Las feministas se quejan ante Televisión Española de los insultos de Pablo Iglesias
La Alianza Contra el Borrado de las Mujeres denuncia ante la Defensora de la Audiencia el trato que recibió su portavoz

Pablo Iglesias, durante su intervención en el programa '59 segundos"'. | RTVE
La intervención de Pablo Iglesias en el programa 59 segundos de TVE el pasado 12 de febrero, cuando atacó a la feminista Tasia Aránguez por cuestionar la «autodeterminación de género», ha soliviantado al feminismo. La Alianza Contra el Borrado de las Mujeres ha remitido este martes una queja ante la Defensora de la Audiencia por «los insultos al feminismo y el trato desigual» que recibió su representante, profesora de Filosofía del Derecho en la Universidad de Granada.
En un tenso debate sobre la participación de personas trans en el deporte femenino, Iglesias llamó «gentuza», «tránsfobas», «fascistas» y «nazis» a quienes se oponen, comparando a Tasia Aránguez y Carmen Calvo con Donald Trump. Además, pidió que se use la norma de Irene Montero para censurar a quienes defienden la competición basada en categorías biológicas: «Estamos en la televisión pública y la ley trans dice que la discriminación a las personas LGTBI no es aceptable. Decir que una mujer trans no es una mujer es violencia y no se debería permitir en un medio público. Toda esta mierda del deporte es una maldita excusa».
Aránguez, pese a las interrupciones, respondió que «violencia es decir a una mujer que lleva toda la vida preparándose para competir al máximo nivel en el deporte que tiene que enfrentarse a un varón biológico con el que no tiene posibilidad de ganar», ya que «eso vulnera el juego limpio y vulnera la igualdad de oportunidades de las mujeres». La presentadora Gemma Nierga reconvino entonces a la feminista pidiéndole que no hablara de «varones biológicos» porque así lo había pedido Samantha Hudson, una activista trans que estaba presente en el debate.
El episodio generó otro acalorado debate en X, con los dirigentes de Podemos cargando contra Tasia Aránguez -Pablo Echenique insistió en tildar sus postulados de «nazis»- y las feministas recriminando a Pablo Iglesias su «misoginia» y «matonismo». «Iglesias cada día más desatado contra la democracia», denunció la portavoz de la Alianza Contra el Borrado de las Mujeres, Ángeles Álvarez.
Ahora las feministas han hecho extensivas sus quejas en redes sociales a la Defensora de la Audiencia, Rosa María Molló, pidiéndole que RTVE «cumpla su mandato como servicio público y no hurte un debate necesario en el que están en juego los derechos conquistados de mujeres y niñas y la salud de la infancia»: «Demandamos que respete criterios periodísticos de imparcialidad, sin someterse a presiones externas de integrantes de sectores privados o políticos, que ocasionan un tratamiento sesgado de la información en que la objetividad y el rigor se ven afectados».
La queja
«Lamentablemente, no hubo debate», reza la queja sobre el programa, en el que, según las feministas, «se ignoraron todas las normas éticas periodísticas al plantear de partida una pregunta que, de manera tendenciosa, da por supuesto que la posición en defensa de la especificidad de las categorías deportivas para mujeres es discriminatoria». La Alianza Contra el Borrado de las Mujeres critica que Gemma Nierga preguntó «si hay que discriminar o no a las mujeres trans en el deporte».
También denuncia que la «demanda censora» de Pablo Iglesias dando «instrucciones sobre qué personas deben ser excluidas de los platós» no obtuvo una «respuesta contundente de quien en ese momento dirige un debate que debería basarse en la exposición de argumentos y atender a criterios de pluralidad equilibrada y pautas de respeto». «Están fuera de esos parámetros intervenciones como las de Pablo Iglesias, interesado solo en insultar gravemente a la profesora Aránguez, y a quienes defienden que es injusto para las mujeres deportistas medirse contra quienes son biológicamente varones».
«La audiencia de la Radio Televisión pública tiene derecho a escuchar los diferentes puntos de vista en un asunto de gran importancia que afecta a los derechos de las mujeres en la práctica deportiva. El cuestionamiento de si tienen o no las mujeres derecho a que su esfuerzo, su dedicación, sus patrocinios, sus marcas, sus medallas se midan en un campo de juego justo y equitativo, es un debate de tal envergadura que exige, cuanto menos, solvencia argumental y respeto entre discrepantes. Ese derecho no se puede sacrificar para priorizar deseos o validar identidades sentidas. Como cualquier otra persona, las personas trans tienen derecho a la práctica y competición deportiva, pero deben estar sujetas a las mismas condiciones de respeto al principio de juego limpio», zanjan las feministas.