La paradoja a la que se enfrenta Serrat como culé acérrimo: su nieta será madre junto a un convencido madridista
El cantante siempre ha estado vinculado al equipo catalán, a quien ha dedicado canciones y palabras de mucho cariño

Serrat, en una imagen de archivo. | Gtres
La familia Serrat está de enhorabuena. Hace una semana, Luna, la primogénita del hijo de Joan Manuel Serrat, confesó que está embarazada de su primer hijo. Además, se convertirá en madre por partida doble, ya que está esperando mellizos. Y lo hará junto al futbolista del Real Madrid, Dani Ceballos, un detalle especialmente significativo, ya que el cantante siempre se ha confesado como un culé acérrimo. Así, a lo largo de su carrera, Serrat se ha convertido en uno de los mejores embajadores del FC Barcelona, una pasión que ha trasladado, también, a sus canciones.
Serrat hizo algo que pocos artistas logran; convertir la nostalgia futbolística en alta poesía. Su canción Kubala no es solo un homenaje al astro húngaro, sino una radiografía de lo que significaba ser del Barça en los años 50. «Pelut, de cara ampla i somriure d’infant» —lo que se traduce como «peludo, de cara ancha y sonrisa de niño»—. Con esta letra, Serrat inmortalizó a la mítica delantera de las Cinco Copas —Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón—, educando a las nuevas generaciones en la mitología culé. Serrat es socio del club desde hace décadas y ha vivido todas las etapas: desde el pesimismo crónico del «entorn» en los años de sequía hasta la gloria del dream team y la era Messi.
Joan Manuel Serrat, un convencido culé

Ha declarado a menudo que ser del Barça es «una forma de entender la vida», ligada a la resistencia cultural y a la identidad catalana durante la dictadura. Durante muchos años, no solo admiraba a los jugadores, era amigo de muchos. Siempre ha mostrado su interés y su admiración por Pep Guardiola, viendo en él la encarnación del estilo y la ética del club. Algo que también le pasó con Leo Messi. Cuando Leo se marchó, Serrat escribió una carta abierta que emocionó a la afición, hablando del vacío que dejaba y de cómo el fútbol, gracias a él, había sido un arte.
Serrat nunca ha escondido sus colores. En sus giras por Latinoamérica —donde es un Dios—, siempre ha ejercido de puente. No era raro verlo llegar a un concierto en Argentina o Chile y preguntar por el resultado del Barça antes de salir a cantar. Ha sido capaz de unir su pasión por Boca Juniors (en Argentina) con su amor por el Barça, pero siempre dejando claro que su casa es el Camp Nou. Como buen culé de la vieja guardia, Serrat practica ese sufrimiento preventivo. A pesar de los éxitos, siempre mantiene esa prudencia catalana.

En una ocasión, le preguntaron qué prefería: si una noche de éxito absoluto en el Carnegie Hall o que el Barça ganara la Champions. Serrat, con su habitual sorna, respondió: «Hombre, lo del Carnegie Hall ya sé cómo hacerlo, pero que el Barça gane la Champions… eso es un milagro que me hace mucho más feliz porque no depende de mí». Es por eso que su vida ahora se enfrenta a una paradoja; su nieta Luna está embarazada del jugador andaluz del Real Madrid, Dani Ceballos. El deportista representa el fútbol de calle, la competitividad extrema y el madridismo de raza. Con la noticia del embarazo de Luna, el dilema familiar se multiplica por tres. Se dice en tono de broma que el bebé va a necesitar tres canastillas diferentes.
La del Real Madrid, por el equipo actual de su padre. La del Real Betis, porque Ceballos lleva el sentimiento bético en la sangre. La del FC Barcelona, porque el bisabuelo no piensa dar su brazo a torcer. Así, si no había sucedido antes, las reuniones familiares pueden convertirse en un debate futbolístico de alto nivel. Ceballos, que no se muerde la lengua, defiende la casta del Madrid, mientras que Serrat intenta explicarle la filosofía del juego de posición.
Su nieta Luna será madre con el jugador merengue Dani Ceballos
Luna Serrat, que es el nexo de unión, ha sabido gestionar esta mezcla explosiva con mucho humor en sus redes. Ella siempre dice que su abuelo es su referente máximo, pero que su corazón –y sus futuros hijos— pertenece a Dani. La paradoja para Serrat es ver a su nieta en el palco del Santiago Bernabéu celebrando los goles de su pareja, algo que hace años le habría parecido de ciencia ficción. Lo cierto es que, desde hace tiempo, Luna y Dani Ceballos mantienen una relación de lo más estable. Aunque ambos pertenecen a mundos muy expuestos, su relación comenzó de manera muy reservada.
Se conocieron en Madrid, ciudad donde Luna desarrolla su carrera como periodista, influencer y modelo, y donde Dani reside por su compromiso con el club blanco. Tras meses de rumores, la pareja oficializó su relación a través de románticas publicaciones en redes sociales, donde se les veía compartiendo vacaciones y momentos cotidianos, rompiendo el mito de que «un bético de corazón y un entorno culé» no podían entenderse. El gran hito de su relación ha sido el anuncio de su paternidad en este 2026. Este embarazo ha sido seguido al detalle. Lo hicieron con una emotiva sesión de fotos donde Luna ya lucía su incipiente barriga, acompañada de Dani y, en algunas imágenes, haciendo guiños a la música y al balón.
Luna ha seguido trabajando en el mundo de la comunicación y la actuación. Además, es una de las influencers más reconocidas de nuestro país. Ha sido el pilar fundamental de Dani Ceballos en los momentos de incertidumbre sobre su futuro profesional en el Real Madrid, demostrando una madurez que ha sido muy alabada por la familia del futbolista. Actualmente, la pareja vive uno de sus mejores momentos. Residen en Madrid, pero viajan con frecuencia a Barcelona para visitar al abuelo Joan Manuel y a Utrera para que Dani no pierda sus raíces. Es una relación que ha demostrado que, por encima de los colores de una camiseta o los versos de una canción, está la capacidad de crear una historia propia.
En una reciente entrevista, Luna confesó que su abuelo ya le ha regalado al bebé una edición especial de sus discos, «para que aprenda a apreciar la buena música antes de que su padre lo lleve al estadio».
