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Platón, filósofo y alumno de Sócrates, ya lo anticipó a sus 50 años: «Si los deseos mandan sobre la razón, impiden ser feliz»

La verdadera libertad es guiar la vida hacia un propósito más allá de la gratificación inmediata

Platón, filósofo y alumno de Sócrates, ya lo anticipó a sus 50 años: «Si los deseos mandan sobre la razón, impiden ser feliz»

Platón | Canva pro

Platón, uno de los pilares de la filosofía occidental, ya había anticipado hace más de dos milenios un concepto que hoy sigue siendo sorprendentemente actual: la tensión entre deseo y razón como determinante de la felicidad. La frase atribuida a él, «Si los deseos mandan sobre la razón, impiden ser feliz», aunque no se encuentra literalmente en sus textos, refleja con precisión la idea central de su pensamiento ético y político, desarrollada a lo largo de su obra más influyente, La República, y reafirmada décadas después en Las Leyes. Este principio ofrece una ventana para comprender no solo la filosofía antigua, sino también la psicología y los debates sobre bienestar que persisten en la actualidad.

En La República, escrita alrededor de los 50 años de Platón, el filósofo aborda la naturaleza de la justicia y la estructura ideal de la ciudad-Estado, pero también se adentra en la vida individual. Según Platón, la felicidad verdadera no depende de la acumulación de placeres o bienes materiales, sino de un orden interno en el alma, donde la razón gobierna sobre los deseos y las emociones.

Para él, el alma humana se compone de tres partes: la racional, la irascible y la apetitiva. La parte racional busca la verdad y el conocimiento, la irascible se relaciona con el coraje y la ambición, y la apetitiva con los deseos y placeres. Cuando la razón domina a las otras dos, el individuo alcanza armonía y, por lo tanto, felicidad.

La reafirmación de Platón en su madurez

Al avanzar en edad, Platón reafirmó esta idea en Las Leyes, escrita cuando tenía alrededor de 80 años. Aquí, el filósofo adopta un enfoque más pragmático y legislativo, reflexionando sobre cómo las sociedades pueden estructurar normas y educación para guiar a los ciudadanos hacia la virtud. En esta obra, define el origen de los males sociales de la siguiente manera: «el dominio del deseo sobre el alma, eso es lo que llamo yo injusticia».

El mensaje permanece: sin un orden racional, los deseos individuales no solo afectan la felicidad personal, sino que también pueden desestabilizar la comunidad. Esta continuidad en su pensamiento subraya que Platón no veía la filosofía como un ejercicio abstracto, sino como una guía para la vida y la convivencia, un principio que trasciende siglos y contextos culturales.

Platón

La psicología actual reafirma a Platón

En la actualidad, la frase atribuida a Platón resuena en distintos ámbitos, desde la filosofía práctica hasta la psicología positiva. Entre quienes recuperan estas ideas en la vida moderna se encuentra Rafael Santandreu, psicólogo cognitivo muy conocido por su libro El arte de no amargarse la vida. Según Santandreu, «la infelicidad surge de las necesidades», entendidas como deseos exagerados que se perciben como vitales.

Su enfoque coincide con el planteamiento platónico: la razón debe controlar esos deseos para alcanzar la felicidad. Así, la antigua advertencia sobre los impulsos desbocados se encuentra hoy respaldada por teorías psicológicas que vinculan autocontrol y bienestar emocional.

Investigaciones contemporáneas sobre gratificación tardía, control de impulsos y toma de decisiones muestran que quienes logran posponer recompensas inmediatas en favor de objetivos más duraderos tienden a experimentar niveles más altos de satisfacción vital. Y es que un estudio publicado en el Journal of Happiness Studies con datos de más de 40. 000 hogares del Reino Unido muestra que las personas con mayor capacidad para retrasar la gratificación tienden a tomar decisiones de vida más saludables, como consumir más frutas y verduras y hacer ejercicio, y que esas elecciones, a su vez, están positivamente relacionadas con la satisfacción vital.

El análisis indica que la habilidad de postergar la satisfacción inmediata y centrarse en beneficios duraderos tiene un impacto significativo en la satisfacción con la vida a lo largo del tiempo. Este vínculo entre autocontrol y bienestar confirma que la visión de Platón, reforzada por Santandreu, no es solo un ideal ético, sino una estrategia práctica para la vida cotidiana.

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