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Pilar Marcos

La mina surrealista y el pollo de oro

«La declaración del ‘Pollo’ Carvajal sobre la presunta mina de oro que habría recibido el expresidente Zapatero del régimen de Chávez y Maduro debe ser escuchada con todas las cautelas»

Opinión

La mina surrealista y el pollo de oro
Emilio Naranjo Reuters

No es posible el término medio. O es verdad o es mentira. Si es cierto, es (sería) el mayor escándalo político de nuestra no tan breve etapa democrática. Si es falso, merece (habría merecido) un desmentido con la máxima rotundidad y contundencia. Pues ni una cosa ni la otra.

Un pollo conocido como Hugo (Pollo) Carvajal, exjefe de la inteligencia militar de Hugo Chávez que fue persona de su máxima confianza y sobre el que pesa una petición de extradición por parte de Estados Unidos acusado de narcotráfico, declara ante la Audiencia Nacional que José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno de España entre 2004 y 2011, es hoy propietario de una mina de oro en la Venezuela de Maduro… y no pasa nada. Nada es nada.

La declaración del ‘Pollo’ Carvajal sobre la presunta mina de oro que habría recibido el expresidente Zapatero del régimen de Chávez y Maduro debe ser escuchada con todas las cautelas. Estamos ante un más-que-presunto delincuente que intenta zafarse de su entrega a Estados Unidos para ser allí juzgado por narcotráfico. Sin duda. Pero también merece la atención de estar ante un insider de la narco-dictadura que ha asolado Venezuela, que ha esquilmado sus ingentes materias primas hasta arrasar, por ejemplo, la cuenca del Orinoco en busca de oro y minerales valiosos. Las minas de oro.

Es muy viejo el rumor del pago en oro a los comprensivos dialogantes con la dictadura venezolana, pero de ahí a acusar a todo un expresidente del Gobierno de España de haber sido agraciado con una mina de oro por su dialogante comprensión chavista media un abismo… Delcy, la amiga de Zapatero, con sus voluminosas maletas en una noche de Ábalos en Barajas… José Luis por José Luis: una sima insondable.

La casualidad quiso que la información sobre esta (penúltima) confesión del ‘Pollo’ Carvajal en la Audiencia Nacional coincidiera con la participación, este sábado, del expresidente Zapatero en el flamante 40º Congreso del PSOE. ¡Qué mejor lugar para, desde la tribuna o en los pasillos, pronunciar un solemne desmentido a las acusaciones mineras! Pues no.

Parece que algunos periodistas persiguieron al expresidente Zapatero por los pasillos del congreso socialista para preguntarle por las acusaciones del ‘Pollo’ Carvajal. Cuentan que replicó a la huida mientras decía: «Es como surrealista». Pues sí, estamos ante la mina surrealista del pollo de oro, pero desconocemos cuál es la mina y quién es el pollo.

En la tribuna de oradores del Congreso socialista, el expresidente Zapatero no hizo mención alguna a posibles enriquecimientos bolivarianos. Todo lo contrario. Su frase más aplaudida fue la siguiente: «Hemos aprendido que ser socialista es normalmente tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho». Terminó su sentencia con esa sonrisa en forma de mueca tan suya. «Normalmente».

A nadie importó la noticia de la mina de oro que supuestamente sería propiedad del expresidente Zapatero. Se mire como se mire, una exclusiva en términos periodísticos. Ni los telediarios del sábado, ni los periódicos del domingo. Y no todo el mundo tiene -presuntamente- una mina de oro.

Ocurrió algo similar con la primera información sobre las declaraciones del ‘Pollo’ Carvajal en la Audiencia Nacional que publicó este medio. Fue hace un par de semanas: una información documentada por escrito sobre un contrato millonario que habría firmado la petrolera estatal venezolana, PDVSA, con el bufete del exjuez Baltasar Garzón, IlocadSL. La tarea contratada era ciertamente sorprendente: «Coordinación con la Fiscalía y tribunales en España». Coordinación con la Fiscalía, que dirige Dolores Delgado, como encargo millonario a Baltasar Garzón: «Éxito garantizado» (habría dicho ella).

Algo ocurre para que informaciones que serían bombazos periodísticos con amplísimo eco y seguimiento, si tuvieran como protagonistas a otros dirigentes políticos, queden arrumbadas en el silencio de la indiferencia cuando señalan a la izquierda en el poder. Quizá sea el «tablero inclinado» del que habla Cayetana Álvarez de Toledo, transformado ya en una escarpada pared vertical. Escarpada, pero no inaccesible a escaladores con pies de gato.

Fácil no parece, pero cuando el silencio es omertà merece indisciplina. Y ahora es posible. Este otoño han nacido, o se han relanzado, bastantes medios de comunicación. Éste es uno de ellos. No es fácil hablar de lo que todos callan. Más difícil es ganarse el derecho a ser escuchado. Y lo más arduo de todo es mantener una conversación alejada del célebre mainstream. Pero que no sea fácil lo hace aún más atractivo para aquellos que alguna vez sintieron la punzada de eso que llaman periodismo.

Que no haya dudas, el ‘Pollo’ Carvajal es más-que-un-presunto-delincuente. ¡Claro! Y un delincuente miente más que una persona cabal. ¡Desde luego! Y también suele tener informaciones inaccesibles al mundo de las personas cabales… sobre otros delincuentes. La acción de la Justicia, en democracia, pasa por aplicar todo el peso de la ley a los delincuentes y, también, exige investigar todas las informaciones que, en su descargo o como tinta de calamar, esos forajidos puedan ofrecer sobre quienes -quizá- fueron alguna vez sus compinches.

La tarea del periodismo es contarlo, a veces insistentemente, en ocasiones en medio de un ominoso silencio, siempre con la verdad por delante.

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