Bruselas como ejemplo
Está claro que ni a Sánchez ni a Salvini les va a hacer ninguna gracia la vigilancia acrecentada a la que pueden esperar enfrentarse a partir de ahora.
Está claro que ni a Sánchez ni a Salvini les va a hacer ninguna gracia la vigilancia acrecentada a la que pueden esperar enfrentarse a partir de ahora.
Un tópico actual es que en España tenemos un multipartidismo como en Italia, pero no su capacidad de pactar
«El mar Mediterráneo produce milagros como Carola Rackete, personas que sacan la excelencia como escudo de armas»
Scoot Fitzgerald sabía bien de lo que hablaba cuando dejó escrito que “no hay segundos actos en las vidas americanas”. Podríamos decir que ni en las americanas, ni en las africanas, ni en las asiáticas, ni en las oceánicas, ni en las europeas. Sin embargo, de un tiempo a esta parte y obcecados en enmendarle la plana al bueno de Fitzgerald, las autoridades competentes, en un esfuerzo por disimular su flagrante incompetencia y reconociendo las evidentes fallas del sistema, se empeñan en proponer una suerte de universalización de las segundas oportunidades. En la educación pública, donde el fracaso sistémico se conjuga con la inepcia de la clase política, incapaz de consensuar un modelo decente de enseñanza, la cuadratura del círculo lleva el fantástico nombre de Escuela de Segunda Oportunidad (E2O). Barcelona, sin ir más lejos y cómo no, pondrá en marcha después de vacaciones el primer centro para ninis de titularidad pública de Cataluña con el objetivo de que una treintena de jóvenes consiga “una formación que les ayude a reconectarse a los estudios o insertarse en el mercado de trabajo con un cierto grado de especialización”.
«Me interesa destacar cómo la percepción humana de la realidad ha ido modificándose sucesivamente al hilo de los cambios operados en nuestra concepción de la justicia»
En una de sus novelas, Julian Barnes se burlaba de las coincidencias un tanto inverosímiles que poblaban la gran saga de Anthony Powell, “Una danza para la música del tiempo” –escrita entre 1951 y 1975-, en la que los personajes –muchísimos, casi quinientos- se encontraban fortuitamente a lo largo de los años en fiestas de debutantes y en cantinas militares y en hoteles solitarios y en congresos de literatura celebrados en Venecia. Y para ello, Barnes se inventaba la historia de doce comensales que coincidían en una cena y que al poco rato descubrían que todos ellos acababan de empezar a leer “Una danza para la música del tiempo”.
«Una bandera de España no es ningún símbolo negativo ni excluyente, pero su lugar se halla en el mástil institucional»
«El misterio no es que Ciudadanos esté en crisis, sino que el PSOE no lo esté»
«Llegados a este punto, y ante la incapacidad de Rivera para seguir pilotando la nave, se hace necesario el relevo, que sería baldío si no fuera acompañado de una refundación»
Llegas tarde, querido, para leer los eternos consejos Maquiavelo: “No puedo menos de hablar de la adulación que reina en todas las cortes; vicio sobre el cual los príncipes deben estar siempre alerta, y de que no se verán libres, sino es valiéndose de la prudencia y de mucha habilidad”
La traducción al español, hace unos meses, del texto más divulgativo de Jordan Peterson (12 reglas para la vida), así como su visita a nuestro país (en este enlace puede disfrutar el lector la entrevista que le hizo Cayetana Álvarez de Toledo) avivaron entre nosotros la polémica que a menudo le acompaña. Hitos de la misma han sido la prohibición que una cadena de librerías neozelandesa llegó a hacer de su libro en marzo pasado o el magnífico debate en que se convirtió su entrevista en el Channel 4 británico, todo un exemplum de cómo lidiar con una periodista más empeñada en rebatir que en entender.
La tecnología avanza imparable y se asocia a todas las disciplinas del saber y a todas las expresiones de lo humano. No hay semana en cualquier capital del mundo occidental que no esté sembrada de conferencias y mesas redondas sobre el impacto de la tecnología en el futuro del trabajo, la neurociencia, el arte, la cocina, el derecho o el futuro de las ciudades.
«Este miércoles en el Supremo hemos vuelto a ver la renuncia flagrante de los líderes del procés a la asunción de responsabilidades»
«Las canciones de Berrio son delicadas, atrapan la vida y la belleza, y son, aunque no sea de manera voluntaria, un plato exquisito»
«Amar –y amor significa también amistad y admiración– equivale a aceptar la debilidad del otro, a mirarnos tal como somos»
«Ya hay un creciente mercado de esto que podríamos llamar la revancha de lo offline»
«Los algoritmos alienan algo que va más allá de la misma naturaleza: la intimidad del alma»
Les voy a dar una noticia que quizá les pueda sorprender: en España no existen partidos inconstitucionales. Tenemos, por el contrario, partidos que pueden ser ilegalizados, para lo cual existen dos vías. La primera, prevista en el Código Penal, supone la suspensión de actividades de un partido al ser declarado asociación ilícita para cometer delitos. Si no me equivoco, este fue el caso del Partido Comunista de España vinculado al GRAPO, disuelto por Garzón en 2003. La otra vía es la establecida en la Ley Orgánica de Partidos, que permite también a la jurisdicción ordinaria –Tribunal Supremo– declarar ilegal un partido por incumplir en su funcionamiento interno el principio democrático o por perseguir la destrucción del régimen de libertades mediante el fomento de la violencia para la consecución de objetivos políticos. Como se sabe, esta Ley permitió ilegalizar originalmente a Batasuna y después a casi todas sus secuelas.
Ayer se desató un nuevo desastre en el aula y me veo obligada a hablar con mi hijo de 11 años, una vez más, de la odisea:
El escenario político resultante de los últimos comicios deja abierto un mundo de pactos. Nuria Val expone en elSubjetivo los deberes que le pone a los diferentes partidos políticos.
El escenario político resultante de los últimos comicios deja abierto un mundo de pactos. Nuria Val expone en elSubjetivo los deberes que le pone a los diferentes partidos políticos.
Dice Torra que Barcelona “ha abdicado de ser la capital de Cataluña”. Si estuviéramos en Twitter podríamos contestarle que este es el primer y más inesperado reconocimiento oficial de Tabarnia. Sin embargo, vale la pena no tomárselo a broma y analizar qué pensamiento se esconde detrás de estas declaraciones, porque son más siniestras de lo que parecen a primera vista. Nos encontramos ante “esa concepción estrecha, exclusivista, beata y simplista que reduce toda identidad a una sola pertenencia” y que Amin Maalouf denunciaba en Identidades asesinas. Y Barcelona sigue siendo una ciudad demasiado abierta, demasiado cosmopolita, demasiado diversa, para formar parte de la tribu, y menos aún para encabezarla. Es, además, un mensaje lanzado a todos los ciudadanos de Cataluña. O eres exclusivamente catalán, o no eres catalán, viene a decirnos el presidente de la Generalitat. Dicho de otra manera, o eres separatista, o este no es tu sitio. Así, de un plumazo, el nacionalismo de Torra borra la complejidad de cada individuo, ese conjunto de pertenencias que nos hace únicos. Aniquila la identidad que hace que uno no sea idéntico a otro y nos diluye a todos sublimando una única y sagrada pertenencia.
No puedo evitar pensar que cuando se habla de Juego de Tronos como el fenómeno televisivo de la temporada, se está siendo injusto con el juez Marchena. El veterano magistrado nos está proporcionando momentos de entretenimiento insuperables. Un entretenimiento quizá menos sofisticado, pues se parece demasiado al regocijo que uno siente cuando alguien (¡por fin!) pone en su sitio al niño insufrible. Sí, la retransmisión del juicio nos trae también algo terrible: la constatación de cuánta gente vive atrapada en ese hiato entra la niñez y la vida adulta que es la adolescencia. El magistrado Marchena convertido, por imperativo legal, en profe de secundaria, obligado a reiterar a cada testigo que un juicio no es un juego de campamento. Obligado, en definitiva, a recordar, una y otra vez, que la vida va en serio.
Durante estos días de procedimientos parlamentarios y de necesarias formalidades democráticas, políticos independentistas con escaños en el Congreso y entrevistas en medios nacionales hablaban de represiones del Estado español. También comentaban que lo que Cataluña necesita es una solución política al conflicto. Es una frase enlatada que se repite en los círculos de partidos afín a la secesión: solución política al conflicto, solución política al conflicto. Junto con la mitificación, la deliberada idealización victimista, del uno de octubre, la solución política al conflicto es una de las trampas más difundidas por la propaganda independentista.
Los alcaldes con sus bomberos de gala, los europeístas con su piscina de estrellas para los burócratas, como un anuncio de champán; los políticos de autonomía todos como castellanos de castillo. Va a resultar difícil pensar en ellos el domingo, pensar en el camión de la basura o en el precio mundial del cereal, cuando aún no hemos podido olvidar las elecciones generales. La sensación es que quedamos todos, los votantes y los políticos, mal votados, así que el voto del domingo tiene algo de testamento, de refutación, de segunda oportunidad, de arrepentimiento y de castigo.
«Nuestro conocimiento no se divide entre lo absolutamente correcto y lo radicalmente errado; existen también cosas que se colocan entre un extremo y otro, y basta con que algo se aproxime a lo correcto para poderlo a menudo aceptar»
«Todos los padres sabemos que revivimos el pasado en nuestros hijos y, por ello, me pregunto hasta qué punto somos capaces de verlos como realmente son»
Aseguraba Platón que existe una “una antigua querella” entre la política y la poesía cuyo campo de batalla es el alma del ciudadano y, más en concreto, esa parte del alma sensible al encanto de los versos, a la que caracteriza por los siguientes rasgos: es receptiva a la novedad; está siempre en tensión consigo misma y ama la diversidad y variedad. Es una paleta de colores entremezclados que aspira a ser pintura o, si se quiere, es algo informe que aspira a la salud de la forma. Platón la llama “tò aganaktêtikón”, que podemos traducir por “lo emocional”.
Las coaliciones cortoplacistas podrían calmar a los mercados, pero no son solución para un país gravemente amenazado por la implosión, por la ruptura dolorosa porque los más hayan abdicado ante los menos
Cuantos fanfarronean de lo mucho que les gustaría pagar impuestos para hacer el bien se encuentran en un nivel muy bajo en cuanto a conocimientos éticos
Iglesias pidió «discreción» después de su reunión con Sánchez, como si no supiéramos que el conciliábulo trató de cómo crujirnos a impuestos
Las caras de la victoria y la derrota pudieron ser muy distintas solo por un puñado de votos
Barcelona era la ciudad donde durante un tiempo hubo que ir para recordar que todos pertenecíamos a Europa
El renacimiento de Europa que auguraba Zambrano no sucederá sin esa “revolución” primera y más esencial, que es la revolución existencial
Un caso paradigmático de los asesinos en serie es el de Ted Bundy: sonriente, solícito, amable y atractivo, encarnaba la quintaesencia del norteamericano respetable
Nunca ha sido un caballo electoral. Tampoco el arma cargada de futuro que se soñó para la poesía. Es tan sólo una palabra llana o grave cuyas tres sílabas en las que se divide podrían ser tú, yo, nosotros. Lo suficiente para convertirnos en sujetos de nosotros mismos y en un diálogo más o menos creativo con las convenciones de lo real y la aventura en los territorios de la imaginación. Cultura. Del latín, de cultivo, y de la libertad de la que aprendimos a explorar mar adentro la vida a través de la literatura, del cine, de la música, del arte. Y a buscar en el fondo en blanco de un folio, de un lienzo, de la corchea de un silencio o de las fisuras de lo que se nos impone cono realidad, la posibilidad de un interrogante, de una desobediencia argumentada, de una metáfora o un sonido nuevo, la sospecha de una trama diferente, un mundo más ancho y emociones sin costumbre.
Se confirma que el poder empodera y puede decirse que los grandes ganadores de la noche son Redondo y Tezanos
Al nuevo gobierno, sea cual sea, le pido lo mismo que a mí: esforzarse por mantener los ojos abiertos
El incendio de Notre Dame parece un contagio apocalíptico de ‘Tus pasos en la escalera’, de Muñoz Molina
Los medios crean secciones dedicadas a ello, a menudo para comprobar la veracidad de los del otro bando
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