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Juan del Val: «A los 24 años, me casé con una mujer maravillosa de este pueblo de Huelva»

El ganador del premio Planeta mantuvo una relación con una mujer de Calañas, un pequeño pueblo de Huelva

Juan del Val: «A los 24 años, me casé con una mujer maravillosa de este pueblo de Huelva»

Juan del Val, en una imagen de archivo. | Gtres

Juan del Val siempre ha presumido de ser una persona muy sincera sobre sus sentimientos. Y es que el escritor —ganador del premio Planeta— suele deshacerse en halagos hacia su mujer, Nuria Roca, con quien lleva más de dos décadas. Juntos han luchado, contra viento y marea, para salir más reforzados de su relación y no hay colaboración en programa de televisión que se les resista. Además, la guinda del pastel, tanto a su vida en común como a su trayectoria, ha sido el reconocimiento que se le ha otorgado a Del Val por su libro Vera, una historia de amor, con el premio Planeta acompañado de una dote económica de un millón de euros que ya han invertido.

Pero eso sí, a pesar de que fue hace muchos años cuando pudimos ver a Juan del Val por primera vez, todavía hay aspectos sobre él que nos sorprenden. Sobre todo, aquellos relacionados con su parcela más personal. Y es que, hace unas semanas, en la presentación de su libro, Juan confesó ante los medios que se casó a los 24 años «con una mujer maravillosa de Calañas, un pueblo de Huelva». «Yo adoro Huelva, adoro esta provincia, adoro esta ciudad», confesó. Un dato que, hasta el momento, era totalmente desconocido.

La relación de Juan del Val a los 24 años con una mujer de Huelva

Juan del Val junto a su mujer, Nuria Roca. | Gtres

Y es que, como decíamos, si de algo ha presumido siempre Del Val ha sido de su relación con Nuria Roca. Llevan juntos más de 25 años —se casaron en el 2000— y forman una de las parejas más sólidas y, a la vez, singulares del panorama español. Han generado ríos de tinta al hablar de su relación en términos de libertad. Juan sostiene que la fidelidad no es un valor en sí mismo y que no cree en la posesión. Aunque han aclarado que no son swinger ni viven en una comuna, defienden que cada pareja debe gestionar sus deseos sin hipocresía.

Tienen tres hijos que ya empiezan a volar solos. El mayor Juan nació en 2002. El mayor, ya graduado en Publicidad y Marketing. Es muy activo en redes sociales (TikTok) y guarda un parecido físico asombroso con su padre. Pau, el mediano, que también ha tenido alguna aparición puntual en los medios acompañando a sus padres. Olivia es la pequeña y vino al mundo en 2010 y el ojito derecho de su padre. Juan no es el típico intelectual de academia. Él mismo presume de que su único título es la EGB. Creció en un barrio trabajador de Madrid (barrio de la Estrella) y tuvo una adolescencia complicada y rebelde.

Calañas, un bonito pueblo que le marcó

Antes de ser el escritor de éxito que es hoy —ganador del premio Planeta 2025 con su obra Vera…, trabajó como albañil durante dos años. Esa etapa a pie de obra es algo que siempre reivindica para mantener los pies en el suelo. Un pilar fundamental en su vida es su madre. Ángeles es conocida por su labor social en la reinserción de presos. Juan siempre cuenta que su casa estaba llena de gente que acababa de salir de la cárcel y a la que su madre ayudaba a buscarse la vida. De ella heredó esa falta de prejuicios y su capacidad para decir lo que piensa sin miedo al qué dirán.

Es un gran aficionado taurino y comenzó su carrera escribiendo crónicas de toros —aunque admite que al principio no tenía ni idea—. Es un fanático del entrenamiento físico y del running, algo que utiliza para canalizar su energía. Además, se define como un provocador nato. Le gusta la discrepancia y no soporta lo políticamente correcto, lo que le ha ganado tantos seguidores fieles como detractores en redes sociales. Como decíamos, uno de los aspectos más desconocidos de su lado personal fue su matrimonio con una chica de Huelva.

Juan del Val, durante la presentación de la novela ganadora del premio Planeta 2025. | Europa Press

Debido a este matrimonio de juventud, Juan vivió la provincia de Huelva de una manera muy interna y familiar, no como un simple turista. Él mismo ha confesado en visitas recientes a la capital que guarda un cariño inmenso a las costumbres de la zona, mencionando incluso su gusto por las Fiestas Colombinas. Juan es un enamorado confeso de la cocina de Huelva. Siempre que puede hace una parada en restaurantes emblemáticos. Recientemente se le ha visto disfrutando en el restaurante Portichuelo, un clásico de la capital, donde no oculta su pasión por el jamón de Jabugo y los productos de la costa.

Su conexión más desconocida

Aunque su premiada novela está muy centrada en la alta sociedad sevillana, Juan ha utilizado sus promociones en Andalucía para reivindicar su conexión con Huelva. De hecho, en marzo de 2026 participó en el ciclo Presencias Literarias de la Universidad de Huelva (UHU), donde llenó el Aula Magna y admitió que, para él, volver a Huelva es como volver a una casa del pasado. Y es que Calañas no es el típico pueblo blanco de postal costera; tiene una belleza más ruda y auténtica. Al estar en la zona minera —cerca de las famosas minas de Riotinto—, el paisaje tiene esos tonos ocres y ferrosos tan característicos.

Está rodeado de dehesas de encinas y alcornoques, lo que marca su economía y su gastronomía. Si algo ha hecho famoso a este pueblo en todo el mundo (literalmente) es el Sombrero Calañés. La vida social del pueblo tiene un pico de intensidad en su romería. Se celebra en el recinto de La Coronada, a pocos kilómetros del pueblo. Es una fiesta donde el caballo, el traje corto y las sevillanas bíblicas —que son típicas de la zona— lo llenan todo. Calañas tiene una pedanía llamada Sotiel Coronada, que es un ejemplo vivo de la arquitectura industrial inglesa del siglo XIX. Las minas de pirita y cobre marcaron el carácter de su gente: trabajadores, austeros y muy nobles.

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