Que lo cacen pronto
Hace años conocí a un líder rebelde en una guerrilla africana. Da igual el país. En un asalto a un pueblo secuestraron a un montón de mujeres, y a las que no mataron las convirtieron en sus esclavas sexuales. Excepto a una.
Hace años conocí a un líder rebelde en una guerrilla africana. Da igual el país. En un asalto a un pueblo secuestraron a un montón de mujeres, y a las que no mataron las convirtieron en sus esclavas sexuales. Excepto a una.

Es una moda. #BringBackOurGirls. De buena gente. En el colmo de la ironía, se han fotografiado con el cartel de #BringBackOurGirls políticos que han dado la orden de dejar sin asistencia sanitaria a cientos de miles de inmigrantes pobres.

Boko Haram lleva tiempo expandiendo el Islam de manera salvaje pero discreta. Su terrorismo, metódico y sostenido, se adapta al terreno y a los objetivos: de aldea en aldea y de valle en valle, lleva a cabo una eficaz limpieza cultural y religiosa.

Casi nadie había oído hablar de Boko Haram hasta hace unas semanas. Este grupo terrorista lleva tiempo sembrando el odio en Nigeria. Un país tan pobre como olvidado por la comunidad internacional. Sólo el más atroz e inaudito acto terrorista lo ha devuelto a las portadas.

Militantes de Boko Haram (grupo islamista que lucha para instaurar un califato islámico medieval y cuyo nombre significa “la educación occidental es pecado”) atacaron el pasado 14 de abril una escuela secundaria en el pueblo de Chibok , en el estado de Borno, secuestrando a más de 200 alumnas.


Estas mujeres lloran por sus hijas como cualquier madre lloraría por las suyas, cortándose el alma hasta morir. Pero pongan el oído: a ellas no las escuchamos. No nos importan. A pesar de que el dolor traspasa cada píxel de la fotografía, seguimos sin escucharlas.

Son nada menos que 187 niñas y llevan desaparecidas desde hace quince días en el estado de Borno, en el noreste de Nigeria. Fueron secuestradas por un grupo de terroristas islámicos del bárbaro grupo de Boko Haram.


Cerca o lejos, ¿dónde está África? Depende de para qué es un continente hermano, el colmo del exotismo o el paradigma de la barbarie. El origen del mundo o el fin del mismo. Pero hoy representa la peor sinrazón.



Desgraciadamente, nos vamos acostumbrando. Las noticias que llegan de lejos tienden a ser escenas de una violencia extrema. Pero también en la barbarie hay grados. Uno especialmente repulsivo ha sucedido en Nigeria.

Echa uno una ojeada a las fotos de The Objective, que es la manera más rápida de enterarte de lo que pasa en el mundo, y te das cuenta de que la humanidad no tiene remedio. O así lo parece.




