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La incertidumbre económica dispara las compras de fincas rústicas

Las fincas rústicas despiertan el interés tanto de inversores que buscan diversificar sus activos como de propietarios de explotaciones agrícolas y ganaderas

La incertidumbre económica dispara las compras de fincas rústicas

Finca rústica en Cantabria I Europa Press

Con la inflación disparada, los mercados financieros revueltos y la incertidumbre económica instalada en la mayoría de países, los inversores y pequeños ahorradores buscan diferentes opciones como ‘refugio’ para su dinero. Es el caso de la vivienda, como hemos contado en diferentes ocasiones en THE OBJECTIVE , pero también el de otro tipo de propiedades que están aumentando su demanda como las fincas rústicas.

La compraventa de fincas rústicas cerró en abril el mejor cuatrimestre de la última década con 56.611 propiedades transferidas. Esto supone un incremento en este periodo del 8% respecto a 2021 y el mejor dato en los primeros cuatro meses del año en la última década, según los datos publicados recientemente por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y analizados por Cocampo, el portal de anuncios de compra y arrendamiento de fincas rústicas.

Además, la compraventa de fincas rústicas en abril (con 12.961 transacciones) creció un 10,6% respecto a niveles prepandemia confirmando así el buen momento que vive este segmento inmobiliario. Según se aprecia en estos datos, el campo se consolida como valor refugio para ahorradores e inversores en un contexto inflacionista, según los expertos.

«Vemos que la compraventa sigue en máximos históricos y que, si atendemos a los datos del cuatrimestre, 2022 se perfila como el mejor año de la última década», asegura Regino Coca, fundador y CEO de Cocampo.

Auge de las fincas rústicas

Coca tiene claro que detrás de este auge que se observa en la estadística y que ellos perciben en su portal, está la volatilidad de los mercados financieros y de las continuas crisis que llevamos viviendo en los últimos años.  «Hay muchos inversores que buscan valores refugio y el campo ha sido el patito feo del inmobiliario hasta ahora», resalta, en declaraciones a THE OBJECTIVE.

En España, recuerda, hemos vivido un gran desarrollo del inmobiliario, de los hoteles, de los centros comerciales, de oficinas; etcétera. «En todos ha habido especialización y crecimiento y el que se ha quedado por detrás ha sido el campo. Fruto de esa inestabilidad, los inversores han empezado a acordarse del campo y ha resurgido la inversión», señala.

Por otro lado, no hay que perder de vista que España es potencia agroalimentaria a nivel mundial por lo que «hay mucho impulso inversor que está reinvirtiendo». Pero sin duda, otro factor determinante, considera el CEO de Cocampo ha sido la pandemia. En este aspecto se debe más a un aumento de la demanda de fincas de recreo, cercanas a las grandes ciudades. 

El auge de España como destino para invertir en fincas de recreo cercanas a núcleos urbanos va a seguir teniendo mucha demanda. Coca considera que la pandemia ha cambiado en cierto modo este paradigma. «Una casa de playa y veraneo está a mucha más distancia y al final el ciudadano ve que la disfruta menos, tras la pandemia prefiere viajar en verano y tener cerca de su residencia un lugar de retiro para los fines de semana», asegura. 

Tipos de fincas rústicas

En cuanto a los perfiles de compradores, las fincas rústicas despiertan el interés tanto de inversores que buscan diversificar sus activos, como de propietarios de explotaciones agrícolas y ganaderas y de personas con un cierto poder adquisitivo que buscan en el campo un cambio de estilo de vida.

Por Comunidades Autónomas, Andalucía (con 2.156 operaciones), Castilla y León (2.065), Castilla La Mancha (1.665), y Comunidad Valenciana (1.436) siguen liderando el ranking de compraventas.

Diferentes perfiles

Dentro de los perfiles interesados por fincas rústicas hay diversidad de inversores. Por un lado está el empresario agro, «que ya está en el campo y que cuando tiene un buen año y consigue dinero lo reinvierte en su explotación».

Por otro lado está el «puramente financiero» que invierte a través de los fondos de inversión que se están interesando cada vez más en el mundo del campo. «Muchas veces ni pisan los terrenos pero lo que quieren es tener exposición al campo», añade Coca.

El tercero es de profesionales que tienen un nivel adquisitivo alto y que tras el covid, buscan tener una segunda residencia a solo hora y media de las grandes ciudades en las que viven. Además, el experto señala que ha aumentado considerablemente el perfil del inversor internacional.

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