Pedro Campos reforma por completo su casa de Sangenjo por su amigo, el rey Juan Carlos
El rey emérito puede volver a Galicia para las regatas, pero la situación en Oriente Medio supone una dificultad para ello

El rey Juan Carlos I y Pedro Campos | Gtres
Los últimos días están siendo ajetreados para el rey emérito Juan Carlos I, de 88 años. El conflicto bélico de Oriente Medio ha provocado que se traslade a un hotel en Abu Dabi, decisión que también obedece, según diferentes expertos, a las reformas en su propia vivienda. Por el momento, el espacio aéreo permanece cerrado, lo que pone en duda su regreso a España para uno de los eventos que más disfruta: las regatas de Sangenjo, que comienzan en apenas unos días. Sin embargo,su gran amigo Pedro Campos lo tiene todo listo para recibirle, habiendo realizado importantesreformas en su casa para que el emérito se encuentre lo más cómodo posible.
Un refugio preparado con todo detalle
Cada vez que Juan Carlos visita España cuenta con unrefugio muy claro: la casa de su gran amigo y confidente Pedro Campos en Sangenjo. Para el monarca es muy importante contar con su círculo de amistades para compartir comidas y charlas, y estas visitas a territorio nacional también le sirven para recibir a algunos de sus nietos e hijas.
Con la situación acontecida en Oriente Medio, se desconoce si finalmente el emérito podrá viajar a España en los próximos días, aunque ese es su deseo. En cualquier caso, su entorno ya se ha puesto en marcha. «Sus amigos ya están avisados y ya hay una cena organizada», ha confesado una fuente cercana al entorno del monarca al diario El Español.

Pero la preparación va mucho más allá de una simple reunión entre amigos. La periodista Pilar Eyre ha señalado que «la casa de su amigo Pedro Campos, en Sangenjo, la adaptaron» una información que coincide con la que maneja el citado medio. Campos ha realizado ciertas modificaciones en su chalet, situado a las afueras de la localidad pontevedresa, para que la silla de ruedas del emérito pueda acceder a la vivienda sin ningún problema. Y es que en las últimas apariciones públicas de Juan Carlos I, la silla de ruedas se ha convertido en un elemento habitual para su movilidad.
Las reformas en detalle
La casa de Campos es un remanso de paz en el que ha podido disfrutar de grandes reuniones con amigos y donde siempre se ha sentido como en casa, gracias a la larga amistad que le une a Pedro, que se ha mantenido intacta incluso después de la abdicación de Juan Carlos y su posterior traslado a Abu Dabi.

Las modificaciones realizadas han tenido como objetivo principal garantizar la comodidad del emérito. En la planta baja, Pedro ha habilitado una zona específica para acoger a sus invitados, que es el lugar donde el rey ha descansado durante sus últimas visitas. Esta área le ha permitido reunirse con su selecto grupo de amigos sin dificultades.
Las obras han ido más allá de un simple acondicionamiento. En esa planta baja se han instalado rampas de acceso, ideales para desplazarse en silla de ruedas con total facilidad, y se ha habilitado también un baño adaptado. Además, según ha apuntado El Español, se han colocado asientos auxiliares para que Juan Carlos pueda levantarse y sentarse con facilidad, especialmente teniendo en cuenta el uso que hace tanto de la silla de ruedas como del bastón que ha acompañado al monarca en sus últimas apariciones públicas.

Una amistad forjada en el mar
Para entender el vínculo entre el rey emérito y Pedro Campos hay que remontarse a muchas décadas atrás y a una pasión compartida que los ha mantenido unidos hasta hoy:el mar y la vela. Campos es regatista de alto nivel y, además, presidente del Real Club Náutico de Sangenjo, una combinación que forjó una relación que con el tiempo se convirtió en una amistad íntima.
Fue precisamente Campos el principal valedor de la creación de la regata Rey Juan Carlos I, en el año 2015, un evento que sirvió para situar a la localidad gallega en el mapa de este deporte acuático y que consolidó también la imagen del monarca como patrón del célebre Bribón, el velero a bordo del cual pudimos ver a Juan Carlos en numerosas ocasiones.

Con el paso de los años, la relación fue ganando en cercanía y en carácter personal. En un principio, el emérito solía alojarse en hoteles cercanos cuando acudía a las regatas de Sangenjo. Sin embargo, llegó un momento en que decidió quedarse en casa de Campos. Se sintió tan cómodo que a partir de entonces no volvió a hospedarse en ningún hotel durante sus visitas a la localidad. Desde ese día, el chalet de Pedro Campos se convirtió en el centro neurálgico de las estancias del emérito en Galicia, una costumbre que se mantiene hasta la actualidad.
La incógnita del regreso
Pese a que todo está preparado para su llegada, la situación en Oriente Medio mantiene la incertidumbre sobre si Juan Carlos I podrá viajar a España a tiempo para las regatas. El espacio aéreo cerrado y el conflicto bélico que afecta a los Emiratos Árabes Unidos, donde el monarca reside desde su marcha de España, complican los planes. Aunque diferentes expertos llaman a la calma y señalan que la normalidad se mantiene en el día a día de los residentes en la zona, la situación sigue siendo incierta.
Lo que sí es seguro es que, si el emérito logra emprender el viaje, encontrará en Sangenjo todo lo necesario para sentirse cómodo. Pedro Campos, fiel a la amistad que le une a don Juan Carlos desde hace décadas, ha demostrado una vez más que el afecto que le profesa no tiene límites, llegando incluso a reformar su propia casa para que su amigo pueda moverse con total libertad y comodidad.
