Melchor Miralles

El racista Quim Torra ya es presidente

En dos minutos han solventado el trámite. Quim Torra, afamado escritor de textos supremacistas, de claro corte nazi, ha tomado posesión como presidente de la Generalitat. Es un presidente vicario, títere, que va a permanecer en el cargo poco tiempo, lo que le permita la justicia o hasta que los independentistas logren que sea restituido en el cargo Puigdemont, el huido. Ha estado muy solo, rodeado únicamente por los suyos, en un acto en el que no han tenido cabida otras instituciones como el Gobierno de España o los Ayuntamientos, o los grupos con representación en el Parlamento catalán, y tampoco la prensa, que ha tenido que seguir el acto a través de la señal de TV facilitada por la presidencia de la Generalitat. Todo muy simbólico, porque Torra no representa a los ciudadanos catalanes, se representa a sí mismo, ya que ni la mayoría de su partido está en las posiciones radicalmente supremacistas que representa Torra, al menos en teoría.

Opinión Actualizado:

El racista Quim Torra ya es presidente
Foto: Alberto Estevez
Melchor Miralles

Melchor Miralles

Periodista, productor de televisión y cine y escritor. Le gusta leer, viajar, comer, o sea, un disfrutón de la vida.

En dos minutos han solventado el trámite. Quim Torra, afamado escritor de textos supremacistas, de claro corte nazi, ha tomado posesión como presidente de la Generalitat. Es un presidente vicario, títere, que va a permanecer en el cargo poco tiempo, lo que le permita la justicia o hasta que los independentistas logren que sea restituido en el cargo Puigdemont, el huido. Ha estado muy solo, rodeado únicamente por los suyos, en un acto en el que no han tenido cabida otras instituciones como el Gobierno de España o los Ayuntamientos, o los grupos con representación en el Parlamento catalán, y tampoco la prensa, que ha tenido que seguir el acto a través de la señal de TV facilitada por la presidencia de la Generalitat. Todo muy simbólico, porque Torra no representa a los ciudadanos catalanes, se representa a sí mismo, ya que ni la mayoría de su partido está en las posiciones radicalmente supremacistas que representa Torra, al menos en teoría.

El Gobierno de Rajoy, que, tras no enterarse de la tocata y fuga de Puigdemont, asiste impertérrito a una aluvión de resoluciones judiciales en contra de España que dejan en muy mal lugar una vez más al Ejecutivo, dice que ha “supervisado” los preparativos de la toma de posesión de Torra en aplicación del artículo 155.

Todo lo sucedido en este acto es un paso más en la degradación de la dignidad de la presidencia de la Generalitat, la penúltima muestra de hasta qué punto los independentistas desdeñan a los ciudadanos catalanes, ensimismados en su sueño de la República que nunca será mientras el personal sigue sufriendo la crisis y la parálisis de la Administración, la incapacidad de los políticos para dedicarse a resolver los problemas de los ciudadanos, con la mayoría parlamentaria centrada en perfeccionar cada día el falseamiento de la historia de Cataluña y en liquidar las libertades de quienes no comulgan con sus ideas.

Y como tras la elección de Torra nadie en el separatismo o el soberanismo ha marcado distancias con el discurso político y moral del ya presidente, ninguna de las múltiples asociaciones o partidos que cada día se suman al discurso “indepe”, incluidos los sindicatos CCOO y UGT, queda claro que no les preocupa el fondo excluyente, racista y nazi del presidente y que lo que desean para Cataluña y los catalanes no es democracia, sino independencia. Esto es lo que hay porque los catalanes han votado como han votado. Y el CIS apunta a que, si hay nuevas elecciones, se repetiría un escenario prácticamente idéntico, aunque parezca increíble. O sea, que esto es lo que quieren los ciudadanos catalanes. Pues eso, ahí lo tienen. Ya tienen a un racista consumado en la presidencia de la Generalitat.

Más de este autor

El triple de Sánchez que quizá no entre

Pedro Sánchez trató de convencer por activa y por pasiva al ex juez Fernando Grande Marlaska para que fuera candidato del PSOE a la alcaldía de Madrid y no lo logró, pero al final entró en el Gobierno como ministro, que luce más todavía y tampoco tiene mala pensión.

Opinión

Las opciones de Venezuela

Ayer el pueblo venezolano se echó de nuevo a la calle, valiente como siempre, para evidenciar por enésima vez el rechazo social al régimen de Nicolás Maduro, sucesor del narcoestado instaurado bajo la dirección del régimen castrista de La Habana, en esa “invasión consentida” que ha sumido a Venezuela en la miseria con un Gobierno ilegítimo que se mantiene imponiendo el terror.

Opinión

Más en El Subjetivo