Séneca, filósofo, ya lo aconsejó a sus 65 años: «La verdadera felicidad es disfrutar el presente sin dependencia ansiosa del futuro»
En un mundo que corre siempre hacia adelante, invita a detenerse, respirar y saborear la vida que se tiene

Séneca | Canva pro
La felicidad sigue siendo un tema que muchos buscan. Según Víctor Küpper, experto en felicidad, el ser humano por naturaleza tiende a ser feliz y alegre, aunque hoy en día esto no siempre se refleje en la vida cotidiana. La sociedad moderna, con su cultura del placer instantáneo, ha hecho que dejemos de esforzarnos por aquello que realmente nos brinda felicidad, esas actividades que, con constancia y dedicación, generan bienestar a largo plazo y no satisfacción momentánea. Por eso, son muchos los lectores que buscan artículos sobre felicidad o la fórmula para alcanzarla, tratando de encontrar un camino que vaya más allá de los estímulos inmediatos y superficiales, y eso no existe.
A los 65 años, un momento de la vida en el que muchos miran hacia atrás para evaluar lo recorrido y hacia adelante con cierto recelo por lo que queda, Séneca, el filósofo estoico romano, dejó un consejo que sigue siendo profundamente vigente: «La verdadera felicidad es disfrutar el presente sin dependencia ansiosa del futuro». Esta sentencia, una traducción moderna de la Epístola 5 de Cartas a Lucilio, encapsula la esencia de su filosofía, centrada en la gestión de la mente y la búsqueda de la serenidad ante lo inevitable de la vida.
La felicidad como un dominio interno
Séneca vivió en una época de excesos y tensiones políticas en Roma, donde la riqueza, el poder y la fama se mezclaban con la incertidumbre y la violencia. Sin embargo, sus reflexiones sobre la felicidad no se anclan en la posesión de bienes materiales ni en la aprobación de la sociedad.
Para él, la felicidad era una cuestión interna, un dominio sobre los propios deseos y emociones que permite vivir con calma, incluso en medio del caos. La Epístola 5, dirigida a su amigo Lucilio, es un recordatorio de que la ansiedad por el futuro roba la paz del presente. En términos prácticos, el consejo de Séneca tiene una relevancia sorprendente para nuestra sociedad contemporánea, donde la obsesión por planificar cada detalle del mañana y el temor constante al fracaso o la escasez dominan gran parte de la existencia.
La tecnología, los calendarios saturados, las redes sociales y la presión por el rendimiento perpetúan un estado de ansiedad continua que Séneca describiría como dependencia ansiosa del futuro. Su invitación a disfrutar del presente no es un llamado a la irresponsabilidad, sino a la consciencia plena, a saborear lo que se tiene, a actuar con prudencia sin permitir que la mente se pierda en escenarios hipotéticos que no existen más que en la imaginación.
El estoicismo y la gestión del tiempo
El estoicismo, corriente filosófica a la que Séneca perteneció, enseña que no podemos controlar los acontecimientos externos, solo nuestra actitud frente a ellos. Aplicar esta premisa significa cultivar la serenidad, la moderación y la reflexión sobre la finitud de la vida. En sus cartas, Séneca insiste en que el tiempo es el recurso más valioso y escaso que poseemos. Vivir pendiente de lo que vendrá es, en efecto, desperdiciarlo. Su advertencia es doble: disfrutar del presente y hacerlo con libertad interior, sin que el miedo al futuro nos paralice o nos haga esclavos de expectativas inalcanzables.
Este mensaje también resuena en el terreno de la salud mental. Estudios modernos sobre mindfulness y bienestar psicológico confirman que la atención plena, centrarse en el presente y aceptar la realidad sin juzgarla, reduce el estrés y mejora la percepción de la felicidad.
Una revisión científica publicada en la base de datos PubMed recopiló múltiples estudios que utilizaron el programa Mindfulness‑Based Stress Reduction (MBSR) en adultos sanos y encontró que este enfoque de atención plena tuvo efectos moderados en la reducción del estrés y síntomas de ansiedad, manteniéndose incluso semanas después de la intervención.
Los autores concluyeron que la práctica de atención plena puede disminuir el estrés, la ansiedad, la depresión y mejorar la calidad de vida en personas saludables, aunque señalaron que se necesita investigación adicional para afinar los mecanismos y la duración del efecto.
La coincidencia entre estas prácticas contemporáneas y las enseñanzas de Séneca demuestra que, aunque han pasado más de dos mil años, la naturaleza humana sigue siendo constante: la ansiedad por el futuro amenaza la satisfacción vital, mientras que aprender a vivir el momento presente otorga paz y equilibrio.
