THE OBJECTIVE
Fernando Cocho

OTAN sí, OTAN no... Un cuento para no dormir

Entre Utopía y Distopía la vida se nos pasa mientras otros deciden por nosotros y nos hacen creer que decidimos libremente. Somos piezas en un tablero que ni siquiera hemos elegido.

Opinión
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OTAN sí, OTAN no… Un cuento para no dormir

No es el momento de argumentar si mi postura es pro o contra instituciones como la OTAN. Como tampoco están los tiempos para andarse con resucitar viejos lemas “sesenta y ochistas”, cuando sabemos que fueron movimientos orquestados para distraer a la gente de lo que se les venia encima con las políticas de expansión comercial. Creo más provechoso hablar de lo que hay tras esa ambivalente postura.

Desde mi puesto de rececho pasan alternativamente “piezas” cada vez mejores y que dejo pasar por pura vergüenza ajena. Nos hemos dejado convencer por quienes no siguen las reglas de la mínima dialéctica; nos dicen unos y otros las ventajas o infiernos que nos tornarán irreconocibles de caer en manos de “la parte contraria”. Pero ninguna de las dos animadversiones se salva de ser mentiras que nos hacen pasar por medias verdades. La pelota con la que juegan al “ping pong” son nuestras almas y el futuro de nuestros hijos.

A ver si mientras limpio, calibro, y engraso “el arma”, coloco los visores para ver mejor a las piezas, para poder explicar este dilema del Si o el No a una organización supra nacional de defensa mutua entre “los buenos”, para alejar los miedos reales e imaginarios sobre los que toda nuestra cómoda vida se sustenta.

Decir que vivimos en un mundo que ya descaradamente está manipulado y perdió su sentido tras los “felices 20”, es decir perogrulladas, y justificar que lo único que nos ampara del Armagedón , es la mutua defensa contra aquellos a los que llevamos imponiendo nuestro modo de vida “a golpe de palabra, obra” … y si te resistes, desprestigio y “la suerte de una bala en tu buzón”.

Para dejar las cosas claras. Ambas posturas son zafias, mentirosas y en el fondo “amigas desde la infancia”, pues se crearon para socavar en eterno ajedrez al contrincante. La política y las relaciones internacionales son cuestiones de relaciones de poder y dominación; a la forma en la que Nietzsche habló de corderos, lobos y dar salida a la voluntad de poder

Empecemos tirando una moneda para ver quien es el que “sale con blancas” … y nos aparecen como por ensalmo los salvadores de la tierra, los bondadosos adalides de la igualdad y la justicia, eso sí, en un sistema que debe ser socavado de lo podrido que está. Hay que crear un mundo mejor, nuevo, solidario y en el que la justicia impere sobre los abusos de un estado controlado por la Banca. Esos “patriotas del No” fundan asociaciones, crean colectivos y asambleas con la ayuda desinteresada de los libertadores del yugo de la Alienación … esos que de pacifistas terminan siendo revolucionarios de “parapeto y barricada” y gente de acción que con su llegada al poder instala un orden tan igualitario que al que no quiera ser igual se le cercena su identidad como “enemigo del pueblo”. 

No sé qué tiene el poder para que ese “reformador” que todos llevamos dentro se convierta, y convierta, a golpe de “purga” a todos a las luces de la progresía más universalista. Todo aquel que piense que su colectivo de verdad de la nada saca las doctrinas para “salvar al pueblo”, debería leer un poco más sobre la filosofía de la sospecha encarnada por la triada de Freud, Marx y Nietzsche . Verá entonces que tanto “amor y paz” los llevará a las manos de quienes financian el socavamiento del sistema, que nosotros llamamos Democrático, desde el puro convencimiento de que el hombre es bueno por naturaleza y es la sociedad que no evoluciona suficientemente rápido la que le impide acabar logrando el Nirvana. 

No hay que ser muy listos para darse cuenta de cuan falaz es el apoyo de esos grupos que luchan por un mundo en paz, pero pagados con el dinero de guerras y venta de recursos. Mirando el “accionariado” y sobre todo la historia (esa que ahora quieren eliminar para hacer perder memoria del pasado y que nos demos cuenta de su continua repetición bajo los intereses de oligarcas y partidos populistas) , de esos colectivos salvíficos veremos que obedecen a intereses de “opresión y dominio”. A las pruebas me remito que los “libertadores” se convierten en verdugos tiránicos al llegar al poder. Orwell era un profeta incomprendido.

¿Pero y los creyentes del Sí? Pues tres cuartas de lo mismo, pues nos venden el Paraíso donde cada uno hace su “pan con dos tortas” y la selección natural o el darwinismo social será quien determine los merecedores de riqueza, poder y democracia liberal.

Por desgracia soy suficientemente viejo para darme cuenta del juego que ambas partes tienen como forma de lucha ficticia. Luego cuando sea menester se abrazarán en aras de dividirse el mundo.

Lo se de primera mano por ser seducido por “turno rotatorio” por ambas formas de pensamiento. Asimismo, perversas e igualmente desligadas del interés real por el ser humano. Creo que un poco me salva la alternancia en la lectura de libros e informes de signo contrario.

Si se preguntan que tiene que ver esto con el título es que una vez más andando por la cuerda floja me muevo demasiado y no me expreso con claridad. Seamos pues las piedras del 68 debajo de las cuales nunca estuvo la arena del mar, o seamos partidarios de los controles más sutiles del marketing, la sociedad de consumo y de democracias periódicamente en crisis que se refundan siempre a costa de la parte alícuota de sangre de cada pueblo implicado.

Cualquier estructura transnacional es necesaria para defender los intereses de sus componentes, su forma de vida, su manera de ver la legalidad, y esta, como todo, se funda y se amalgama de sangre y huesos en nombre del progreso… hasta el infinito y más allá.

Una estructura militar de apoyo transnacional debería ser independiente para que fuera servidor real de los que la componen. Pero si 27 componentes sólo suponen el 40 % de la misma, y el resto cae en manos de 2 hermanos de sangre, está claro que el que manda será “el gran padre blanco” que nos viene periódicamente a salvar, casi siempre de los conflictos geopolíticos que él mismo ayudo a crear para preservar sus propios intereses de hegemonía mundial. Si deseamos una institución libre ha de ser nuestra, pero si no es así, aceptemos nuestro papel de “siervos del señor feudal” y defendamos en nuestras fronteras sus intereses, pues para eso existimos y nos considera sus “ahijados”. Él sabe que poco tiempo le queda como imperio si no lo refunda con una “higiene” periódica que purga en carnes de otros los excesos del sistema.

Nosotros queremos pertenecer a ese sistema y damos lo mejor de nosotros: pundonor, organización y buen servicio. Con el pagaremos nuestro billete de “buenos aliados” … Si las relaciones internacionales son relaciones de poder y subordinación, pensemos quien lo ostenta y para que nos quiere.

Pero cuidado. Los “caniches con dientes de Dóberman”, aunque sea dentadura prestada también tienen sus retoricas y arrebatos de dignidad. Sus estéticas alternativas son compradas casi siempre con economías saneadas. Me llena el convencimiento de que sus “huestes de pacíficos ideales” son en su mayoría igualmente creyentes fieles de las consignas de paz, amor y guerra cero; como los otros seguro que están convencidos de que siempre hay un enemigo tras cada llamada de atención a sus continuas injusticias sociales.

Debemos huir de ambos dogmatismos, por que estos segundos son tan “fanáticos” que no dudaran de enajenar nuestras vidas por que estamos necesitados de que alguien nos saque del error, aunque sea en una “reeducación controlada”. Y no les quepa duda de que la financiación y adoctrinamiento está pagado siempre por quien tiene sus propios objetivos geopolíticos y somos de nuevo, como con los primeros, mera moneda de cambio. Miren Pol pot o la sufrida Corea “democrática”.

Llevo demasiados años de francotirador como para no demandar para mi gente justicia social y control del poder, pero sin ser tan moña de creerme la “biblia” de un nuevo orden, sea este liberal o autocrático. Si hay que elegir, pues la vida nos va en ello, hagámoslo, pero que sea con el convencimiento de ser lo que siempre fuimos: siervos de la gleba, de imperios que nos gobiernan sucesivamente y aplastan cualquier signo de independencia.

Europa está en una encrucijada entre el sueño truncado de ser independiente de su salvador en dos guerras, y los “creyentes” en un orden natural e igualitario que trabajan socavando sus sociedades para crear una “arcadia global” desde la inconsciencia de que no es si no para otros amos, igualmente crueles y con sus propios “juegos geopolíticos”.

En mi infancia se paso del blanco y negro al color, pero los enemigos siempre eran las perfidias de manos negras a lo Espectra y  Phantomas , las sutiles y crueles ganas de dominar el mundo a lo Fu Man Chú, y cosas por el estilo. No neguemos nuestras raíces mentales y simpatías que nos han inducido desde hace décadas.

En la infancia de otros había orondos dictadores que comían niños, oprimían pueblos con el hambre, les “tangaban mediante la plusvalía” y siempre existían “mambises” que luchaban para liberarnos del imperio del mal.

La credulidad del ser humano es igualmente amplia que la sociedad de sus intereses, la hipocresía de sus promesas, el egoísmo de su alma y sobre todo la negación de ser capaces de coexistir sin el cainismo perpetuo. Creo que Hobbes se equivoca al ver en el hombre un lobo cuando somos hienas amaestradas; como veo que Rousseau estaba en el limbo al negar las negras raíces animales del hombre.

Pero no hemos de preocuparnos. Pronto se resolverán las cuitas cuando una inteligencia superior nos colonice e intente “arreglar” al ser humano. Seguramente verán nuestras cualidades como siervos cainitas y perfectos adoradores del egoísmo.

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