Irán: la peligrosa trampa política de cantar victoria antes de tiempo
La Casa Blanca habla de éxito mientras el Pentágono sigue lejos de cumplir todos los objetivos militares

Donald Trump y Benjamin Netanyahu. | Amos Ben Gershom/Israel Gpo (EP)
Campaña aérea de cuatro semanas
La ejecución de la Operación Epic Fury continúa según lo previsto originalmente por el Pentágono, basada en una campaña aérea de cuatro semanas. El plan operativo fue diseñado para durar ese tiempo con el objetivo de eliminar o degradar, de forma secuencial, al liderazgo político iraní, las capacidades del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC, por sus siglas en inglés), así como sus misiles, drones, capacidades nucleares, activos marítimos y minas navales. Esta cadena operativa de objetivos —la denominada kill chain— sigue en vigor. La restauración de la libertad de navegación probablemente tendrá lugar durante la cuarta semana de la campaña, una vez que la capacidad de Irán para atacar objetivos estratégicos haya sido eliminada.
Desafío de la República Islámica
El Gobierno de la República Islámica de Irán mantiene una postura desafiante ante los ataques en curso por parte de Estados Unidos e Israel. El liderazgo del IRGC, los ayatolás, los juristas y la burocracia del régimen permanecen en gran medida unidos para preservar el sistema. La legitimidad de Mojtaba Jamenei como líder supremo está siendo cuestionada abiertamente por algunos académicos y juristas alineados con el propio régimen. El primer comunicado del nuevo Líder Supremo ha sido cuidadosamente redactado para favorecer los intereses de las principales facciones que sostienen al régimen, al tiempo que preserva la doctrina defensiva existente, amenaza con una escalada, ejerce presión regional y deja abierta la puerta a un acuerdo negociado.
Libertad de navegación
Los críticos de la administración y del plan del Pentágono sostienen que permitir el cierre del estrecho de Ormuz durante la segunda semana de la campaña constituye un fracaso estratégico. El Pentágono afirma tener un plan para restablecer la libertad de navegación una vez que las capacidades ofensivas del IRGC hayan sido aún más degradadas, se haya establecido con seguridad una vigilancia permanente —denominada «unblinking eye»— y puedan operar sin riesgo los llamados «sistemas híbridos defensivos». La Casa Blanca trabaja para constituir una coalición internacional —que incluiría a China, a los países del Consejo de Cooperación del Golfo y a naciones europeas— con el fin de restaurar y mantener la libertad de navegación una vez cesen las hostilidades.
Paradoja político-militar
El presidente Trump ha declarado en repetidas ocasiones que la mayoría de los objetivos operativos de Epic Fury ya se han cumplido en gran medida, lo que, según él, abre margen de decisión para poner fin al conflicto cuando lo estime oportuno. Esta declaración prematura de victoria crea una trampa de gestión de expectativas para el Pentágono y un problema político para los partidarios de la política presidencial de estabilización de Oriente Próximo. El principal riesgo para esa política sería poner fin prematuramente a la operación sin haber eliminado las amenazas nucleares, misilísticas, de drones, navales y terroristas procedentes de Irán.
Negociación posicional del final del conflicto
A pesar de las declaraciones públicas tanto de la Casa Blanca como de Irán en sentido contrario, ambas partes —directamente y a través de intermediarios— están enviando señales de disposición a negociar un eventual cese de hostilidades. Ese acuerdo podría incluir, entre otras condiciones, protocolos de libertad de navegación y algún tipo de compensación, como el alivio de sanciones. Es improbable que Estados Unidos contemple un compromiso de este tipo antes de que la mayoría o la totalidad de los objetivos operativos de Epic Fury se hayan cumplido, algo que previsiblemente no ocurrirá hasta el final de la campaña militar de cuatro semanas o poco después.
Pérdida de credibilidad
Medios de comunicación y críticos bipartidistas del presidente y de su política señalan incoherencias en los objetivos, planificación insuficiente, incapacidad para garantizar la libertad de navegación, deriva de la misión (mission creep en inglés), el riesgo de otra guerra interminable, una traición al principio de America First y la volatilidad generada por la falta de confianza de los mercados en la política del presidente. El mensaje del presidente ha provocado una pérdida significativa de credibilidad en el momento en que más se necesita: durante la guerra.
