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Crecen los casos de trata para explotación laboral en España: «Es la esclavitud actual»

El fundador de la ONG Sonrisas de Bombay cuenta la situación de la explotación laboral y sexual en España

Crecen los casos de trata para explotación laboral en España: «Es la esclavitud actual»

Imagen de archivo de la Policía Nacional. | Policía Nacional (Europa Press)

La esclavitud es un hecho que tendemos a relacionar con épocas pasadas y que, en muchos casos, asumimos erradicada, al menos en los países más desarrollados. Sin embargo, la esclavitud sigue existiendo, también en España, y los casos volvieron a crecer en 2022. 

Según las cifras del Ministerio del Interior, en 2022 hubo en España 89 víctimas de explotación laboral, cuatro de las cuales eran menores. La cifra, aunque inferior a la de años anteriores a la pandemia, es superior a la de 2021, cuando las víctimas fueron 51, lo que vuelve a mostrar una tendencia al alza. 

Sí han bajado algo las víctimas de trata de personas con fines de explotación sexual, que en 2022 fueron 129, siete menos que el año anterior y 31 menos que en 2020. Sin embargo, el Grupo de Expertos de Acción contra el Tráfico de Seres Humanos del Consejo de Europa (GRETA) afirma que las cifras oficiales de víctimas no reflejan la realidad, puesto que hay muchos casos que pasan desapercibidos. 

En el mismo sentido se pronuncia en una conversación con THE OBJECTIVE Jaume Sanllorente, fundador de la ONG Sonrisas de Bombay, que nació hace cerca de dos décadas en India y que desde hace más de un año colabora con la Policía en España en casos de trata de personas con víctimas del sur de Asia. 

Preguntado por los casos de explotación, tanto laboral como sexual, afirma que hay «muchos, muchísimos más de los que se detectan». Eso sí, defiende que no se debe a una mala labor de los cuerpos policiales: «No estoy denunciando esta situación porque el que tiene que hacer su trabajo no lo hace, no, hay leyes que protegen a la víctima de trata y la policía hace un trabajo encomiable», pero «muchas veces es difícil llegar al final». En muchos casos, apunta, por el miedo de las víctimas a denunciar a los responsables. 

Víctimas extranjeras, pero también españolas

La mayoría de víctimas de explotación laboral y sexual, de esta esclavitud moderna, son extranjeras, personas a las que han traído de su país con engaños, ofertas de trabajo falsas, y a las que después retienen contra su voluntad. Pero también hay españoles entre los afectados.  En concreto, en 2022 fueron tres los españoles víctimas de trata laboral y seis de trata sexual.

«También hay españoles, asociamos a que todo esto viene de fuera y no es así», señala Sanllorente, aunque sí explica que la mayoría de casos son de personas a las que traen a España por vías irregulares y los obligan a trabajar para pagar su deuda.  

«Cuando hablo de explotación laboral no me refiero a que te hagan trabajar más horas o no cobres las horas extra, hablo de una persona a la que se le ha hecho venir desde Pakistán o la India, por ejemplo, prometiéndole una vida maravillosa en España y lo que se le ha hecho es llevarla a Serbia en avión, en Serbia, quitarle los pasaportes y quitarle todo, encadenarlo junto a otras personas y de Serbia a España, o andando o encerrados en camiones sin ningún tipo de aire ni de ventilación y entrando a pie por bosques del País Vasco a territorio español, para después ser explotado en los sótanos, sin contacto con su familia», cuenta el fundador de la ONG. 

«Es la esclavitud de hoy en día, es igual que un esclavo, incluso en ocasiones literalmente con cadenas. No es una exageración», afirma.

Las nuevas tecnologías dificultan la detección de víctimas

A las dificultades habituales para  detectar estos casos se han sumado en los últimos años las nuevas tecnologías, que facilitan a los traficantes de personas tanto la captación de víctimas como la ocultación de sus lugares de actividad. 

«Ahora ya no hay prostíbulos, es todo online, en redes sociales», explica Sanllorente. «Hasta en Tinder hay traficantes camuflados». Por eso, es «mucho más difícil poderlo detectar e investigar hasta el final». 

Lo mismo ocurre con la explotación laboral, donde en muchos casos las víctimas están trabajando para estafas por internet. Muchas veces, cuando recibimos un email o un mensaje de WhatsApp con una estafa en la que se hacen pasar por tu hijo, por un familiar en apuros o de cualquier otro tipo, quien envía el texto es una víctima de trata. 

Una situación que «va a más, sin lugar a dudas» y en la que el fundador de Sonrisas de Bombay considera que los ciudadanos también podemos jugar un papel importante. 

«Todos, absolutamente todos, tenemos un elevado papel en la lucha contra la trata. Cuando digo todos, no hablo desde las ONG, sino cualquier ciudadano». Afirma que algunos casos se han comenzado a investigar por denuncias individuales, por un email de un turista en India o por la alerta de una mujer que detectó situaciones extrañas en una tienda de barrio.  «Se puede detectar un caso si uno sospecha, si uno ve algo raro. Es preferible a veces hacer el ridículo y que quede en nada a pasar y mirar hacia otro lado cuando un compañero de planeta al final puede ser un esclavo», sentencia. 

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