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La lección que aprendió Vicente Vallés desde su chabola en Vallecas: «Allí nadie regalaba nada»

El presentador de Antena 3 creció en una familia humilde del centro de capital junto a sus abuelos, sus padres y hermano

La lección que aprendió Vicente Vallés desde su chabola en Vallecas: «Allí nadie regalaba nada»

Vicente Vallés y Ángeles Blanco. | Gtres

Vicente Vallés nunca dio nada por sentado. El presentador de Antena 3 vivió unos comienzos humildes, marcados por su vida en una chabola en el barrio madrileño de Vallecas. Esta fue construida por su propio abuelo, quien dio forma a un sueño; el de unas personas que habían abandonado su vida a miles de kilómetros de la capital para encontrar un nuevo rumbo. Tras esto, su familia se marchó a un piso discreto, más moderno, pero siguieron conservando esa esencia discreta y, sobre todo, muy agradecida.

«Aprendí que para conseguir las cosas hay que esforzarse mucho, porque en mi barrio nadie regalaba nada», contó en El hormiguero. En varias ocasiones ha repetido que «vivir allí te enseña que la vida es difícil y que el ascenso social solo llega a través del estudio y el trabajo incansable». Él recuerda bajar de su bloque de pisos y caminar entre las chabolas para ir al colegio. Esa imagen de precariedad extrema le grabó la necesidad de «no dar nada por sentado». Vallés siempre subraya que la lección no fue solo del entorno, sino de ver a sus padres trabajar jornadas interminables para que él pudiera estudiar. De ahí extrajo su mantra: «La disciplina es la única herramienta para cambiar tu destino».

Los inicios de Vicente Vallés en una chabola

Vicente Vallés junto a Ángeles Blanco. | Gtres

Vicente Vallés suele contar que, a pesar de la dureza del barrio, tuvo una infancia feliz porque «no era consciente de que éramos pobres hasta que salí del barrio». Esa humildad es la que, según él, le permite hoy mantener los pies en el suelo a pesar de ser el presentador de informativos más visto de España. Sus padres no eran madrileños; formaron parte de esa gran ola migratoria que buscaba un futuro mejor en la gran ciudad. Su padre llegó a Madrid desde un pequeño pueblo a varios cientos de kilómetros. Cuando Vicente nació (1963), la familia se instaló en el barrio de Palomeras Altas, en el distrito de Vallecas. En aquel entonces, esa zona era la frontera entre la ciudad y el campo, un paisaje dominado por el barro y las chabolas.

Su padre siempre fue la figura clave en la vocación de Vicente. Al trabajar entre máquinas de impresión, siempre llevaba a casa periódicos, revistas y libros. Vallés recuerda que en su casa de Vallecas, aunque no sobrara el dinero, nunca faltaba papel impreso. De él heredó Vicente esa seriedad imperturbable y el rigor. Su padre le enseñó que «las cosas bien hechas requieren tiempo y precisión», algo que hoy vemos en sus famosos análisis con datos y gráficos. Su progenitora era el pilar que mantenía el orden en un entorno tan complicado como el Vallecas de los 60. Se encargaba de que, a pesar de vivir rodeados de barro y chabolas, a Vicente no le faltara un uniforme limpio y un ambiente de estudio tranquilo.

«En mi barrio nadie regalaba nada»

Vivían con lo mínimo. Vallés recuerda que sus padres no se permitían lujos ni vacaciones para poder pagarle los estudios y los libros. «Mis padres me dieron la mayor herencia que se puede recibir: la libertad de elegir mi camino gracias a su esfuerzo», ha relatado Vallés en alguna que otra ocasión.

Para ir al colegio, el pequeño Vicente tenía que cruzar diariamente barrizales y calles sin asfaltar donde las infraviviendas eran la norma. Esa imagen de precariedad extrema frente a su bloque de pisos fue su primera gran lección de sociología. Además, también aprendió su pasión por la prensa y por el balón en las calles sin asfaltar de su barrio. A pesar de la dureza del entorno, Vallés describe su infancia como una etapa feliz, principalmente gracias a la protección de sus padres. Y es que sus progenitores tenían una obsesión: que su hijo estudiara. Sabían que los libros eran el único billete de salida de aquel barrizal. Su padre, al trabajar en una imprenta, siempre llevaba libros y revistas a casa, lo que despertó su vocación periodística.

Vallés se crio en una chabola de Vallecas. | Gtres

Su pasión por comprender todo lo que pasaba a su alrededor le llevó a estudiar Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Tras licenciarse en esta institución, Vallés inició un recorrido por prácticamente todos los grandes medios de comunicación de España, forjando un estilo sobrio y analítico. Empezó en la Cadena SER y luego pasó por TVE y Telemadrid. En los años 90 se convirtió en una cara imprescindible de los informativos de Telecinco, donde dirigió La Mirada Crítica. Desde 2011 está en Antena 3. Su informativo nocturno (Antena 3 Noticias 2) es, desde hace años, el líder indiscutible de audiencia en España. Se le reconoce textualmente por su capacidad para desmontar la actualidad con datos y gráficos, algo que le ha valido premios como el Ondas, el Francisco Cerecedo —que fue entregado por los Reyes— y el premio APM al Mejor Periodista del Año 2024.

Una vida más estable, pero sin olvidar sus raíces

La vida privada de Vallés ha estado muy ligada a su profesión. Ha tenido dos relaciones fundamentales con compañeras de oficio. Estuvo casado con Lucía Méndez, la reputada periodista de El Mundo. Tienen dos hijos en común, Laura y Diego. A pesar de su divorcio, ambos mantienen una relación de respeto mutuo. Luego, comenzó una relación con la también periodista Ángeles Blanco. Es una situación especialmente curiosa: son pareja y rivales directos por la audiencia. Tienen un hijo en común, Daniel (nacido en 2012). Vallés ha bromeado alguna vez diciendo que en casa «se habla de todo menos de las exclusivas del día siguiente».

Vicente Vallés horario mujer telecinco
Vicente Vallés. | Foto: Víctor Ubiña

Además de su carrera en el mundo de la televisión, Vallés se ha dedicado a escribir sus libros. En 2025 y 2026 ha seguido cosechando éxitos con su última obra, La caza del ejecutor, demostrando que su conocimiento de la política internacional —es un experto en EEUU y Rusia— va mucho más allá de los 30 minutos de su informativo. Es un reconocido seguidor del Atlético de Madrid, equipo que encaja perfectamente con su filosofía del partido a partido y el esfuerzo. La vida de Vicente Vallés es la de alguien que nunca olvidó de dónde venía. Pasó de cruzar chabolas para ir al colegio a ser el hombre al que España escucha cada noche para entender qué está pasando en el mundo. Y todo ello sin perder esa humildad que heredó de sus padres.

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