Marian Rojas, psiquiatra, habla claro sobre cómo alcanzar la felicidad: «Las dos cosas que nos hacen felices son el amor y el trabajo»
Todo lo relacionado con el bienestar profundo no se consigue de forma instantánea, sino que con esfuerzo y constancia

Marian Rojas | Instagram
Marian Rojas, reconocida psiquiatra y autora de varios libros sobre salud emocional, ofrece una visión directa y práctica sobre lo que realmente nos hace felices. En sus recientes intervenciones, Rojas señala que muchas veces buscamos la felicidad en lugares equivocados, guiados por la urgencia y la gratificación inmediata que caracterizan a nuestra sociedad actual. Para ella, las bases de la felicidad no son complicadas, aunque sí requieren compromiso y constancia.
La era de la gratificación instantánea
Según Rojas, vivimos en «la era de la gratificación instantánea, lo quiero todo y ya. Mis hijos, nuestros hijos, han aprendido a que lo que quieren lo tienen en el momento. Yo quiero cenar un tipo de comida y la pido, en 10 minutos me llega. Yo quiero sentir algo y lo tengo. Yo me encuentro mal y lo resuelvo automáticamente, porque tengo ese sistema de gratificación instantánea en mi cerebro».
Con estas palabras, la psiquiatra evidencia un fenómeno social que afecta tanto a adultos como a niños: la necesidad de satisfacción inmediata ha alterado nuestra percepción de la paciencia, el esfuerzo y la recompensa. «El problema es que esta gratificación rápida no construye felicidad duradera», explica Rojas. Según estudios recientes, las recompensas instantáneas activan centros de placer en el cerebro de manera temporal, pero no generan satisfacción profunda ni sentido de propósito a largo plazo.
Un artículo de revisión publicado en Frontiers in Behavioral Neuroscience explica cómo los circuitos de recompensa, en particular el sistema mesolímbico dopaminérgico, controlan la motivación y la respuesta a recompensas inmediatas. Estas vías cerebrales liberan dopamina cuando recibimos una gratificación rápida, lo que produce placer momentáneo, pero no necesariamente una satisfacción duradera o un sentido de propósito a largo plazo, ya que la motivación a largo plazo involucra regiones cerebrales distintas como la corteza prefrontal, que regula la planificación y el control cognitivo más allá de la recompensa inmediata.
Amor y trabajo: los pilares de la felicidad
Para Marian Rojas, existen solo dos elementos que nos acercan al concepto más sólido de felicidad: el amor y el trabajo. «Las dos cosas únicas que nos hacen felices o que nos acercan al concepto más parecido a la felicidad que podemos encontrar en este mundo tienen que ver con dos conceptos, uno con el amor: el amor de pareja, el amor de familia, el amor de amigos, y otro con el trabajo: bien sea de veterinario, médico, periodista, informático, fontanero, repartidor. No hay trabajo pequeño si se hace con dignidad, pero ni el trabajo ni el amor van a base de gratificación instantánea, requieren constancia».
Rojas subraya que el amor no se limita a las relaciones románticas. Invertir tiempo y energía en vínculos familiares y amistades también es clave para construir una vida emocionalmente rica. La paciencia, la empatía y la capacidad de superar conflictos son aspectos esenciales que requieren tiempo y dedicación. En cuanto al trabajo, Rojas enfatiza que no importa la profesión, sino la manera en que se realiza. Cada ocupación puede convertirse en una fuente de satisfacción si se hace con respeto, responsabilidad y compromiso.
La especialista aclara que, al igual que el amor, el trabajo exige paciencia. «No podemos esperar que todo llegue de inmediato; la felicidad requiere constancia», dice. Este enfoque contradice la tendencia contemporánea de buscar resultados rápidos y fáciles, una actitud que puede generar frustración y vacío emocional.
La importancia de educar la paciencia
Uno de los retos que Marian Rojas identifica es la educación de la paciencia en las nuevas generaciones. Los niños crecen en un entorno en el que todo está disponible al instante, desde la comida hasta el entretenimiento y las experiencias emocionales. Esto puede dificultar su capacidad de afrontar la frustración o de valorar logros que requieren tiempo y esfuerzo.

La psiquiatra sugiere que padres y educadores deben enseñar a los más jóvenes que el esfuerzo sostenido y el compromiso son esenciales para alcanzar metas significativas y desarrollar relaciones profundas. «La felicidad no es un interruptor que se enciende al instante», explica, «es un proceso que requiere trabajo, amor y constancia».
Equilibrio entre expectativas y realidad
Otro aspecto relevante que señala Rojas es la necesidad de equilibrar nuestras expectativas con la realidad. La sociedad de la gratificación inmediata nos hace esperar resultados rápidos, lo que genera frustración cuando las cosas no suceden al ritmo que deseamos. Aprender a disfrutar el proceso, valorar los pequeños avances y reconocer los logros cotidianos es fundamental para experimentar bienestar genuino.
En su enfoque, el amor y el trabajo no solo proporcionan satisfacción emocional, sino que también nos conectan con un sentido de propósito. Las relaciones humanas nos recuerdan nuestra interdependencia, mientras que el trabajo nos permite contribuir, crecer y dejar una huella en nuestro entorno.
