
Elecciones: el cordón sanitario y la frontera sensual
Estamos, entre la derecha “trifálica” y el Sánchez autoerótico, condenados al desamor y a la parafilia política. He dicho Sánchez, y no PSOE, porque el PSOE fue un día un gran aparato, una ostentosa máquina con jefe y escalafones, pero siempre con ideas, movimiento, osadía.



































