
Un fotógrafo capta cómo miramos antes y después de beber vino
Finalmente realizó un montaje con las cadenas de fotos mostrando la evolución de sus amigos, del rostro fatigado al salir de trabajar, a las caras sonrientes o extrañas que se producen después de tres vinos. “Invité a amigos a unirse a un proyecto con vino”, explica el fotógrafo, “algunos no sabían lo que eran hasta que llegaron al estudio. Hice toda la galería en seis citas”. “Quería demostrar que, con moderación, amigos y un buen entorno, el alcohol puede ser algo bueno”, explica.














