
¿Por qué te alegras del mal ajeno?
No es el sentimiento que más orgullo que genera, pero se repite con bastante frecuencia. Algunas veces se esconde la satisfacción ante el mal ajeno entre refranes habituales como “siéntate y espera, que tu enemigo pasará por tu acera”. Y en el fondo esconde algo mucho más oscuro que da peso a aquellos que dicen que la envidia es el deporte nacional. Porque no hace falta que sea tu enemigo para que te alegres de que le ha ocurrido algo malo. Una investigación científica le ha dado explicación a este fenómeno para el que los alemanes tienen una palabra concreta: schadenfreude. Los españoles también la tenemos, aunque sea más sencilla y menos evocadora: regodeo.

























































