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Gisela Gilges, experta en bienestar: «Hay tres claves para que no te importe lo que digan los demás»

Dejar de preocuparte por lo que dicen los demás no es volverte indiferente, sino aprender a vivir con más libertad

Gisela Gilges, experta en bienestar: «Hay tres claves para que no te importe lo que digan los demás»

Una mujer que ha seguido las tres claves

¿Cómo hacer para que te deje de importar lo que dicen los demás? Esa es la gran pregunta. Vivimos en una época en la que la opinión ajena parece estar en todas partes: en redes sociales, en el trabajo, en la familia y hasta en nuestra propia cabeza. Muchas veces, el miedo a lo que otros puedan decir o pensar termina condicionando nuestras decisiones, nuestra forma de actuar e incluso nuestra felicidad. Y aprender a soltar esa carga no es indiferencia ni egoísmo, sino una forma de autocuidado.

Dejar de vivir pendientes de la mirada externa es un proceso interno que requiere conciencia, práctica y valentía. No se trata de ignorar todo lo que viene de afuera, sino de aprender a filtrar, a distinguir qué opiniones suman y cuáles solo reflejan inseguridades ajenas. Cuando logramos ese equilibrio, ganamos libertad emocional y empezamos a vivir con mayor coherencia con quienes somos de verdad.

En este camino, Gisela Gilges, coach experta en bienestar y escritora bestseller, propone tres claves fundamentales para dejar de darle tanto poder a lo que dicen los demás. Autora de Serás tan feliz como insistas: domina tus amenazas emocionales, conferencista y referente en redes sociales con más de 1,3 millones de seguidores en Instagram, Gilges comparte herramientas claras y prácticas para fortalecer la autoestima y vivir una vida más auténtica, ajena a la opinión del resto.

1. La opinión ajena es inestable

«Debes entender algo clave: la opinión ajena es inestable por naturaleza. La misma persona que hoy te critica, mañana te aplaude por lo mismo», asegura Gilges. «La gente habla porque puede hablar, no porque tenga razón ni te conozca», añade, en una publicación de su Instagram.

Y tiene razón, ya que, desde la psicología social se afirma que un mismo comportamiento puede ser juzgado de manera opuesta dependiendo del momento, del entorno o de quién lo observe. Esto explica por qué buscar validación externa es una fuente constante de frustración, ya que no existe un criterio estable al que podamos aferrarnos.

Gisela Gilges, experta en bienestar emocional
Gisela Gilges, experta en bienestar emocional

Al respecto, se han realizado varios estudios, como este de Solomon Asch sobre conformidad social, el cual demostró que las personas pueden cambiar su opinión, incluso cuando saben que es incorrecta, solo por adaptarse al grupo.

Además, otras investigaciones sugieren que cuanto más basamos nuestro valor personal en la opinión de otros, más fluctuante y vulnerable es nuestro sentido de identidad. Por ejemplo, recibir retroalimentación negativa interpersonales suele disminuir la autoestima momentánea en aquellas personas cuya valía depende de la aprobación ajena. Entender esta inestabilidad ayuda a soltar la necesidad de agradar a todos y a construir una referencia interna más sólida.

2. Su opinión habla más de él o ella que de ti

«Las opiniones suelen nacer de miedos, frustraciones o deseos. Cuando alguien juzga, rara vez está describiéndote. En verdad, se está describiendo a sí mismo», afirma la experta, refiriéndose a la teoría de auto-verificación, que sostiene que a menudo proyectamos nuestras propias creencias, inseguridades y miedos en los demás. Esta teoría afirma que las personas buscan consistencia entre cómo se ven a sí mismas y cómo creen que los demás las perciben, lo que puede llevarlas a emitir juicios basados más en su propio autoconcepto que en hechos objetivos.

Además, la última investigación mencionada confirmó que las reacciones que recibimos de otros (especialmente rechazo o desaprobación) pueden tener efectos distintos según cuánto la persona basa su autoestima en la aprobación externa o interna. Esto implica que la crítica ajena suele ser más reflejo de la sensibilidad y necesidades del crítico que de la realidad del criticado.

3. Van a opinar igualmente

«Hagas lo que hagas, los que quieren hablar de ti van a opinar igualmente. Haz lo que te haga bien para que, al menos, te critiquen por ser feliz», finaliza Gilges, reforzando la idea de que siempre habrá opiniones ajenas, lo queramos o no.

Al margen, es normal que tengamos miedo a lo que opina el resto. De hecho, numerosos estudios muestran que el miedo a la evaluación negativa es una respuesta humana común, profundamente vinculada a la ansiedad y a la forma en que actuamos en público. Cuando las personas anticipan que serán juzgadas, tienden a inhibirse, a evitar mostrarse auténticas y a experimentar mayor malestar emocional.

Este fenómeno ha sido ampliamente estudiado y citado en revistas científicas, donde se confirma que cuanto mayor es el miedo al juicio ajeno, mayores son los niveles de ansiedad social y menor la espontaneidad en el comportamiento, independientemente de si la crítica realmente ocurre o no. Además, revisiones sobre ansiedad social indican que esta preocupación constante por la opinión de los demás puede convertirse en un factor limitante para el bienestar psicológico, reforzando patrones de evitación y autocensura.

Hacia una vida más feliz, plena y tranquila

Como hemos visto, debemos hacer el esfuerzo de que la opinión de los demás no nos influya (tanto o nada). Esta posición queda reflejada en la teoría de la autodeterminación, desarrollada por Edward Deci y Richard Ryan, la cual sostiene que cuando nuestra autoestima y nuestras decisiones están menos condicionadas por la aprobación externa y más alineadas con valores internos, aumentan el bienestar psicológico, la motivación intrínseca y la sensación de coherencia personal.

Además, numerosos estudios han demostrado que satisfacer necesidades psicológicas básicas como la autonomía —sentir que elegimos por nosotros mismos— se asocia con mayor salud mental y menor dependencia del juicio ajeno. Incluso meta-análisis recientes confirman que las personas que actúan desde la motivación interna, aun enfrentando críticas externas, presentan mayores niveles de bienestar que aquellas que viven intentando agradar o evitar el rechazo.

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