The Objective

VÍDEO | Una política energética de chiste

Lo de España con la energía parece el típico chiste de vascos. 

—Oye, Patxi, ¿tú cuánta potencia quieres? 

—¿Cuánta se puede montar?

—Toda. 

Y la hemos montado: 140 gigavatios (GW) de capacidad de generación, cuando los picos de demanda peninsular suelen situarse en el entorno de los 40 GW. Hemos llenado los páramos de huertos solares y los cerros de molinos de viento que producen una electricidad que luego no se usa. Cada año se desperdician cientos de gigavatios hora de energías renovables. Los tiramos, literalmente, por el albañal, porque no tenemos dónde almacenarlos ni hay suficientes puntos de acceso a la red. 

Al mismo tiempo, decenas de proyectos industriales y residenciales se están frenando o directamente desechando por esta falta de conexión. La patronal Aelec estima que España dejó escapar en 2024 unos 60.000 millones de euros de inversión porque se denegaron el 49% de las solicitudes de acceso a la red.

¿Cómo se explica semejante dislate? 

Probablemente porque ampliar una subestación o reforzar un mallado de red es menos narrable y menos explotable políticamente que levantar molinos y montar placas. ¿Cómo se inaugura, efectivamente, un aumento de capacidad? ¿Dónde se coloca el ministro para la foto? 

Esas son las cuestiones que preocupan a nuestros gobernantes y, por eso, nuestra política energética parece un chiste.

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