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Sanidad

Un estudio demuestra que el sabor mentolado de los 'vapeadores' ayuda a dejar de fumar

El mentol está vetado en los cigarrillos y el tabaco de liar desde mayo de 2020 y Bruselas quiere extender la prohibición

Un estudio demuestra que el sabor mentolado de los ‘vapeadores’ ayuda a dejar de fumar

Una chica vapeando. | Europa Press

El sabor mentolado en los cigarrillos electrónicos puede facilitar el abandono del tabaquismo con mayor eficacia que otros sabores, según un nuevo estudio que analiza el comportamiento de miles de fumadores adultos. La conclusión llega en un momento clave, justo cuando la Unión Europea trabaja en nuevas medidas para prohibir el mentolado en vapers y bolsas de nicotina.

El estudio publicado en Springer Nature concluye que el uso de cigarrillos electrónicos con sabor mentol se asocia con una mayor probabilidad de abandono completo del cigarrillo tradicional frente a los dispositivos con sabor tabaco. El 51,6% de los fumadores que utilizaron vapers mentolados dejó de fumar por completo, frente al 45,9% de quienes emplearon el sabor tabaco. La investigación se basa en una cohorte longitudinal de 23.000 adultos fumadores en Estados Unidos que adquirieron dispositivos JUUL, tanto en versión mentolada como en sabor tabaco. Los participantes fueron monitorizados durante dos años, con hasta diez evaluaciones de seguimiento, lo que permitió analizar la evolución de sus hábitos de consumo a medio plazo.

El beneficio adicional del mentol se concentró especialmente entre fumadores de cigarrillos no mentolados, un perfil mayoritario en muchos países europeos. Según los autores, este sabor podría facilitar la transición hacia productos sin combustión y actuar como un elemento clave en el proceso de abandono definitivo del tabaco.

Los resultados contrastan con la estrategia regulatoria de la Unión Europea. Desde mayo de 2020, el mentol está prohibido en los cigarrillos y el tabaco de liar, una medida orientada a reducir el atractivo de estos productos. La UE amplió más tarde la prohibición a los sabores característicos en el tabaco calentado y ahora se prepara para dar un nuevo paso con la revisión de la Directiva de Productos del Tabaco (TPD3), prevista para este 2026. La futura normativa apunta a endurecer aún más las restricciones sobre los sabores en productos alternativos, incluidos los cigarrillos electrónicos recargables y las bolsas de nicotina, además de avanzar en la eliminación de los vapers desechables.

Choque con la nueva Ley Antitabaco

El estudio se publica en un contexto de endurecimiento normativo en España respecto a los productos alternativos al tabaco. La nueva Ley Antitabaco equipara los cigarrillos electrónicos al tabaco tradicional en múltiples aspectos, ampliando las zonas en las que está prohibido vapear y reforzando las restricciones de uso, especialmente en espacios públicos y entornos frecuentados por menores.

La norma impulsada por el Ministerio de Sanidad también sienta las bases para la prohibición de los vapers desechables y una mayor regulación de los productos de nicotina sin combustión, una línea que el departamento de Mónica García defiende como necesaria para frenar su popularización entre los jóvenes y que ha generado mucha polémica. En paralelo, España ha avanzado en la fiscalidad del vapeo y de las bolsas de nicotina, acercando su tratamiento impositivo al del tabaco convencional.

No obstante, los resultados del estudio introducen un elemento de fricción en este enfoque. Mientras la legislación tiende a restringir sabores y equiparar estos productos al cigarrillo, la evidencia científica apunta a que determinadas características —como el sabor mentolado— pueden favorecer el abandono completo del tabaco en fumadores adultos, especialmente en quienes no consumían cigarrillos mentolados previamente.

El precedente danés

La eficacia de la prohibición de sabores en los cigarrillos electrónicos también ha sido cuestionada por datos oficiales de otros países europeos. Como ya publicó THE OBJECTIVE, un informe del Ministerio de Sanidad de Dinamarca ponía en duda que vetar los sabores en el vapeo sea una herramienta eficaz para reducir su consumo entre los jóvenes, uno de los principales argumentos empleados por Mónica García y la Comisión Europea para justificar este tipo de restricciones.

Dinamarca aplicó en abril de 2022 una prohibición de sabores en los cigarrillos electrónicos —con y sin nicotina—, permitiendo únicamente los sabores de tabaco y mentol. El objetivo era disminuir el atractivo de estos productos entre la población joven. Dos años después, la encuesta nacional danesa sobre hábitos de consumo de nicotina en 2024 muestra que los sabores más utilizados entre la población de 15 a 79 años son los afrutados (63%), mentolados (32%), dulces (23%) y tabaco (18%).

Los sabores prohibidos siguen siendo los más populares

Respecto a la prevalencia del vapeo en Dinamarca, el informe indica que el consumo general de cigarrillos electrónicos ha aumentado un 1% respecto a 2022, y entre los jóvenes de 15 a 29 años el incremento ha sido del 5%, alcanzando un 12% de uso actual (diario u ocasional). Además, los sabores prohibidos siguen siendo los más populares. El 63% de los usuarios actuales prefiere el sabor a fruta, y entre los jóvenes esta cifra alcanza el 82%, apenas un punto por debajo de 2022. Le siguen el sabor mentol (32%), caramelo (23%), tabaco (18%) y sin sabor (2%). Además, se observa un aumento significativo del uso de sabores afrutados en adultos de 30 a 59 años (14%).

Entre los usuarios diarios, la primera razón para utilizar cigarrillos electrónicos era «fumar menos tabaco» (52%) y la segunda era porque «les gusta el sabor» (43%). Entre los usuarios ocasionales, la razón principal era «les gusta el sabor» (57%, +5% respecto a 2022) y la segunda «fumar menos tabaco» (41%).

Con respecto al efecto del uso de los cigarrillos electrónicos, el estudio muestra que entre los que los usaron en 2024, un 75% dejó de fumar o redujo su consumo de cigarrillos (+5% respecto a 2022); un 40% dejó de fumar (+2% respecto a 2022); un 35% fumó menos cigarrillos (+3% respecto a 2022) y un 22% no cambió su consumo de cigarrillos (-4% respecto a 2022).

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