THE OBJECTIVE
Esperanza Aguirre

La conciencia de 121 socialistas

«Salvo que alguno tenga un ataque de decencia, todos los diputados del PSOE van a votar a su líder para que haga lo contrario de lo que les obligó a decir en campaña»

Opinión
37 comentarios
La conciencia de 121 socialistas

Ilustración de Alejandra Svriz.

Mañana Pedro Sánchez va a ser investido como presidente del Gobierno del Reino de España. Esa investidura se va a producir casi cuatro meses después de las elecciones generales en las que su candidatura quedó en segundo lugar.

Ya hemos señalado muchas veces que la misma noche del 23-J Sánchez, en vez de reconocer que había perdido frente a Alberto Núñez Feijóo y felicitarle deportivamente, saltó de alegría y no lo felicitó. Él sabía que, con todos los que quieren acabar con España, no iba a tener problemas para seguir en La Moncloa.

Para ello 179 diputados, es decir, 179 representantes de la soberanía nacional, van votarle: 121 son de su grupo socialista, 31 son de la amalgama de partidos comunistas de Sumar, 7 son de ERC, 7 de Junts, 6 de Bildu, 5 del PNV, 1 del BNG y 1 de Coalición Canaria.

Con todos ellos, salvo con los sucesores de ETA, ha firmado documentos en los que se encuentran los compromisos que Sánchez adquiere a cambio de esos votos que le otorgarán mañana. Resulta cuando menos curioso que todas esas fuerzas se fíen de la palabra del candidato, que si va a pasar a la Historia por algo es por ser una especie de mentiroso compulsivo, que no ha parado de hacer lo contrario de lo que ha prometido hacer.

Ellos sabrán lo que hacen, pero es evidente que, una vez en el poder, sólo con una moción de censura podrá ser desalojado, y se me hace muy difícil imaginar que esos grupos, que mañana le van a coronar líder máximo de la Anti España, alguna vez puedan unir sus votos a los de los tres partidos que inequívocamente defienden la Libertad, la Constitución y la unidad de España: el PP, Vox y UPN.

«El voto de Coalición Canaria demostrará la frivolidad e inconsistencia de esta formación»

La votación de mañana va servir para que se retraten política y moralmente los 179 diputados que van a votarle. Y en consecuencia para que los españoles tomemos conciencia de quiénes son todos y cada uno de ellos.

El voto de Coalición Canaria demostrará así la frivolidad e inconsistencia de esta formación, que lo mismo vota a Feijóo, como representante de la Constitución, que ahora vota junto a comunistas, golpistas y filoterroristas. Dada la complicada y difícil situación política de las Canarias, con Marruecos, ahora aliado estricto de Sánchez, que no las borra de sus mapas, y con una inmigración ilegal desatada, ellos sabrán lo que hacen.

El del BNG, partido que se considera hermano de ERC y de Bildu, es lógico. Quiere colaborar en la medida de sus escasas fuerzas a romper España. Es lo suyo.

Los cinco votos del PNV los comprendo. Sánchez les ha prometido la «cláusula foral previa», es decir, el derecho a decidir si en el País Vasco se aplican las leyes españolas. ¡Sí, sí! han leído bien, en las tres provincias vascas regirán las leyes que quieran ellos. Aún más, también les ha prometido abrir las puertas a una Seguridad Social vasca, al margen del resto de España. Y sacar a la Guardia Civil de los puertos. También incluye «cláusulas específicas» para Navarra, que, no se olvide, es el  objetivo principal de los separatistas vascos, merendársela, tarea a la que Sánchez va a prestar todo su apoyo.

«Los 14 votos de los dos partidos independentistas catalanes son los que parecen habernos salido más caros»

Es muy significativo que no sepamos qué es lo que ha prometido a los de Bildu, pero tiene que ser algo muy gordo, porque Bildu, por boca de Otegi (del que estos días hemos conocido ya más completo su currículum como terrorista, secuestrador y extorsionador), que, desde el primer momento manifestó sin ambages que Sánchez podía contar con sus votos. Conociendo a los dos, no es muy aventurado sospechar que la amnistía que ya tiene preparada para golpistas, prevaricadores, malversadores, alborotadores, agresores de la policía e, incluso, terroristas catalanes del procés, puede ser sólo el prólogo de la suelta de asesinos, como Txapote y compañía, que, según Bildu, tan útiles han resultado para llegar a donde hemos llegado ahora.

Los 14 votos de los dos partidos independentistas catalanes son los que parecen habernos salido más caros a los españoles: una ley de amnistía, que viene a proclamar que Puigdemont y su gente tenían razón al proclamar la república catalana independiente, y que todas las instituciones del Estado que se opusieron, del Rey al último policía que se dejó pegar el día del referéndum, cometieron un grave delito, del que ya se ocuparán de pedirles cuentas Sánchez, Puigdemont y Junqueras. Además de asegurarles que la mayoría parlamentaria que va a formar Frankenstein podrá en todo momento juzgar a los jueces que se atrevan a actuar contra ellos. No voy a darle aquí más vueltas, ya hay multitud de juristas que lo han demostrado: la amnistía acaba con la Constitución del 78. Con la letra y con el espíritu. Es una vuelta a las dos Españas. Y encima, hay que aguantar que el autócrata no pare de decir que lo hace para mejorar la convivencia entre españoles.

Los 31 de Sumar, como comunistas totalitarios que son, están que no caben en sí de gozo. Para un totalitario acabar con la separación de poderes es el principal objetivo que hay que alcanzar. Su modelo último es Hitler, que, tras el incendio del Reichstag, logró que el parlamento le diera plenos poderes, y todos sabemos cómo acabó aquello. Aunque su modelo más cercano es Chávez y su heredero Maduro, con los que les unen lazos indisolubles. Para lograr ese objetivo han encontrado en Sánchez el aliado ideal porque ya ha demostrado que a él también le molestan tanto la separación de poderes como, en general, todos los contrapesos que las democracias liberales de los países de Occidente han ido creando para evitar eso, cualquier tentación totalitaria.

«Los socialistas de Cáceres, Valladolid, Huesca… se desgañitaron a prometer que nunca habría amnistía, y ahora la va a haber»

¿Sabrá Olaf Scholz, canciller de Alemania, que hasta la caída del Muro sufrió en la mitad de su territorio la dictadura comunista más siniestra, cuando habla, al parecer amigablemente, con Sánchez, que Sánchez es un aliado incondicional de los comunistas, sucesores estrictos de los que disparaban a los que querían saltar el Muro? ¿Tendrá en cuenta que España es el único país de la UE con comunistas en su gobierno? ¿Y lo sabrán los ciudadanos alemanes, empezando por Ursula von der Leyen, que parece no enterarse?

Ahora llego a lo más terrible de la votación de mañana. Si no se produce el milagro de que alguno de los 121 socialistas tenga un ataque de decencia, todos van a votar a su líder, el que les puso en las listas. Van a votarle para que haga lo contrario de lo que les obligó a decir durante la campaña electoral. Los socialistas de Cáceres, Valladolid, Huesca, etc., se desgañitaron a prometer que nunca habría amnistía, y ahora la va a haber con sus votos. ¿Es que no tienen un mínimo de vergüenza? Pues no, no la tienen. Como no la tienen para juntarse con los herederos de los asesinos de Germán González López, Enrique Casas, Vicente Gajate, Fernando Múgica Herzog, Fernando Buesa, Juan María Jáuregui, Ernest Lluch, Froilán Elespe, Juan Priede, Joseba Pagazaurtundua e Isaías Carrasco, los 11 socialistas asesinados por ETA, que ahora se llama Bildu, pero que ni ha condenado esos crímenes ni está dispuesto a hacerlo.

La madre de Joseba Pagazaurtundua ya le dijo a Patxi López que haréis cosas que nos helarán la sangre. Estos 121 diputados, cuyos nombres no van a olvidar los españoles, van a cumplir, con López a su cabeza, la terrible profecía de la madre del socialista asesinado. ¿No va a hacer caso ninguno a su conciencia?

Sigue el canal de The Objective en WhatsApp, donde encontrarás toda la actualidad de España en abierto.

Publicidad
MyTO

Crea tu cuenta en The Objective

Mostrar contraseña
Mostrar contraseña

Recupera tu contraseña

Ingresa el correo electrónico con el que te registraste en The Objective

L M M J V S D