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Esperanza Aguirre

¡Que viene Biden!

«Si sigue obsesionado por permanecer en el poder cueste lo que cueste, debería recordar que, hace 12 años, la visita de Biden retiró de la política a Zapatero»

Opinión
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¡Que viene Biden!

Joe Biden. | Jonathan Ernst (Reuters)

En medio de la resaca del desastroso resultado que ha obtenido en las elecciones andaluzas, con todos los indicadores económicos disparados en la mala dirección y con las relaciones internacionales de España en uno de sus peores momentos a causa de su torpeza en el manejo de la cuestión saharaui, Sánchez se dispone a disfrutar de la presencia del presidente Biden en Madrid para participar en el cumbre de la OTAN. A disfrutar y a mostrarnos cómo, por fin, habla con él.

Sería bueno que tuviera presente que Biden ya estuvo una vez en Madrid. Fue el 7 y 8 de mayo de 2010 y le recibió el entonces presidente Zapatero. Entonces presidente y ahora entusiasta seguidor de Sánchez, que, a su vez, está siendo un entusiasta seguidor de todas las políticas sectarias y demagógicas que aquel puso en marcha y que intenta imitar como aplicado alumno. Ahí está el proyecto de Ley de Memoria Democrática, vuelta de tuerca aún más siniestra de la Ley de Memoria Histórica del político leonés. O las propuestas de dar bonos y propinas a determinados ciudadanos para procurar atrapar así algunas voluntades.

Biden vino entonces como vicepresidente de los Estados Unidos, enviado especialmente por el presidente Obama, para cantarle las cuarenta al presidente español.

Las relaciones hispano-norteamericanas eran frías porque tanto demócratas como republicanos recordaban el desaire de Zapatero a la bandera americana en el desfile de 2003, al que siguió la repentina retirada de Irak en abril de 2004, y el llamamiento que hizo en Túnez, en septiembre de ese mismo año, a otros países para que también se retiraran.

La elección del ticket Obama-Biden en 2008 pareció que iba a mejorar esas relaciones, pero en marzo de 2009 España retira otra vez tropas de un escenario bajo tutela estadounidense, Kosovo, sin avisar, lo que sienta mal a la nueva Casa Blanca. El propio Joe Biden se lo echó en cara al presidente español unos días después en un encuentro que mantuvieron en Viña del Mar, con motivo de una reunión de «líderes progresistas» organizada por la entonces presidenta Bachelet, aunque parece que aceptó las explicaciones de Zapatero.

Con esos antecedentes Joe Biden llegó a España el 7 de mayo del 2010, nueve años después de la última visita a España de un alto cargo estadounidense, que había sido el presidente Bush. En esa visita, además de las conversaciones que mantuvo en La Zarzuela y en La Moncloa, Biden, para sorpresa de Zapatero, quiso que el acto de más trascendencia mediática fuera una visita a un acuartelamiento para agradecer en persona a los soldados españoles el esfuerzo que estaban haciendo en Afganistán. Por eso fue al de la Brigada Paracaidista, en Paracuellos del Jarama, a donde tuvieron que acompañarle Zapatero, la ministra de Defensa -la pobre Carme Chacón- y el entonces JEMAD, Julio Rodríguez, hoy prominente miembro de Podemos, formación declaradamente antiatlantista y antinorteamericana. Allí, ante la mirada de Zapatero, que llevaba años sin pisar una instalación militar, Biden dijo a los 500 soldados que le rendían honores: «Mis compatriotas están en deuda con vosotros».

Pero el mensaje que el vicepresidente Biden traía, y con aún más urgencia, era el económico. Porque había mucha preocupación en Estados Unidos por la galopante crisis económica de España y por la torpeza y lentitud del gobierno socialista para hacerle frente. Y Biden trasladó a Zapatero, con la rotundidad de un rapapolvo en todo el sentido de la palabra, que la austeridad era imprescindible.

El resultado inmediato de aquella visita fue el discurso que Zapatero pronunció en las Cortes el día 12, cuatro días después de la marcha del vicepresidente americano. Allí bajó de golpe un 5% el sueldo a los funcionarios, eliminó el cheque-bebé, congeló las pensiones, redujo 600 millones de euros la ayuda oficial al desarrollo y rebajó en algo más de 6.000 la inversión pública estatal. Como decía Margaret Thatcher, el socialismo se acaba cuando se acaba el dinero de los demás, y ese dinero se había acabado.

Ahora la llegada de Biden, ya como presidente de los Estados Unidos, en vez de llenarle de euforia y vanidad, debería encender las alarmas de Sánchez al recordar la visita de 2010, que, por un lado fue una enmienda a la totalidad de la política económica de Zapatero y, por otro, una llamada de atención hacia su pobre política de defensa.

El resultado último de aquella visita fue el certificado de defunción de Zapatero como presidente, y eso que en 2008 había conseguido 11,2 millones de votos. En las siguiente elecciones, en 2015, aquellos errores de Zapatero llevaron al PSOE al peor resultado de su historia hasta entonces, con 5,5 millones de votos.

Ahora las políticas económicas de Sánchez, sin llegar aún a la catástrofe de entonces, se están mostrando absolutamente ineficaces. Y las de defensa, con los podemitas en el gobierno y, lo que es peor, con unos socialistas podemizados, no creo que puedan emocionar a ese Biden que se fotografió encantado, con los ‘paracas’ españoles hace ya 12 años.

Hoy Sánchez, que usufructúa los escuetos 6,7 millones de votos que logró en 2019, se encuentra ante una situación económica a la que no es capaz de hacer frente con eficacia, y, al mismo tiempo, sin fuelle para dar respuesta al desafío que la situación mundial representa para nuestra defensa.

Si sigue obsesionado por permanecer en el poder cueste lo que cueste, debería recordar que, hace 12 años, la visita de Biden retiró de la política a Zapatero, que en las elecciones del año siguiente incluso renunció a presentarse.

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