THE OBJECTIVE
Nicmer Evans

Underwood: El nuevo Borgia sin Maquiavelo

Esta serie, House of Cards, ha puesto nuevamente en el tapete la discusión sobre el objeto de la política: ¿El poder? Y si es éste, ¿Para qué? Muchas son las formas de responder esta pregunta, pero hasta Borgia tuvo a Maquiavelo para entender que el poder o tiene un fin o es un fetiche.

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Underwood: El nuevo Borgia sin Maquiavelo

Esta serie, House of Cards, ha puesto nuevamente en el tapete la discusión sobre el objeto de la política: ¿El poder? Y si es éste, ¿Para qué? Muchas son las formas de responder esta pregunta, pero hasta Borgia tuvo a Maquiavelo para entender que el poder o tiene un fin o es un fetiche.

Muchos cuestionan a Maquiavelo porque pareciera que en El Principe la ética y la política se fracturan de manera definitiva, algunos se atreven a afirman incluso que ese fue el momento en que nació las Ciencias Políticas. Que terrible es suponer que hay alguna Ciencia sin ética, ya que eso justificaría las prácticas científicas de los nazis.

Pero a lo que voy; hasta Borgia pensaba en un fin noble según Maquiavelo, “ser temido pero no odiado”, y para que no te odien el pueblo debe estar bien.

Pero a Frank Underwood, tótem de los pichones de políticos y de politólogos de hoy, lo ven como el objeto deseado, unos porque quieren ser como él, otros porque quieren asesorarlo. El grave problema de todo esto es que hoy Borgia no es una vida real, es una serie de televisión, y su guionista no es Maquiavelo, que no hizo dinero como el que hoy escribe House of Card.

Ver esta serie plantea dos retos especiales: no caer seducido por la reivindicación de lo inmoral en política, y asumirla como un mensaje al encuentro de la ética y la política de manera práctica y no pragmática.

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