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La confesión «bajo tortura» del argelino deportado provoca protestas contra el Gobierno

Mohamed Benhalima fue expulsado de España y lleva un mes en aislamiento en una prisión militar y su entorno denuncia que ha sido obligado a confesar

La confesión «bajo tortura» del argelino deportado provoca protestas contra el Gobierno

Mohamed Benhalima durante su aparición en la televisión argelina. | Televisión pública de Argelia.

Mohamed Benhalima, el activista deportado por España a finales de marzo, ha vuelto a aparecer en la televisión pública de su país. Se trata de un vídeo publicado en dos entregas en las que la cadena ha mostrado su supuesta confesión, que su entorno y las organizaciones que defienden su causa aseguran que ha sido forzada a través de torturas. 

En los vídeos, Benhalima dice que fue manipulado por un grupo terrorista establecido en Europa que quiere atentar contra Argelia y su ejército, unas confesiones que Assia Guechoud, una activista que coordina desde Francia la defensa del activista, considera «ridículas» y, además, asegura que no son ciertas. «Yo conozco la verdad y las circunstancias y todo eso es mentira», dice en declaraciones a THE OBJECTIVE. Añade que todo lo que confiesa «son palabras dictadas»

También habla en los vídeos sobre el movimiento opositor Rachad, declarado terrorista por el Gobierno de Argelia, y afirma que el grupo financia actividades terroristas y que es un aliado del Makhzane marroquí para acabar con la estabilidad en el país. 

El activista ya había advertido a sus abogados de que se encontraba bajo presión y «forzado a rehacer los vídeos, suponemos que bajo tortura finalmente se ha rendido, pero las revelaciones son totalmente falsas», afirma Guechoud. 

Por la convicción de que todo esto es falso y ha sido obtenido bajo torturas y coacciones, los abogados de Benhalima, así como los de Mohamed Abdallah, también deportado por España en condiciones similares, han presentado una demanda contra la televisión pública argelina por la difusión de estos vídeos. Según ellos, la publicación vulnera varias leyes, así como la presunción de inocencia de todas las personas a las que se acusa en estas confesiones. Por no hablar de la tortura, tanto física como psicológica, a la que han sido sometidos para la grabación. 

Protestas contra el Ministerio del Interior 

La deportación de Benhalima y otros dos activistas argelinos provocó una gran indignación y la respuesta de numerosas organizaciones defensoras de los derechos humanos, entre ellas Amnistía Internacional, que pidieron al Gobierno que paralizara la expulsión para evitar las consecuencias que tendría su vuelta a Argelia, donde Benhalima había sido condenado a pena de muerte. 

Ahora, las protestas se han reavivado y este sábado se ha convocado una manifestación en Madrid, una marcha que partirá del Ministerio del Interior y seguirá hasta el Congreso de los Diputados para «exigir la devolución de los tres argelinos deportados por España» y «condenar la complicidad del Gobierno español con el poder mafioso en Argelia». 

Como Assia Guechoud, que llegó a Madrid el viernes, argelinos de toda Europa han viajado a Madrid para mostrar su indignación y tratar de revertir la situación en la que se encuentran estos disidentes. «¿Por qué expulsaron a dos activistas políticos que estaban amenazados con torturas y que solo habían denunciando casos de corrupción, por qué ignoraron los informes de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en Argelia?», se pregunta la activista. 

Aislamiento y torturas 

En los vídeos se puede apreciar un claro declive de la salud de Mohamed Benhalima, cuyo aspecto se ha deteriorado visiblemente en los últimos tres meses. Esto se debe, según lo que denuncian sus abogados, los únicos junto a su madre que pueden verlo, a las condiciones en las que lo mantienen en la prisión militar en la que se encuentra retenido.

Desde hace más de dos meses, el activista se encuentra en una celda de aislamiento de la que solo tiene permitido salir durante 10 minutos al día, en los que no tiene permitido ver a ningún otro prisionero, ni hablar con nadie excepto con su madre, que lo puede visitar una vez cada 15 días, y sus abogados. 

Además, según denuncia Guechoud, sufre torturas a diario, se le ha negado el tratamiento para el asma que sufre y «las condiciones de higiene son deplorables». 

Todo esto lo ha llevado a un estado de estrés y ansiedad que ha sido denunciado por sus abogados, «incluso tiene dificultad para hablar cuando tiene visitas», afirma Guechoud. 

Estas torturas las denunció ante el juzgado el 19 de junio, pero sus quejas no han tenido respuesta. 

El Gobierno se lava las manos 

Mohamed Benhalima se enfrenta a acusaciones en 22 causas distintas, explica Guechoud, y a varias condenas que han sido recurridas, entre ellas la de la pena de muerte, que «se impuso cuando él todavía estaba en Europa», así como varias penas de cárcel y elevadas multas. 

El Gobierno de España, a quien las organizaciones responsabilizan de esta situación en la que se encuentra el activista, afirma que no tiene constancia de la condena a la pena muerte, que ha sido reconocida por Amnistía Internacional y que denuncian los abogados que llevan el caso de Benhalima. 

«A fecha de hoy, el Gobierno no tiene constancia de que el Sr. Benhalima haya sido condenado a pena de muerte». Esa es la respuesta del Ejecutivo a la pregunta del senador del grupo parlamentario de Izquierda Confederal Carles Mulet, que preguntó si la diplomacia española va a «adoptar alguna medida para exigir a Argelia que garantice la integridad física y moral de Mohamed Benhalima, de su defensa y de su familia». 

https://twitter.com/carlesmulet/status/1540233570052149250?s=20&t=-XEgI99_807btgrqmM6rrQ

La respuesta del Gobierno llega después de que la condena de Benhalima haya sido publicada por varios medios de comunicación, entre ellos THE OBJECTIVE, así como la situación de sus abogados en Argelia, dos de los cuales se encuentran en prisión tras publicar un vídeo denunciando la condena durante su ausencia. 

La defensa de los argelinos deportados no entiende cómo el Gobierno tomó la decisión sin tener en cuenta las peticiones de Amnistía Internacional de estudiar la solicitud de asilo, ni cómo se hizo «en menos de dos horas tras la decisión de rechazar la solicitud de asilo y sin el tiempo necesario para recurrir la decisión», denuncia Guechoud. «¿No sabían que se había impuesto una pena de muerte in absentia?». 

Por eso, a través de la protesta convocada en Madrid, los activistas piden al Gobierno que los deportados regresen y «reciban el asilo y la protección que establece la ley», dice Guechoud, que considera que esta forma de actuar demuestra que «todos los activistas políticos en España están actualmente en peligro». 

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