La mano derecha del capo de los narcotúneles de Ceuta es un conocido guardia civil jubilado
La Policía ha ‘cazado’ al exagente después de dos causas por narcotráfico fallidas contra él por nulidades en el proceso
Las investigaciones policiales sobre los narcotúneles de la ciudad autónoma destinados a introducir toneladas de hachís a España han revelado una realidad difícil de digerir para las fuerzas de seguridad. Y es que si los cargamentos llegaban a su destino final, era en gran parte gracias a la ayuda que las redes de tráfico de droga recibían de agentes que tenían a sueldo en Ceuta. La Guardia Civil fue la que, en primer lugar, probó este modus operandi con el hallazgo del primer pasadizo en la frontera española, en febrero de 2025. Las pesquisas de Asuntos Internos revelaron que la organización contaba con al menos tres guardias civiles que hacían la vista gorda cuando la mercancía tenía que pasar por el puerto ceutí hacia la Península.
Un año más tarde, la Brigada Central de Estupefacientes de la Policía ha vuelto a dar en la diana con la localización de un segundo narcotúnel en la ciudad autónoma y el desmantelamiento de una de las redes de distribución de hachís más potentes que había en el país. Esta trama, según señalan a THE OBJECTIVE fuentes próximas a la investigación, también contaba con la colaboración desde hacía años de un guardia civil, ahora retirado, «muy conocido» en Ceuta. El exfuncionario, de nombre Ángel, era el «hombre de confianza» del dueño y gestor de ambos pasadizos subterráneos, el líder que cerraba todos los acuerdos comerciales para el tráfico de las sustancias.
Las pruebas contra el cabecilla y el agente
Este narco, señalan estas mismas fuentes, no pudo ser detenido en la operación de Asuntos Internos de la Guardia Civil, pero la Policía ha logrado finalmente cazarle tras meses de «vigilancias, seguimientos y grabaciones» sobre su presunta actividad criminal, al igual que al citado ex guardia civil, que tenía su residencia fijada en Chiclana (Cádiz), pero desarrolló gran parte de su carrera en Ceuta. Fuentes jurídicas revelan a este diario que el funcionario estuvo implicado en el pasado en dos causas por narcotráfico, pero ambas se archivaron por nulidades en el proceso.
En esta ocasión, fuentes de la investigación dan por hecho que «el guardia civil caerá» porque la Udyco tiene apuntalada su implicación en la organización criminal con numerosas pruebas. De hecho, el Juzgado de Instrucción número 3 de Ceuta, a cargo del caso, decretó el ingreso de prisión provisional del exagente, al igual que del cabecilla de la organización. La operación desarrollada por la Policía se saldó con la detención de 27 personas en Málaga, Huelva, Cádiz y Pontevedra y la incautación de 14 toneladas de droga, tras la presión que ejerció la Udyco durante casi un año contra la trama que operaba desde Marruecos a través de la ciudad autónoma.
El comisario jefe de la Udyco Central, Antonio Martínez Duarte, explicó el pasado martes que con este nuevo golpe policial se ha desarticulado una de las redes más potentes asentadas en nuestro país. Los investigadores sostienen que la trama se vio obligada a dejar de utilizar el túnel el pasado verano después de que la Policía detectase numerosos alijos de la organización, entre ellos uno de 15.000 kilos de hachís en Almería, en un tráiler que venía desde Nador (Marruecos). Fue cuando los narcos empezaron a colaborar con redes de La Línea de la Concepción (Cádiz) y de Galicia, que les aportaron a la organización lanchas rápidas y pesqueros para el transporte del hachís.
Una ‘mina’ con poleas y raíles
El narcotúnel contaba con un sistema bastante perfeccionado. Con un acceso camuflado detrás de un refrigerador insonorizado de grandes dimensiones, la infraestructura tenía tres niveles, un pozo de descenso, una cámara intermedia para almacenar los fardos y una línea final hacia Marruecos con un sistema de raíles, vagones, poleas y grúas para mover palets de hachís. Según resaltan los investigadores, la obra es similar a la de una mina. Este sistema permitía a los narcos importar toneladas de hachís de la forma más segura, avalando así los envíos a territorio español y de ahí al resto del continente europeo.
El pasadizo que conecta con el país alauí estaba oculto bajo una nave industrial, al igual que el que descubrió la Guardia Civil y cuyo propietario está todavía en paradero desconocido. Su elaborado diseño permitía trasladar los fardos de hachís sin contacto visual directo entre los participantes en el alijo. Para su correcto funcionamiento, la organización había instalado sistemas de bombeo e insonorización que mantenían operativa la infraestructura sin levantar sospechas.
La vigilancia de Marruecos
El hallazgo del último narcotúnel, por otro lado, cuestiona —de nuevo— a Marruecos. La desembocadura de esta infraestructura subterránea de 19 metros de largo, próxima al lado marroquí de la valla fronteriza, tiene enfrente una base militar cuya vigilancia, en principio, debe ser constante por parte de las autoridades del país vecino. Una zona supuestamente controlada por el Ejército, pero que para la organización criminal, una de las más potentes que operaba en nuestro país, no supuso ningún problema: pasaron toneladas y toneladas de hachís durante años que después fueron distribuidas por todo el continente europeo.
No es la primera vez que la vigilancia de Marruecos brilla por su ausencia en cuanto al tráfico de drogas. En 2025, cuando la Guardia Civil localizó el primer narcotúnel que conectaba ambos países para colar droga, la entrada de la cavidad estaba también en la misma zona militar. Un extremo que para los investigadores estaba claro desde el principio —como ocurre ahora—, pero del que los medios marroquíes no informaron hasta dos meses después. Según publicó Alyaoum24.com, ese pasadizo estaba ubicado «en una vivienda situada en una zona considerada como parte de un sector militar», conocida como Arroyo de las Bombas.
La investigación de este primer hallazgo, que mantiene abierta todavía la Audiencia Nacional, encontró desde entonces importantes problemas para colaborar con las autoridades vecinas. Marruecos sigue ignorando los oficios remitidos por la juez María Tardón en los que les solicita información para avanzar en las pesquisas, tal como publicó THE OBJECTIVE. «Está todo parado y silenciado. No les conviene remover ese tema; tendrían que cortar muchas cabezas», advertían fuentes de la Guardia Civil. Hace unas semanas, según publicó La Razón, uno de los imputados en la causa reveló que las organizaciones de tráfico de droga criminal llevaban «toda la vida» valiéndose de guardias civiles del puerto ceutí para introducir ilegalmente, desde territorio marroquí, sustancias estupefacientes en nuestro país.
