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Tadeu

Cuna y tumba de Ciudadanos de Cataluña (2006 - 2024 ¿?)

«La desaparición del partido supondría el fracaso del proyecto regeneracionista más importante de la democracia española y la irreparable orfandad de un enorme segmento del electorado…»

Opinión
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Cuna y tumba de Ciudadanos de Cataluña (2006 – 2024 ¿?)

Ilustración. | Tadeu & Kurra

De las adelantadas elecciones catalanas del 12 de mayo, decisivas para el sanchismo y el independentismo, también para el constitucionalismo, suele olvidarse una clave sin duda más determinante para la ciudadanía catalana y, por ende, española. Pueden ser la tumba del partido Ciudadanos, irónica y precisamente donde fuera su cuna; primero como movimiento intelectual en 2005, y ya como partido constituido en 2006, cuando se llamaba significativamente —à la Tarradellas—: Ciutadans de Catalunya. C. de C.

La desaparición en unas semanas del partido naranja supondría el fracaso del proyecto regeneracionista sin duda más importante de la democracia española, y la irreparable orfandad de un enorme segmento del electorado (probablemente un tercio), que se vería así eternamente condenado a abstenerse, o a votar, tapándose la nihilista nariz, por el mal menor de cada momento. Las transferencias de votos de los institutos demoscópicos acreditan tres vías de escape muy dispares: PP, PS y Vox. 

En sus primeras elecciones autonómicas, del 1 de noviembre de 2006, la recién creada formación consiguió, sin apenas medios y cercada por un clamoroso vacío institucional y violencia de algunos fanáticos, 89.000 votos y unos muy meritorios tres diputados. Josep Piqué, jefe de filas entonces del PPC, empezaba a ver cumplidos sus premonitorios temores: no por nada había intentado disuadir a algunos de los intelectuales fundadores de lanzar el nuevo partido, advirtiéndoles de lo sucia que resultaría la política para sus platónicas mentes

Una década y pico después, en las excepcionalísimas elecciones del artículo 155, las cifras de Ciudadanos ¡se multiplicaron por 12! (con 1.109.000 votos y 36 diputados), siendo el partido vencedor y la primera (y de momento última) vez que ganaba en Cataluña una fuerza antinacionalista. ¡El voto antinacionalista de izquierda, de centro y de derecha convergiendo! ¿Un espejismo o la lúcida reacción de un pueblo al ver el delirio suicidario del 1 de octubre?

Gran lástima fue que la brillante cabeza (de lista) Inés Arrimadas no quisiera marcar el hito con una sesión de investidura, ciertamente fallida pero sin lugar a dudas ejemplarmente programática y fundacional. Sin duda, uno de los  múltiples actes manqués que jalonarían el devenir de la formación naranja.

En los últimos comicios de 14 de febrero de 2021, con 159.000 votos y apenas seis diputados, el partido retrocedía casi a los niveles de los primeros tiempos. Un resultado que, a tenor de los sondeos, firmaría hoy la dirigencia a ojos cerrados, tan demoledor es el resultado que se masca: cero diputados como antesala a la disolución del partido.

Mucho se ha escrito sobre las causas de la decadencia del partido, siendo la más glosada la negativa de Albert Rivera (su “no-es-no” a Sánchez) a facilitar, siquiera absteniéndose, un Gobierno de Sánchez en primavera de 2017, lo cual contribuyó a la convocatoria de unas nuevas elecciones en noviembre, que supusieron un descalabro naranja, bajo forma de voto de castigo (de 57 a 10 diputados), y la rápida formación de un Gobierno de coalición PSOE-Podemos. Se cumplió el vaticinio de Rivera durante la otoñal campaña electoral: gobernará “la banda de Sánchez”. Nadie como Rivera la vio venir, y nadie como él pudo haberla evitado.

Sin caer en historiografías funerarias de urgencia, la trayectoria del partido a nivel local ha tenido, al hilo de los años, sus sombras pero también sus luces, fungiendo pulcramente en algunos ayuntamientos y autonomías, como bisagra razonable de los dos partidos mayoritarios, lo cual para algunos debió de haber sido el papel transversal y de contrapeso de la formación, en lugar de intentar sorpassar al Partido Popular y ocupar su espacio. Ciudadanos no era, no es, una fuerza conservadora ni democristiana; y mucho menos regionalista

Y no debe olvidarse en su hoja de servicios que Ciudadanos ha sido, en líneas generales, un partido ajeno a la corrupción, ese mal endémico de la política patria. También contra esa clase de corrupción nació.

Hoy, tras un intento de absorción por parte del PP, frustrada por Carrizosa y su entorno en Cataluña, resistiéndose a la voluntad entreguista de Adrián Vázquez (que ha acabado dimitiendo por ello), Ciudadanos se presenta en solitario y al borde del abismo en la que puede ser una de sus últimas citas electorales.

Los buenos pronósticos para el PP (en torno a los 15 diputados) contrastan con los pésimo de Ciudadanos, con lo cual el interés tragarse a Cs era más simbólico que otra cosa. Es obvio que para Feijóo usar al partido naranja se reduce a poder contar, durante la campaña, con el apoyo simbólico de Albert Rivera e Inés Arrimadas, y presentar así la lista de Alejandro Fernández como transversal y desbordando su nicho habitual. La ambición última de Feijóo consiste en recuperar a nivel nacional la Casa Grande de la derecha, fragmentada desde hace años por la irrupción de Vox y de Ciudadanos en el tablero.

En la política española no hay precedentes de partidos que renazcan de sus cenizas, y por tanto es esperable que las tres elecciones que se avecinan sean las tres estaciones del viacrucis final del partido naranja.

Los padres fundadores de Ciudadanos prefirieron en su día no arremangarse e integrarse en las listas electorales del partido, fiados en poder tutelar el partido desde fuera, una ingenuidad que pronto se vio ratificada por la rapidez y contundencia con las que Rivera se hizo con las riendas del aparato, desentendiéndose de cualquier tutela (o tutía) de sus mayores, reducidos en el mejor de los casos a decorativos comparsas, cuando no directamente ninguneados. 

Los último tiempos de Rivera en su autoexilio interior, sin atender a las llamadas y mensajes de aquellos que deseaban advertirle del abismo que se acercaba forman ya parte de la historia personal del desastre. Ciudadanos acabó siendo Rivera y viceversa.

¿Acaso no habría tenido más sentido para el proyecto que Rivera y Arrimadas se quedaran en Cataluña y lucharan para tener esos 12 o 15 diputados en las Cortes siempre necesarios para PSOE o PP a la hora de buscar mayorías de investidura? Jugar el papel de los partidos independentistas para neutralizar sus votos hoy tan decisivos…

Melancólicas preguntas todas ellas. Quizá, simplemente, los líderes de Ciudadanos no dieron más de sí. Y sus votantes tampoco.

Coda 1) El ideólogo. Preguntado el ingeniero electoral (el “ideólogo” según la periodista) sobre qué falló (tanto falló como para tener que dimitir él mismo junto a la cúpula), balbucea una serie unas respuestas abracadabrantes sobre “marcos mentales”, para acabar reconociendo que no tiene ni idea de lo que había fallado. El ideólogo. (“¿Qué pasó para que se hundiera Ciudadanos?” “Ahí nos explicamos mal. No sé cómo se tenía que haber explicado. De todas las campañas esa salió mal, por eso me fui a otra cosa”).

Coda 2) Las fuentes. Buceando en internet sobre los primeros tiempos de Ciudadanos y uno de sus fundadores más fundadores, Arcadi Espada: 

De un encuentro con cibernautas de 7 de junio de 2006, tras haber sido agredido Espada en Gerona en un acto de presentación de Ciudadanos, agresión cronicada por Victoria Prego en “Yo vi a los fascistas pegar a los Ciutadans”. Alguna pregunta/respuesta impagable.

Buenos días, Arcadi. ¿Supone un peligro decir la verdad y denunciar la mentira en Cataluña? Un fortísimo abrazo, Catón.

-Amigo, eso es un peligro en Cataluña y en España. Por eso no se publicitan frases como las del senador del PNV Javier Maqueda. Aquello de que “los que no se sientan nacionalistas no tienen derecho a vivir”. Tienen mucho peligro y mejor ocultarlas. Al fin y al cabo, si se ocultaron los cadáveres cómo no se van a ocultar las palabras.

¿Tuvo usted miedo por su integridad física cuando se encontró con esos delincuentes?

-Sí.

¿Qué es lo que separa a su formación del PP? Porque es temas como el rechazo al Estatuto o a la fiebre nacionalista sus puntos de vista son coincidentes. ¿Se trata sólo de escapar de la mala imagen del PP en Cataluña?

-Algo muy importante: jamás pactaremos con nacionalistas.

Buenos días Sr. Espada. Soy castellano-manchego y trabajo en Murcia. ¿Cómo prevé que será España dentro de 20 años, en términos de autonomías?

Mi oficio es el presente. Pero creo que será mejor.

Coda 3) Hoy como ayer. Fisking (EN MAYÚSCULAS) del primer manifiesto de Ciudadanos:

Ciutadans de Catalunya: Primer manifiesto, Por un nuevo partido político en Cataluña (2005)

Después de 23 años de nacionalismo conservador, Cataluña ha pasado a ser gobernada por el nacionalismo de izquierdas. Nada sustantivo ha cambiado. ESTAMOS IGUAL CASI VEINTE AÑOS DESPUÉS. Baste con decir que el actual gobierno ha fijado como su principal tarea política la redacción de un nuevo Estatuto de Autonomía. SI GOBIERNA SALVADOR ILLA SERÁ SU TAREA, SI LO HACE PUIGDEMONT SERÁ MENOS TRABAJOSO: APENAS HABRÁ DE REDACTAR LA PREGUNTA DEL REFERÉNDUM. Muchos ciudadanos catalanes creemos que la decisión es consecuencia de la incapacidad del Gobierno y de los partidos que lo componen para enfrentarse a los problemas reales de los ciudadanos IDEM DEL LIENZO. Como todas las ideologías que rinden culto a lo simbólico, el nacionalismo confunde el análisis de los hechos con la adhesión a principios abstractos. EL NACIONALISMO ACTUAL CARECE DE PRINCIPIOS ABSTRACTOS. Todo parece indicar que al elegir como principal tarea política la redacción de un nuevo Estatuto para Cataluña, lo simbólico ha desplazado una vez más a lo necesario. EL NUEVO ESTATUT SERÁ COMO EL VIEJO EN PEOR: ES DECIR INCONSTITUCIONAL DE LA A A LA Z. La táctica desplegada durante más de dos décadas por el nacionalismo pujolista, en la que hoy insiste el Tripartito, ha consistido en propiciar el conflicto permanente entre las instituciones políticas catalanas y españolas e, incluso, entre los catalanes y el resto de los españoles. PEOR HOY: YA NO HAY APENAS CONFLICTO ENTRE LAS INSTITUCIONES CATALANAS Y ESPAÑOLAS: MUCHAS COINCIDEN EN QUE HAY QUEDESMONTAR LA CONSTITUCIÓN. Es cada vez más escandalosa la pedagogía del odio que difunden los medios de comunicación del Gobierno catalán contra todo lo «español». PEOR AHORA: EL ODIO SE DA TAMBIÉN EN LOS MEDIOS NO CATALANES Y  EN GRAN PARTE ES PUES AUTOODIO. La nación, soñada como un ente homogéneo, ocupa el lugar de una sociedad forzosamente heterogénea. LA NACIÓN CATALANA ESTÁ ROTA. El nacionalismo es la obsesiva respuesta del actual gobierno ante cualquier eventualidad. IDEM. Lo único que se le resiste son los problemas, cada vez más vigorosos y complicados. Por ejemplo, el de la educación de los niños y jóvenes catalanes. IDEM La política lingüística que se ha aplicado a la enseñanza no ha impedido que los estudiantes catalanes ocupen uno de los niveles más bajos del mundo desarrollado en comprensión verbal y escrita IDEM DE IDEM. Este es sólo uno de los más llamativos resultados de dos décadas de gestión nacionalista DE CUATRO DÉCADAS. Dos décadas en las que el poder político, además, ha renunciado a aprovechar el importantísimo valor cultural y económico que supone la lengua castellana, negando su carácter de lengua propia de muchos catalanes. ESTAMOS EN LAS MISMAS. 

La decadencia política en que ha sumido el nacionalismo a Cataluña tiene un correlato económico. AÚN NO VUELVEN LAS EMPRESAS QUE SE FUERON. Desde hace tiempo la riqueza crece en una proporción inferior a la de otras regiones españolas y europeas comparables. THE SAME. Un buen número de indicadores cruciales, como la inversión productiva extranjera o las cifras de usuarios de internet, ofrecen una imagen de Cataluña muy lejana del papel de locomotora de España que el nacionalismo se había autopropuesto. EL VAGÓN DE COLA, MENOS EN USUARIOS DE INTERNET, MUY DADOS LOS CATALANES A LAS CLOACAS EN RED. Su reacción ha sido la acostumbrada: atribuir la decadencia económica a un reparto de la hacienda pública supuestamente injusto con Cataluña. IGUALITO. Cabe recordar que una de las acusaciones tradicionales de la izquierda al anterior gobierno conservador había sido, precisamente, la de no saber gestionar con eficacia los recursos de que disponía y practicar una política victimista que ocultara todos sus fracasos de gestión. Poco tiempo ha necesitado el gobierno Tripartito para adherirse a esta reacción puramente defensiva, que, además, ha incurrido con frecuencia en la inmoralidad. LA INMORALIDAD COMO MORAL DOMINANTE. Alguno de sus consejeros no ha tenido mayor inconveniente en afirmar que mientras el norte español trabaja, el sur dilapida. No parece que el creciente aislamiento de Cataluña respecto de España y que su visible pérdida de prestigio entre los ciudadanos españoles, hayan contribuido a paliar esta decadencia. LA DECADENCIA QUE NO CESA.

Sin embargo, el nacionalismo sí ha sido eficaz como coartada para la corrupción. Desde el caso Banca Catalana hasta el más reciente del 3% (que pasará a la historia por haber provocado una de las más humillantes sesiones que haya vivido un parlamento español) toda acusación de fraude en las reglas de juego se ha camuflado tras el consenso. LA CORRUPCION ES YA HOY UNA POLÍTICA DE ESTADO Un consenso que no sólo se manifiesta en los escenarios del parlamentarismo sino que forma parte del paisaje. Puede decirse que en Cataluña actúa una corrupción institucional que afecta a cualquier ciudadano que aspire a un puesto de titularidad pública o pretenda beneficiarse de la distribución de los recursos públicos. En términos generales, el requisito principal para ocupar una plaza, recibir una ayuda, o beneficiarse de una legislación favorable, es la contribución al mito identitario y no los méritos profesionales del candidato o el interés práctico de la sociedad. PURA SOCIOLOGÍA ACTUAL.

Como las fuerzas políticas representadas hoy en el Parlamento de Cataluña se muestran insensibles ante este estado de cosas, los abajo firmantes no se sienten representados por los actuales partidos y manifiestan la necesidad de que un nuevo partido político corrija el déficit de representatividad del Parlamento catalán. Este partido, identificado con la tradición ilustrada, la libertad de los ciudadanos, los valores laicos y los derechos sociales, debería tener como propósito inmediato la denuncia de la ficción política instalada en Cataluña. HOY COMO AYER. Oponerse a los intentos cada vez menos disimulados de romper cualquier vínculo entre catalanes y españoles. IDEM. Y oponerse también a la destrucción del razonable pacto de la transición que hace poco más de veinticinco años volvió a situar a España entre los países libres. EL PACTO YA ESTÁ ROTO. La mejor garantía del respeto de las libertades, la justicia y la equidad entre los ciudadanos, tal y como se conciben en un Estado de Derecho, reside en el pleno desarrollo del actual régimen estatutario de las Autonomías, enmarcado en la Constitución de 1978. SALVO CIUDADANOS SOLO LO DEFIENDE EL PP.

Es cierto que el nacionalismo unifica transversalmente la teoría y la práctica de todos los partidos catalanes hasta ahora existentes; precisamente por ello, está lejos de representar al conjunto de la sociedad. Llamamos, pues, a los ciudadanos de Cataluña identificados con estos planteamientos a reclamar la existencia de un partido político que contribuya al restablecimiento de la realidad. ¡RESTABLECER LA REALIDAD! EL PROBLEMA ES QUE LA REALIDAD YA APENAS NO PUEDE SER RESTABLECIDA…

Félix de Azúa, Albert Boadella, Francesc de Carreras, Arcadi Espada, Teresa Giménez Barbat, Ana Nuño, Félix Ovejero, Félix Pérez Romera, Xavier Pericay, Ponç Puigdevall, José Vicente Rodríguez Mora, Ferran Toutain, Carlos Trías, Ivan Tubau y Horacio Vázquez Rial THEY DID IT!

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