
La cultura ha de ser destruida
Desgraciadamente, nos vamos acostumbrando. Las noticias que llegan de lejos tienden a ser escenas de una violencia extrema. Pero también en la barbarie hay grados. Uno especialmente repulsivo ha sucedido en Nigeria.

Desgraciadamente, nos vamos acostumbrando. Las noticias que llegan de lejos tienden a ser escenas de una violencia extrema. Pero también en la barbarie hay grados. Uno especialmente repulsivo ha sucedido en Nigeria.

“En términos generales, los hombres son ingratos, volubles, hipócritas, cobardes ante el peligro y codiciosos”. Frase que rescato de un ser, como Maquiavelo.

Contemplando las cien armas aprehendidas en una prisión hondureña es imposible no establecer paralelismos con el arsenal etarra mostrado a los verificadores a sueldo de la banda.

Antes fue el miedo a Dios o al diablo, al hereje, al comunista. Hoy es el miedo a casi todo: al terrorismo, a las drogas, a la reacción de los mercados, a la prima de riesgo, al paro y a la lluvia abundante
El último y más estremecedor episodio de la explotación de los niños es el de convertirlos en terroristas y, por si fuera poco, en candidatos a suicidas. Son sus mismos padres quienes los lanzan a esa despiadada y siniestra aventura.

El médico condenado por la muerte de Michael Jackson deberá indemnizar con un euro a cinco admiradores del cantante. Así lo ha decidido un tribunal francés. Los demandantes alegaban el daño emocional ocasionado por el fallecimiento del rey del pop.
Niños bomba, niños asesinos, niños militares, niños de la guerra niños utilizados en nombre de una religión, de un objetivo de mayores. Niños utilizados míseramente por sus padres, para vengar sus obsesiones, sus guerras.



Esta fotografía que ven estuvo a punto de no producirse. Un, seguramente, político ansioso de protagonismo casi da al traste con una operación policial que llevaba meses gestándose.









Recuerdo bien aquella espesa humareda negra que se elevaba del parking de la T4

La cristiandad más antigua se alojó en el difuso territorio que hoy llamamos Oriente Medio. Siglos después llegó la invasión musulmana, pero antes estuvo la hebrea.

Este autobús con la cara de Edward Snowden demuestra que la primera enmienda de la Constitución estadounidense protege en serio la libertad de expresión.

Empleando la clásica fórmula de Clausewitz, puede afirmarse que también el yihadismo es la continuación de la política por otros medios: del radicalismo islámico, en este caso.

No hay nada más sistemático que la destrucción del orden cívico. No otra cosa es el terrorismo en sus distintas modalidades

Quizá la única solución para acabar con ETA era la negociación política con una banda de delincuentes asesinos
Me quedo con la imagen aterradora de la máquina voladora escupiendo fuego sobre uno, dos o cien seres humanos

Las actuaciones occidentales han provocado, fomentado y extendido la capacidad destructora de las organizaciones terroristas islámicas