calcula que Vox quitará seis escaños al PP

Comisión Ejecutiva Federal del PSOE.

Poco ha durado en Moncloa el análisis calle a calle de los resultados en Castilla y León y sus consecuencias en el territorio. Como viene ocurriendo desde hace meses, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, utiliza las convocatorias electorales en los territorios como una gran encuesta de las que extraer los datos para aplicar su propia cocina de cara a lo que verdaderamente le importa: las elecciones generales en 2027. De ahí que el análisis poselectoral que el presidente y su equipo han hecho de los resultados en Castilla y León, tanto en Moncloa como en Ferraz, haya sido una extrapolación de los resultados que esta comunidad aportaría en un escenario electoral nacional.

Según las fuentes socialistas y gubernamentales consultadas por THE OBJECTIVE, la lectura de Pedro Sánchez es que los resultados en Castilla y León permiten ser optimistas de cara a la pujanza de Vox en unas generales, al contrario del análisis generalizado de que la formación de Santiago Abascal ha tocado techo. Pese a no haber alcanzado el 20% de voto —esperado tanto por Vox como por el PSOE—, los socialistas consideran que el 18,92% de voto obtenido el pasado domingo es un resultado «muy alto» que granjearía a la formación un salto cualitativo a escala nacional. Concretamente, los estrategas socialistas calculan que extrapolar estos resultados podría conllevar que el PP perdiera hasta un tercio de sus escaños, 6 de los 18 parlamentarios que aportaron los populares al Congreso de los Diputados en las últimas elecciones generales.

Ello permitiría al PSOE la posibilidad de erigirse en primera fuerza en las próximas elecciones generales, habida cuenta de que el 23-J de 2023, el PP ganó las elecciones en esa comunidad aportando 18 diputados al Congreso, seguido del PSOE con 13 y Vox con un solo diputado. Si la formación de Abascal arrebatara seis representantes al PP, el nuevo cómputo podría ser de 13 para el PSOE, 12 para el PP y 7 para Vox. Esta es la famosa «ventana de oportunidad» para la que trabaja Pedro Sánchez y la clave de bóveda sobre la que sustenta su estrategia de polarización encaminada a forzar el crecimiento de Vox que pueda lograr una erosión en la representación electoral del PP, frenando su crecimiento potencial.

«Vox no frena su crecimiento»

Sin embargo, el crecimiento de cuatro puntos del candidato popular Alfonso Fernández-Mañueco, casi cuatro veces superior al 1,29% más de incremento de los de Abascal, rompe la estrategia socialista en la medida en que sitúa a Vox frente a su techo electoral, por debajo del 20% de voto. Para el núcleo duro del presidente, lo importante no es el juego de las expectativas, sino la tendencia: desde las generales de 2023, Vox ha pasado de un 12,38% al 16,9% en Extremadura, el 17,9% en Aragón y el 18,9% en Castilla y León. «Vox no frena su crecimiento, sigue subiendo a un ritmo de un punto en cada elección y seguirá subiendo. Esto no es una buena noticia para el PP».

Los socialistas están convencidos de que Vox no ha llegado a su techo y que el PP puede caer en un exceso de confianza en los próximos meses. Dan por descontado que las urnas en Andalucía serán «un cataclismo», en las que María Jesús Montero es la candidata más susceptible de capitalizar el descontento con el sanchismo, ya que, a diferencia de Carlos Martínez, se trata de su vicepresidenta primera del Gobierno, ministra de Hacienda, vicesecretaria general del PSOE y candidata a la Junta de Extremadura. Un pliego de cargos que no abandonará hasta el último momento, ya que su salida del Consejo de Ministros no se espera hasta después de Semana Santa, cuando empezará la precampaña andaluza.

Sin embargo, en Moncloa hacen de la necesidad virtud y creen que esta nueva derrota podría relajar a un PP que «sigue siendo incapaz de fijar el marco del debate político». Uno de los ejemplos ha sido el ‘no a la guerra’, que ha marcado el ritmo de la última campaña, un punto en el que hay discrepancias sobre su efectividad. Dirigentes socialistas y la propia cúpula del PSOE en Ferraz creen que «sí ha funcionado» y que ello ha permitido elevar las expectativas de entre 25-27 escaños que auguraban al PSOE los sondeos al inicio de la campaña electoral. En Moncloa discrepan: «Es demasiado pronto para tener efectos».

El aliciente de Rufián

Sea como fuese, la buena noticia para el PSOE es que Castilla y León ha demostrado que no están «muertos» y sí en condiciones de pelear por la primera plaza en unas elecciones generales cuyo horizonte temporal no sufrirá modificaciones. Sánchez sigue queriendo celebrarlas en 2027, entre mayo y octubre, según lo aconseje la jugada. «La hoja de ruta no ha cambiado», aseguran los fieles del presidente del Gobierno, que son optimistas también sobre la posibilidad de que la izquierda alternativa al PSOE llegue a un acuerdo ante el aviso de las urnas en Castilla y León. «Los ciudadanos les han dicho que o se ponen de acuerdo o desaparecen». Y la mala noticia es que su desaparición no es aprovechada por el PSOE. En Castilla y León, el PSOE subió un 0,74% y Podemos ha mandado a la basura electoral un 4,28% de los votos del electorado progresista.

Esto es lo que más concentra el interés de los críticos socialistas, que denuncian que «Pedro Sánchez está obsesionado con las generales, solo piensa en sus elecciones y se hace trampas en el solitario», porque «es imposible tener opciones en 2027 cuando la derecha suma el 60% de voto y nosotros no somos capaces de aglutinar a nuestra izquierda». Por ello, en Moncloa se han puesto como objetivo ayudar a sus socios a llegar a un acuerdo e impulsar la apuesta de Gabriel Rufián como catalizador de la alianza del llamado ‘espacio a la izquierda del PSOE’. No fue casual el tempranero mensaje que el portavoz de ERC en el Congreso publicó en la red social X a las 21.40 horas de la noche electoral: «Cero escaños a la izquierda del PSOE. No hacer algo (o hacer lo de siempre) es pura negligencia». Moncloa aplaude y espera que las elecciones en Castilla y León sirvan de pegamento de esa izquierda minoritaria, sin la cual todas sus estrategias serían un espejismo.

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