
Vacaciones de verano
Cuando yo era niño, con el calor llegaban las medusas, los alemanes y el olor a Nivea. Es un mundo que sigue ahí, imperturbable, un verano tras otro, aunque se escurra entre mis manos como la arena de la playa.

Cuando yo era niño, con el calor llegaban las medusas, los alemanes y el olor a Nivea. Es un mundo que sigue ahí, imperturbable, un verano tras otro, aunque se escurra entre mis manos como la arena de la playa.

En algún lugar elogia Javier Marías, con su fino oído para las oscilaciones semánticas, la sabiduría con la que la lengua española permite “pasarse de listo” pero no “pasarse de inteligente”…

¿Por qué mola más identificar un cuadro de Matisse o una sinfonía de Mahler que conocer lo que es una molécula, una célula o las aplicaciones de un material revolucionario llamado grafeno que tiene el grosor de un átomo?

“Dios ha muerto… nosotros lo hemos matado”, con esta famosa frase empieza el Dr. Peterson su clase. “Muchos se equivocan al pensar que esto lo decía Nietzsche alegremente. Todo lo contrario. Él sabía que el vacío de Dios lo tendría que ocupar alguna ideología de segunda mano, como el marxismo o el fascismo. Nietzsche, al igual que Dostoievski, fue el gran profeta de los baños de sangre del siglo veinte…”.

Los contrastes definen al hombre y a la sociedad. Los romanos distinguían a los patricios de la plebe, aunque ambos formaban un solo pueblo, unido bajo las siglas SPQR. Tocqueville, en los albores de la democracia, observó también la tensión que latía entre el espíritu aristocrático de las viejas élites y el instinto igualitario que instigaba el deseo del pueblo llano…

En un tiempo lejano, ya oculto por la telaraña de la desmemoria, cualidades como la templanza, la prudencia, el respeto, la discreción o la lealtad se consideraban valores a elogiar, defender e imitar en el ejercicio de la política. Son cualidades antiguas, valores de ese lento y parsimonioso mundo de ayer en el que todo era sólido y seguro.

Imaginemos a un conductor que un buen día, tras haberse trasegado varias copas de queimada, se lanza a conducir por una carretera llena de curvas, en medio de las cuales empieza a charlotear por el móvil sin manos libres, mientras duplica con su velocidad el límite legal.

Un día iba de tiendas con mi madre. Yo tendría veintipocos, así que ella tenía más de cincuenta. Recuerdo como si fuera hoy que mirábamos unos primaverales vestidos en un escaparate cuando dijo: “A veces me veo reflejada en los escaparates de las tiendas y me pregunto… ¿Quién es esa mujer? Te lo juro. No me reconozco”.

Ya lo saben, la noticia de la semana ha sido la disolución efectiva de ETA. Mi posición personal es irrelevante, aunque aquí he expresado en otra ocasión que soy favorable a olvidos compartidos para superar las tragedias y los conflictos que dividen las sociedades.

¿Existe un Murillo secreto? ¿Una cara desconocida del famoso pintor de ángeles e Inmaculadas? El artista que conforma la iconografía amable de la Contrarreforma, ¿tiene también un lado revolucionario y rompedor?

Todos sufrimos la tentación escapista en algún momento. En el espacio, creemos que todo irá mejor en un nuevo sitio lejano, quizá en el pueblo de la infancia en una casa encalada o en una cabaña artesanal como Walden, de Thoreau, o la torre de Montaigne.

En una escena de Rojos, la adaptación al cine que Warren Beatty dirigió y protagonizó en 1981 de la crónica Diez días que sacudieron el mundo, alguien pregunta por qué es a la Rusia zarista y en guerra a donde hay que ir para entender el momento histórico, a lo que John Reed responde…

No consigo encontrar en el asunto catalán nada que pueda resultar de interés salvo el efecto secundario, y sin embargo notable, de haber sacado a flote nuestra rudimentaria cultura política.

Este pasado fin de semana se celebró en Boston la octava edición de #PlanPaís, una asociación no lucrativa de Venezolanos en el exterior que se reúne, año tras año, a planificar la reconstrucción de nuestro país para el día que acabe la dictadura chavista

Se cumplen seis meses del referéndum ilegal del 1 de octubre, y el fanatismo independentista ha elegido esta fecha para recrearse en el dolor y en el recuerdo de aquella traumática vivencia de porras y golpes. Ese día muchos de mis conciudadanos pasaron miedo.

La continuidad entre canción y canción, cuando por unos instantes se apagaban las luces, la creaba Donnie Herron con el sonido extendido que emergía de su steel guitar.

El filósofo Michael Oakeshott solía decir a sus discípulos que durante su larga vida había logrado mantener a raya el principal vicio de los seres humanos, en especial de los intelectuales: la propensión a tomarse demasiado en serio.

Con los otros humores del país aliviándose en la calle, como tunos de madrugada, casi se nos olvida Cataluña, que sigue en su españolísima vuelta al ruedo (los sediciosos han llegado ya a ese mismo bordado de ridiculez y gravedad que tiene el torero, como un payaso de la muerte o un guerrero de cabaret).

Alexander Poskrebyshev era hijo de zapatero.

Una secuela que me dejó mi educación aristotélico-tomista es el principio de no contradicción. Con eso en la mochila, no tengo manera de adaptarme al mundo actual. Ya no me hallo ni como espectador.

Toda religión hace referencia a algo que sucedió antes del tiempo y que puso en marcha el tiempo.

Por ti, ¡vota la mujer!

Con ocho basta. Consejos de Edith Wharton para el 8 de marzo

Es difícil hacer predicciones; especialmente sobre el futuro, como afirmara un viejo chiste danés. Pero quizá figura esta entre las menos complicadas: según pase el tiempo, nuestros conocimientos científicos serán cada vez más amplios y nuestras capacidades tecnológicas mayores. También parece que el nivel educativo de la humanidad sigue y seguirá aumentando (desde el porcentaje de alfabetizados al de universitarios).

El columnista de elSubjetivo Fernando Hernández Valls opina sobre lo que le espera al PSOE

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De la conveniencia de la ficción

El mismo esfuerzo que Marta Sánchez culminó el otro día en el teatro de la Zarzuela, al cantar con letra propia y mucho énfasis y convicción el himno nacional— se viene repitiendo periódicamente. “Cómo es posible que el himno no tenga letra, vamos a resolverlo ahora mismo.”

¿Un Pla desconcertante?

¿Alguna vez te has preguntado si eres feliz? En tal caso, ¿qué es para ti la felicidad? ¿Un recuerdo? ¿Una canción? ¿Una persona? La felicidad es un término relativo y cada uno lo entiende de una manera diferente. Todos queremos sentirnos bien, queremos que nos quieran, queremos disfrutar en el trabajo y queremos dejar las preocupaciones a un lado, pero ¿qué hace que un día sea mejor que otro? La falta de incidentes, como perder el tren por milésimas de segundo o mancharte de café la camisa blanca, no vale.

Alguna vez lo he mencionado ya, con tono medio (pero solo medio) jocoso; que, dado que los economistas fueron incapaces de predecir la última gran crisis económica, y los politólogos no vieron venir casi ninguno de los convulsos resultados electorales que nos legó 2016, es el momento en que se nos dé una oportunidad a otros profesionales, a menudo postergados: los filósofos. De hecho, alguien que hubiera seguido con atención los últimos treinta años de filosofía no se habría sorprendido demasiado por el éxito que ha cobrado últimamente el término “posverdad”, declarado “Palabra del año” por los diccionarios Oxford en 2016.