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Xiskya Valladares

Seamos la ternura de la historia

No me cansaré de repetirlo. Por más que en Twitter me critiquen e insulten. Cada uno tenemos algo de responsabilidad, si ante lo que está sucediendo, nos convertimos en cómplices de esta trágica historia por no hacer todo lo que esté de nuestra mano

Opinión
Seamos la ternura de la historia

No me cansaré de repetirlo. Por más que en Twitter me critiquen e insulten. Cada uno tenemos algo de responsabilidad, si ante lo que está sucediendo, nos convertimos en cómplices de esta trágica historia por no hacer todo lo que esté de nuestra mano

Nos empeñamos en levantar muros, cuando lo que deberíamos construir son puentes. La muralla china (iniciada en el 221 a.C) se hizo para separar la civilización china de los bárbaros del norte. La muralla de Adriano en Inglaterra (122-130 d.C.) protegía a los romanos de los pictos y escoceses del norte. El muro de Berlin (1961) para separar a las dos Alemanias. Historias parecidas tienen los muros de Ston en Croacia, el de Sacsayhuamán en Perú, el muro de Troya en Turquía, el de las Lamentaciones en Jerusalén, el de Babilonia en Irak, la gran muralla de Zimbabwe,  etc. Y ahora también las cercas de alambre que Europa está construyendo para frenar la llegada de inmigrantes, como la de Obrezje, en Eslovenia, donde 180.000 personas han entrado al país desde el mes de octubre.

En Europa les levantan alambradas, mientras en Siria el autodenominado Estado Islámico decapita por practicar brujería, lapida a todo infiel (según su conecpto de infidelidad religiosa), corta las manos al que roba, tira al vacío a los homosexuales, azota a quienes fuman o beben, crucifica a los cristianos, vende como esclavos a niños y mujeres… Y todo ello lo muestra sin reparo alguno en cinco nuevos videos dirigidos a “pecadores”. Pero no. No entendemos que cualquier ciudadano normal quiera huir de esa situación. Y aquí nos dedicamos a ponerles cercos de alambre.

No me cansaré de repetirlo. Por más que en Twitter me critiquen e insulten. Cada uno tenemos algo de responsabilidad, si ante lo que está sucediendo, nos convertimos en cómplices de esta trágica historia por no hacer todo lo que esté de nuestra mano.  Ayer en Turquía, morían ahogados 14 migrantes en una barca que les llevaba a la isla de Lesbos. Siete de ellos eran niños. Las patrullas rescataron a 27. Y ya ni siquiera son noticia. Como si no ver, no saber, ignorar la situación, nos eximiera de toda responsabilidad.

Por favor, no nos distraigamos que somos actores de la historia. Seamos la ternura. “La solidaridad es la ternura de los pueblos” (Hugo Ojetti).

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