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El restaurante que Eugenia Martínez de Irujo recomienda en San Sebastián: un antiguo caserío con vistas a La Concha

La duquesa de Montoro está muy unida a la ciudad vasca donde su familia posee un impresionante palacio frente al mar

El restaurante que Eugenia Martínez de Irujo recomienda en San Sebastián: un antiguo caserío con vistas a La Concha

Eugenia Martínez de Irujo junto a Narcís Rebollo. | EP

Eugenia Martínez de Irujo es una apasionada de la gastronomía. La hija de la duquesa de Alba heredó esas ganas de conocer lugares nuevos de su madre, quien siempre le abrió las puertas —tanto a ella como a sus hermanos— de distintos destinos, tanto nacionales como internacionales. Sin duda alguna, su base siempre estuvo en Sevilla, aunque también pasó largas temporadas en Madrid, donde la Casa de Alba posee uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad; el Palacio de Liria. A pocos metros, Eugenia posee una casa donde se estableció junto a su marido, Narcís Rebollo, y desde donde disfrutan de diversos destinos tanto fuera como dentro de nuestras fronteras.

Además de Andalucía otro de los lugares donde sí o sí hacen parada es el País Vasco, concretamente la ciudad de San Sebastián. Allí se ubica uno de sus restaurantes favoritos, Rekondo. El local se encuentra en el monte Igueldo y abrió sus puertas a mediados de los años 60. Se trata de un antiguo caserío que tiene unas vistas privilegiadas a la bahía de La Concha. En un primer momento fue una sidrería y una casa de comidas y, con el paso del tiempo, se ha erigido como uno de los lugares de referencia de la ciudad, sobre todo para aquellas personas que quieren disfrutar de la alta cocina.

El restaurante favorito de Eugenia Martínez de Irujo en San Sebastián

Hay que tener en cuenta que el restaurante no solamente ofrece una gran variedad de platos de raíz vasca sino que, también, posee una oferta de más de 4.000 tipos de vinos de todo el mundo. En 2011, la conocida revista Wine Spectator la incluyó entre las cinco mejores bodegas del planeta. Quien se encarga de reinterpretar la cocina local es el chef Iñaki Arrieta, quien ha creado sus propias versiones de arroz con almejas, changurro al horno o chipirones en su tinta. De su última visita, hace unos meses, el propio restaurante compartió varias imágenes en sus redes sociales, donde el dueño del local posaba muy sonriente junto a Eugenia, con quien, también, le une una relación personal.

Y es que Txomin y su hija Lourdes, quienes están al frente del negocio, tienen una conexión muy cercana y buena con la familia Martínez de Irujo. Como decíamos, el restaurante Rekondo, situado en las faldas del monte Igeldo en San Sebastián, es mucho más que un lugar donde comer bien; es un templo de la gastronomía vasca y, sobre todo, posee una de las mejores bodegas del mundo. El restaurante está ubicado en el caserío Martikotene, donde nació su fundador, Txomin Rekondo, en 1934. En aquel entonces, el lugar funcionaba como una pequeña explotación agrícola donde se hacía sidra casera para el consumo propio.

Exnovio Tana Rivera Manuel Vega
Tana Rivera y Eugenia Martínez de Irujo posando para la portada de ‘Vanity Fair’ en 2025. | Vanity Fair

En 1964, Txomin decidió dar un giro a su vida. Tras haber probado suerte como novillero —apodado El Meteoro Donostiarra— y haber estudiado química, decidió transformar el caserío familiar en un restaurante. Junto a su mujer, Mari Carmen Apeztegia, empezaron como un asador tradicional, destacando por su parrilla y el producto de calidad. Lo que realmente diferencia a Rekondo de cualquier otro restaurante es su bodega, considerada por la revista Wine Spectator como una de las cinco mejores del mundo. Txomin empezó a comprar vino influenciado por amigos como Manolo Muga —de Bodegas Muga—. Lo que empezó como una afición se convirtió en una búsqueda incansable por todo el mundo.

Rekondo, un antiguo caserío convertido en una insignia de la gastronomía

Bajo el restaurante se esconden cerca de 100.000 botellas y unas 2.500 referencias. Lo asombroso no es solo la cantidad, sino la calidad: guardan añadas históricas que ya no existen en casi ningún otro lugar del planeta —vinos del siglo XIX, añadas míticas de Rioja y Burdeos, etc.—. Figuras como el gurú del vino Robert Parker eligieron Rekondo para celebrar su 65 cumpleaños, atraídos por la posibilidad de catar joyas líquidas imposibles de encontrar. Aunque la bodega se lleva los titulares, la cocina de Rekondo ha mantenido un nivel altísimo durante seis décadas. Su cocina es vasca tradicional pero actualizada, donde la brasa y el producto de temporada son los reyes.

Son famosas sus cocochas de merluza —al pil-pil o a la brasa—, el arroz con almejas, el bogavante al horno y, por supuesto, s chuleta. Hoy en día, el restaurante es gestionado por Lourdes Rekondo, hija de Txomin, quien ha heredado la pasión y el rigor de su padre. Bajo su dirección, el restaurante ha seguido recibiendo premios —como el premio Euskadi de Gastronomía a la mejor directora de sala— y manteniendo esa atmósfera acogedora de casa de comidas elegante. Comer en su terraza bajo los plátanos, con vistas a la bahía de La Concha, se ha convertido en uno de los rituales gastronómicos más codiciados de San Sebastián. Es un lugar donde el tiempo parece detenerse, ideal para esas sobremesas largas que tanto gustan en el País Vasco.

La relación de la Casa de Alba con San Sebastián

La relación de la Casa de Alba con San Sebastián es una historia de amor, aristocracia y veranos frente al Cantábrico que se remonta a más de un siglo. Sin duda alguna, si hay un lugar que simboliza esta conexión es el Palacio de Arbaizenea. Situado en una colina con vistas a la bahía de La Concha, es una joya de estilo inglés rodeada de un parque de 15 hectáreas. Fue construido en el siglo XIX por orden del duque de Sotomayor, abuelo del primer marido de la duquesa de Alba (Luis Martínez de Irujo). La mítica duquesa de Alba adoraba San Sebastián. Aunque se la asocia mucho con Sevilla, ella pasaba gran parte de sus veranos en Arbaizenea. Decía que el clima y la discreción de la ciudad le daban una paz que no encontraba en el sur.

Tras la muerte de la duquesa, el palacio fue heredado por su hijo Cayetano Martínez de Irujo. Fue allí, es más, donde se refugió su exmujer, Genoveva Casanova, cuando se le relacionó con Federico de Dinamarca. Hoy en día, para mantener los costes del inmueble, se alquila para bodas y eventos exclusivos, permitiendo que el público —con presupuesto— pueda pisar los jardines de los Alba. La familia, también, ha estado históricamente ligada al Real Club de Golf de San Sebastián y, sobre todo, a la hípica.

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