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Economía

El Santander se rearma en Prisa y se postula como solución para la ampliación de capital

Hasta junio, el grupo pagó 2,8 millones de ajustes por inflación y otros 32,3 millones por intereses de una deuda que ya llega a los 915 millones de euros

El Santander se rearma en Prisa y se postula como solución para la ampliación de capital

El presidente de Prisa, Joseph Oughourlian, durante la celebración de la Junta General de Accionistas de este año. | Alejandro Martínez Vélez (Europa Press)

El Banco Santander puede volver a hacerse fuerte en el consejo de administración de Prisa aprovechando la necesidad de financiación que tiene el grupo y la posibilidad de poner en marcha una ampliación de capital. Las fuentes consultadas por THE OBJECTIVE indican que la entidad financiera ve con buenos ojos una eventual suscripción de nuevas acciones aunque a cambio pide una mayor participación en la gobernanza del grupo editor de El País.

La vuelta del Santander (actualmente con el 4,1% del accionariado) se podría producir si es que finalmente la gestión y el consejo de Prisa aprueban la ampliación de capital, un proceso que según las fuentes consultadas no está todavía decidido precisamente por los problemas para encontrar nuevos socios. Del mismo modo, existe una gran reticencia del resto de accionistas para poner más dinero en una empresa que no tiene buenas perspectivas en el medio plazo.

Desde hace semanas, el presidente de Prisa y dueño de Amber Capital, Joseph Oughourlian, negocia a varias bandas para buscar socios que suscriban esta nueva ampliación, pero por el momento sin éxito. La única compañía que formalmente se ha planteado la posibilidad de entrar en el capital ha sido Mediaset Italia, aunque la operación ha sido enfriada por Moncloa. Las fuentes consultadas por este diario indican que el Gobierno no ha vetado la entrada del grupo italiano, pero sí ha pedido determinadas condiciones que, por el momento, no se han cumplido.

Javier Monzón
El expresidente de Indra y del grupo Prisa, Javier Monzón. | Eduardo Parra (Europa Press)

El encaje de Mediaset

La primera exigencia fue fidelidad editorial de Mediaset en época electoral -algo a lo que en Italia no pusieron objeciones- y la segunda condición fue que la ampliación incluyese a una empresa española para equilibrar el capital, repartir el poder y evitar que finalmente el grupo italiano termine derechizando Prisa. El editor de El País y la Cadena Ser es considerado estratégico por el equipo de Pedro Sánchez en su lucha por intentar revalidar la presidencia del Gobierno en 2023.

Las dudas de Mediaset pasan, por tanto, por el nivel de profundidad que quieren -y les dejan- tener en la gestión de la futura Prisa. La idea de Italia es poder construir un conglomerado de medios poderoso a nivel paneuropeo con intereses en España, Alemania y el propio país transalpino, y esto pasa por una gestión protagónica de Prisa, principalmente El País y Cadena Ser, incluyendo la administración de su publicidad e influencia en sus cuentas.

Por el contrario, el Gobierno prefiere un reparto de poder con Mediaset teniendo un porcentaje importante pero no mayoritario. Para ello, el ideal para Moncloa es que la ampliación sea suscrita por los italianos y por alguna empresa española que sustituya a Telefónica en el núcleo de control del grupo. A la vez, este movimiento debería diluir a Vivendi, un accionista que se ha convertido en una pieza incómoda debido a su acercamiento a posiciones políticas más cercanas a la extrema derecha.

Salida de Javier Monzón

La entrada de empresas extranjeras en sectores estratégicos como el de medios de comunicación requiere de una autorización del Gobierno si es que se quiere superar el 5% del capital. Moncloa ya hizo valer este escudo anti opas con Vivendi, que terminó retirando su solicitud de crecer en Prisa hasta el 20% y no dudaría en volver a utilizarlo si es que no se cumplen sus condiciones.

En este contexto, el refuerzo de la posición del Banco Santander encajaría perfectamente, aunque esto suponga romper el actual equilibrio de poderes dentro del grupo Prisa y devolver a la primera línea a los rivales del actual presidente, Joseph Oughourlian, que tardó dos años en apartar al banco español de la gestión del grupo.

En diciembre de 2020, Javier Monzón fue destituido como presidente de Prisa, con lo que se rompió la alianza entre Amber Capital (29,9% del capital) y el Banco Santander (con una pequeña participación, pero con influencia en el 17,6% del capital). Un pacto que dio estabilidad al grupo durante tres años tras forzar la salida de Juan Luis Cebrián.

Llegada de Andrés Varela

Monzón, hombre de la entidad financiera en la compañía, fue apartado tras el pacto entre Amber y Telefónica, que presionaron para una separación de los negocios de medios y editorial y un nuevo pacto con la banca. Sin embargo, casi dos años después, pocas cosas han cambiado y las urgencias financieras de Prisa vuelven a aflorar tras la subida de los tipos de interés y la caída del mercado publicitario en medios de comunicación.

Moncloa maniobró para colocar a empresarios afines en Prisa tras la salida de Telefónica del capital en mayo de este año. Con la ayuda del actual vicepresidente del consejo, Rosauro Varo, Oughourlian logró que uno de los fundadores de Globomedia, Andrés Varela, entrase con el 7% de las acciones de Prisa. De hecho, el también dueño de Global Alconaba entró en el consejo tras la salida de Roberto Alcántara, accionista que había apoyado históricamente al Banco Santander.

Antes del verano, la idea era que Varela siguiese creciendo en el capital y que se integrase en el grupo de accionistas de control con Amber y Vivendi. Sin embargo, Global Alconaba no acreditó mayor solvencia financiera y no logró ese asalto que hubiese dado tranquilidad a la gobernanza de Prisa. Por el contrario, Santander se mantuvo a la expectativa, resistió y, lejos de vender sus acciones tras el asalto de finales de 2020, mantuvo el tipo a la espera de una oportunidad que se podría presentar en las próximas semanas.

Deuda de 915 millones

En cualquier caso, la operación no se antoja fácil. Oughourlian sabe que la ampliación de capital es necesaria con una deuda que ya llega a los 915 millones. Aunque Prisa alargó sus vencimientos de deuda más inmediatos hasta 2025 y 2026, el alza de los tipos de interés presiona para buscar soluciones: en los primeros seis meses del año se pagaron 2,8 millones de ajustes por inflación y otros 32,3 millones por intereses de deuda.

Sin embargo, la eventual vuelta de Monzón a la compañía incomoda al actual presidente de Prisa, que mantuvo una guerra subterránea durante dos años con el expresidente de Indra. Una situación que le obligaría además a repartir un poder que hasta el momento mantiene en exclusiva y que le permite tener vía libre para dirigir los destinos de la compañía y ejecutar su plan de negocio. Una compleja decisión que no debería tomar demasiado tiempo.

En estos momentos, el mayor accionista es Amber Capital con un 29,9%, seguido por la familia Polanco con el 7,6% y Global Alconaba con un 7,1%. También están presentes los mexicanos Roberto Alcántara (con un 5% del capital), Carlos Fernández (con otro 5%) -estos dos últimos y los Polanco con el apoyo financiero del Santander- y Carlos Slim, con más de un 6%. También encontramos a Banco Santander con un 4,2% y al jeque catarí Al-Thani con 4,9%. 

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