CIA y Mossad, 20 años de asesinatos y sabotajes en Irán
Los israelíes llevan 25 años cosechando éxitos en Irán, imposibles sin la participación de cientos de iraníes

Una protesta a favor de la reciente intervención de Israel y EEUU en Irán. | Salvatore Laporta (Zuma Press)
Trump no puede arrogarse, como ha hecho en otras ocasiones, que su ataque contra Irán haya sido el más mejor del mundo mundial. No lo puede decir porque desde hace 25 años, el Mossad israelí, en colaboración con la CIA estadounidense, ha volcado sus principales medios humanos y técnicos en atacar, de todas las maneras a su alcance, el programa nuclear de Irán.
Ariel Sharon, primer ministro de Israel, cambió en 2001 las prioridades de la inteligencia de su país y les ordenó centrarse en Irán como principal enemigo a batir a largo plazo. El Mossad, el servicio secreto exterior, y la unidad 8200, especializada en inteligencia de señales, la NSA israelí (Agencia de Seguridad Nacional, por sus siglas en inglés), extendieron sus tentáculos con paciencia hasta que su trabajo empezó a ofrecer resultados, permitidme la expresión, escalofriantes.
El 12 de enero de 2010, Masud Ali Mohamadi estaba en la puerta de su casa y le estalló una bomba adosada a una moto aparcada cerca. Era el primer científico nuclear asesinado en territorio iraní. Otros tres compañeros le seguirían durante los dos años siguientes y hasta 14 lo han sido hasta nuestros días en atentados personalizados con las sofisticadas técnicas del Mossad, pero aplicadas por iraníes que trabajan para ellos y se juegan la vida porque están en contra del Gobierno de los ayatolás.
Opositores iraníes al servicio del Mossad
Israel contó en su despliegue en territorio hostil con la ayuda de diversos grupos opositores; uno de ellos les ha sido de suma utilidad: la Organización de los Muyahidines del Pueblo de Irán, MEK en sus siglas en inglés. Fue un grupo opositor al sah Reza Pahlevi, que cuando llegó el régimen del ayatolá Jomeini no encontró puntos de encuentro y regresó a la oposición, ilegalizado por los clérigos.
Terminó acogido en Irak y Francia, declarado grupo terrorista, aunque, curiosamente, en 2009 la UE la sacó de la lista negra y Estados Unidos tres años después. Sin duda, la colaboración con los servicios de inteligencia de Israel, Europa y Estados Unidos les ha valido para poder disfrutar de una holganza económica y de medios para seguir peleando contra el régimen iraní. De hecho, organiza anualmente congresos a los que invita a participar, previo pago, a líderes internacionales, entre los que han estado los expresidentes José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero.
La unidad 8200 y el virus Stuxnet
En junio del año 2010, se produjo otro ataque en el que los servicios secretos israelíes «asesinaron» con premeditación y alevosía 1.000 centrifugadoras de la planta nuclear de Natanz. Fue la primera vez en la historia en que un virus, llamado Stuxnet, se convertía en una máquina de matar. El Mossad convenció a un tipo con acceso a la central para que conectara un USB infectado con el gusano, lo que permitió al espionaje israelí penetrar en las entrañas del programa, obtener toda la información de su funcionamiento y terminar tomando el control. Cuando quisieron, aceleraron la velocidad de las centrifugadoras a unos niveles insostenibles por mucho tiempo, mientras la información que recibían los técnicos no se correspondía con lo que realmente estaba pasando.
El asesinato de científicos y la agresión contra las centrifugadoras retrasaron considerablemente el programa, pero no pudo evitar que la determinación de los ayatolás lo impulsara con más fuerza una y otra vez. Lo siguiente fue el ataque quirúrgico del pasado mes de junio con el objetivo definido de acabar con el programa nuclear. Estados Unidos facilitó mucha información de cómo habían atacado las instalaciones subterráneas donde fabricaban las bombas nucleares, y aunque Trump lo describió como un inmenso éxito, un informe independiente del Pentágono habló de fracaso. Ante la contradicción, el Gobierno salió en pleno a defender el triunfo de una misión que ahora se ha visto que fue un fracaso.
Hace unos días han vuelto a atacar y algunos han descubierto las capacidades del Mossad y de la CIA. Estados Unidos ha explicado el gran éxito de su servicio secreto, pero los israelíes, más acostumbrados a venderse con la intención de provocar el miedo en sus enemigos, han presumido de hackear las cámaras de tráfico y tener topos metidos entre las autoridades chiitas que se lo cuentan todo. Nada se construye en un día, en un año o en varios años. En el mundo del espionaje, las mejores operaciones son las de largo recorrido.
