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Los bares podrán poner el aire a 25 grados gracias a una norma de seguridad laboral

Los hosteleros pretenden acogerse a un decreto de 1997 que establece las disposiciones de seguridad y salud en los lugares de trabajo

Los bares podrán poner el aire a 25 grados gracias a una norma de seguridad laboral

Unos jóvenes almuerzan en un bar. | Alex Haney (Unsplash)

Los hosteleros están preocupados por la aplicación del decreto de ahorro energético. Consideran que muchos clientes pueden darles la espalda si sus locales no están suficientemente refrigerados. El plan de medidas aprobado este lunes por el Gobierno les obliga a limitar la temperatura a 27 grados, algo que consideran excesivo. Muchos de ellos estudian fórmulas para no tener que cumplir con esa prerrogativa, entre ellas acogerse a un decreto de 1997 que establece las disposiciones de seguridad y salud en los lugares de trabajo. La excepción está recogida en la nueva norma y permitiría a los bares bajar la temperatura hasta los 25 grados, dos menos de los que se dispone.

El plan energético aprobado por el Ejecutivo se mantendrá hasta noviembre del próximo año y prevé un ahorro del 7 % en el consumo. Incluye limitar las temperaturas de calefacción y refrigeración de las grandes superficies (27 grados en verano, 19 en invierno), disponer de cierres automáticos en puertas de acceso en locales para impedir que se escape el aire y apagar el alumbrado de escaparates y edificios públicos a partir de las 22.00 horas. Para la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, estas medidas generan «inseguridad y espanta el turismo y el consumo. Los dueños de los bares van un paso más allá.

Trabajar en un bar

Los hosteleros aseguran estar comprometidos con el ahorro energético, aunque consideran que las medidas deben aplicarse con diferentes supuestos. «Son medidas razonables para poder ahorrar. Confiamos en que toda la hostelería se sume. Somos conscientes de la situación que estamos viviendo y tenemos que acogerlas de manera ejemplarizante», afirma José Luis Yzuel, presidente de la Confederación Empresarial de Hostelería de España (CEHE). No obstante, alberga dudas en su aplicación. En su opinión, la nueva ley se ha hecho «deprisa» y alberga «algunos errores».

«Aún no sabemos si serán 27 0 26 grados los que hay que aplicar. Dependerá de cada establecimiento y cada zona», insiste Yzuel. En su organización, que aúna a un sector que genera el 7% del PIB nacional, consideran que el decreto puede entrar en conflicto con una ley de riesgos laborales aprobada en 1997, por lo que apremian a «aclarar» en qué escenario podrán desarrollar su actividad. El secretario general de CEHE, Emilio Gallego, sostiene que la temperatura que ha pedido aplicar el Gobierno es «peligrosa» para algunos trabajadores, entre ellos los camareros.

Algunos hosteleros, como los sevillanos, han anunciado que se van a acoger al decreto de 1997 para rebajar la temperatura de sus termostatos hasta los 25 grados. «Serán dos grados menos, pero van a ser muy importantes tanto para el cliente, que podrá almorzar o cenar con calidad; como para el trabajador, que podrá hacer un servicio seguro», ha reconocido Antonio Luque, presidente de la Asociación de Hostelería de Sevilla, una de las ciudades con más bares y más calurosas de nuestro país.

La norma a la que hacen referencia, el Real Decreto 486/1997, establece las disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo. El artículo 7 de este texto recoge que la exposición a las condiciones ambientales en estos «no deberá suponer un riesgo para la seguridad y salud de los trabajadores». Estas condiciones termohigrométricas que deben tener los lugares cerrados están establecidas en el anexo III y se refiere a dos supuestos. El primero indica que, en locales donde se realicen trabajos sedentarios, como el de oficina, la temperatura deberá estar comprendida entre los 17 y los 27 grados.

Excepciones del decreto

El segundo supuesto recomienda una temperatura que oscile entre los 14 y los 25 grados en aquellos locales donde se realizan trabajos ligeros, aquellos que exigen cierta actividad física, como pueden ser los de la hostelería, los reponedores o, incluso, los vinculados al comercio. El artículo 29 del plan de medidas de ahorro energético aprobado el lunes por el Ejecutivo de Pedro Sánchez incluye el decreto de 1997, a «cuyos umbrales de temperatura deberán ajustarse».

El decreto también menciona otra norma de 2007 que aprueba el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE). Según esta, las limitaciones fluctúan entre los 19 grados de calefacción en invierno y los 27 de refrigeración en verano. «Limitar la temperatura a 27 grados nos ha dejado perplejos. Difícilmente podemos trabajar en esas condiciones», explica Vicente Pizcueta, portavoz de España de Noche. El representante de estos empresarios anuncia que están analizando diferentes alternativas con la Confederación Española de Organizaciones (CEOE), ya que consideran que su sector debe formar parte de las excepcionalidades genéricas del decreto.

camarero navarra
Un camarero tira una cerveza en un bar de Pamplona. | Foto: Eduardo Sanz (Europa Press)

La normativa aprobada recoge las excepciones, que fueron facilitadas posteriormente por el Gobierno en una guía que resumía las limitaciones de temperatura. Estas no se aplicarán en centros de formación, sanitarios, peluquerías, gimnasios, medios de transporte, lavanderías, hoteles, o bien si es necesario por condiciones laborales o especificidades del sector. Un escenario que podría aplicarse a los negocios nocturnos, según Pizcueta. «Deberíamos tener la misma excepción que los gimnasios. En nuestros locales, la gente que baila también está haciendo ejercicio».

El portavoz de España de Noche subraya que si el límite en el termostato son 27 grados es muy probable que mucha gente no acuda a divertirse, pues las salas pueden superar esa temperatura. Indica que el sector lleva meses aplicando medidas de ahorro energético obligados por una cuestión económica. «Somos los más implicados porque en los últimos meses nuestra factura de la luz ha pasado de 1.200 a 5.000 euros al mes».

Como en la pandemia

Pizcueta espera que los empresarios de la noche no tengan que apagar los luminosos ubicados en las puertas de sus bares, como tendrán que hacer los comercios con sus escaparates. «Tenemos que alumbrar a la gente que llega, así que este tema lo damos por resuelto». Quien no lo hace es Juan José Blardony, director de Hostelería Madrid, que ha pedido «más claridad» al Gobierno porque sus medidas generan confusión. En el mismo sentido se ha manifestado el presidente de Hostelería de Andalucía, Javier Frutos, para quien el decreto de ahorro se ha hecho con «trazo grueso» y sin considerar las diferencias climáticas.

Los hosteleros lamentan que el Gobierno haya lanzado el plan sin consenso, como en la pandemia. El sector afirma que perdió la mitad de su facturación con el covid. Aunque no todas las regiones impusieron las mismas medidas, la mayoría exigían limitaciones horarias, de personas, obligaban a llevar mascarilla incluso en exteriores y a aportar el certificado de vacunación a sus clientes.

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